Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

El Hogar Cristiano, Page 440

Capítulo 78—La familia como centro misionero

Dirijan correctamente los padres a sus hijos—A nosotros, como padres cristianos, nos toca dar a nuestros hijos la debida dirección. Deben ser guiados con cuidado, prudencia y ternura en la senda del ministerio cristiano. Un pacto sagrado con Dios nos impone la obligación de educar a nuestros hijos para servirle. Rodearlos de una influencia que los lleve a escoger una vida de servicio, y darles la educación necesaria para ello, tal es nuestro primer deber.1El Ministerio de Curación, 308.

Pueden ser como Daniel y Ester—El propósito de Dios para con los niños que crecen en nuestros hogares es más amplio, más profundo, y más elevado de lo que ha comprendido nuestra restringida visión. En lo pasado, Dios ha llamado a personas de origen humilde a las cuales ha visto fieles, para que diesen testimonio de él en los sitios más encumbrados del mundo. Y más de un muchacho de hoy día que crezca como Daniel en su hogar de Judea, estudiando la Palabra de Dios y sus obras y aprendiendo lecciones de servicio fiel, se hallará aún ante asambleas legislativas, en tribunales de justicia, o en cortes reales, como testigo del Rey de reyes. Multitudes serán llamadas a un ministerio más amplio. El mundo entero se abre al Evangelio. ... De toda región del mundo, llega el clamor de corazones heridos por el pecado que ansían conocer al Dios de amor. ... A los que hemos recibido este conocimiento, junto con nuestros hijos a quienes

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»