Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 337

Capítulo 61—Principios financieros para la familia

El dinero puede ser bendición o maldición—El dinero no es necesariamente una maldición; es algo de alto valor porque si se emplea correctamente puede hacer bien en la salvación de las almas y en beneficio de quienes son más pobres que nosotros. Por un uso pródigo o imprudente, ... el dinero llegará a ser un lazo para quien lo gaste. El que emplea el dinero para satisfacer su orgullo y ambición hace de él una maldición más bien que una bendición. El dinero prueba constantemente los afectos. Todo aquel que lo adquiera en mayor cantidad que la realmente necesaria debe solicitar sabiduría y gracia para conocer su propio corazón y guardar a éste con diligencia, no sea que tenga necesidades imaginarias y llegue a ser un mayordomo infiel, que use con prodigalidad el capital que le confió el Señor.

Cuando amamos a Dios sobre todas las cosas, las temporales ocuparán su debido lugar en nuestros afectos. Si con humildad y fervor procuramos conocimiento y capacidad para hacer el debido uso de los bienes de nuestro Señor, recibiremos sabiduría de lo alto. Cuando el corazón se apoya en sus propias preferencias e inclinaciones, cuando se alberga el pensamiento de que el dinero puede conferir felicidad sin el favor de Dios, entonces el dinero llega a ser un tirano que domina al hombre; éste le concede su confianza y estima y lo adora como a un dios. Sacrifica en su altar el honor, la verdad y la

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