Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 27

Obreros para Dios*Testimonios para la Iglesia 5:132-137 (1882).

Mis colaboradores en el gran campo de la mies, nos queda muy poco tiempo para trabajar. Ahora es la oportunidad más favorable que nunca hayamos de tener, y cuán cuidadosamente debiéramos emplear todo momento. Tan consagrado se hallaba nuestro Redentor al trabajo de salvar almas, que hasta anhelaba su bautismo de sangre. Los apóstoles se contagiaron del celo de su Maestro, y firme, constante y celosamente fueron adelante en el cumplimiento de su gran obra, luchando contra principados y potestades, y malicias espirituales en los aires.

Estamos viviendo en un tiempo en que se necesita aun mayor fervor que en el tiempo de los apóstoles. Pero entre muchos de los ministros de Cristo hay un sentimiento de inquietud, un deseo de imitar el estilo romántico de los modernos evangelistas sensacionales, un deseo de hacer algo grande, de impresionar, de ser tenidos por oradores capaces, y granjearse honores y distinción. Si los tales pudiesen afrontar peligros y recibir la honra dada a los héroes, se dedicarían a la obra con energía inquebrantable. Pero el vivir y trabajar casi desconocidos, el obrar y sacrificarse por Jesús en la obscuridad sin recibir alabanza especial de los hombres, esto requiere una sanidad de principios y una constancia de propósito que muy pocos poseen. Si se hiciesen mayores esfuerzos para andar humildemente con Dios, apartando la mirada de los hombres, y trabajando únicamente por amor de Cristo, se lograría mucho más.

Mis hermanos en el ministerio, buscad a Jesús con toda humildad y mansedumbre. No tratéis de atraer la atención de la gente a vosotros mismos. Dejadla perder de vista el instrumento, mientras exaltáis a Jesús. Hablad de Jesús; perdeos

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