Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 315

2. Si se expone a colocarse a sí misma y a sus hijos en peor condición por causa del divorcio, no conocemos pasaje bíblico que declare a la parte inocente culpable por no separarse.

3. Podría suceder que, con tiempo, trabajo, oración, paciencia, fe y una vida piadosa, se obtuviera una reforma. Vivir con quien violó los votos matrimoniales y se cubrió de oprobio por un amor culpable, pero no lo reconoce, es como un cáncer roedor para el alma; y sin embargo el divorcio es como una llaga en el corazón para toda la vida. ¡Dios se compadezca de la parte inocente! Antes de contraer matrimonio, éste debe considerarse con mucho cuidado.

4. ¡Oh! ¿Por qué será que hombres y mujeres que podrían ser respetables y buenos, y al fin llegar al cielo, se venden al diablo por tan poca cosa, hieren a sus amigos íntimos, deshonran a sus familias, ocasionan oprobio para la causa, y al fin bajan al infierno? ¡Dios se compadezca de ellos¡ ¿Por qué será que los sobrecogidos en culpa tal no manifiestan un arrepentimiento proporcional a su falta, no quieren huir a Cristo en busca de su misericordia ni curar, en la medida en que pueden hacerlo, las heridas que han ocasionado?*Nota: Esta es una de las muy pocas declaraciones que hicieron juntos Jaime White y Elena G. de White. Por cuanto la firmaron ambos, es evidente que las opiniones expresadas fueron plenamente sancionadas por la Sra. de White.—Los compiladores.13The Review and Herald, 24 de marzo de 1868.

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