Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 381

Sección 15—Las gracias familiares

Capítulo 69—La cortesía y la bondad

Destierra la mitad de los males—El principio inculcado por la orden de ser “sinceramente afectos los unos hacia los otros,” viene a ser el fundamento mismo de la felicidad doméstica. En toda familia debiera reinar la cortesía cristiana. No cuesta mucho, pero tiene poder para suavizar naturalezas que sin ella se endurecerían y se llenarían de asperezas. Una actitud que cultive una cortesía uniforme y la disposición a obrar con los demás como quisiéramos que ellos obrasen con nosotros, desterraría la mitad de los males de la vida.1The Signs of the Times, 9 de septiembre de 1886.

Comienza en la casa—Si queremos que nuestros hijos practiquen la bondad, la cortesía y el amor, nosotros mismos debemos darles el ejemplo.2The Signs of the Times, 25 de mayo de 1882.

Aun en las cosas pequeñas, los padres deben manifestarse mutuamente cortesía. Una bondad universal debiera ser la ley de la casa. Nadie debiera expresarse con rudeza ni con palabras de amargura.3Good Health, enero de 1880.

Todos pueden poseer rostro animado, voz suave, modales corteses, y éstos son elementos de poder. Los niños son atraídos por una conducta animosa. Mostradles bondad y cortesía y ellos manifestarán el mismo espíritu hacia vosotros y entre sí.4La Educación, 235.

Vuestra cortesía y dominio propio ejercerán mayor influencia en el carácter de vuestros hijos que las palabras solas.5The Review and Herald, 13 de junio de 1882.

Hace del hogar un paraíso—Al hablar bondadosamente a sus hijos y al elogiarlos cuando tratan de obrar bien, los padres

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