Ellen G. White Writings

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Joyas de los Testimonios 2, Page 452

Las escuelas de iglesia*Testimonios para la Iglesia 6:193-205 (1900).

La iglesia tiene una obra especial que hacer en lo que toca a educar y disciplinar a sus niños de modo que, al asistir a las clases o estar en cualquier otra compañía, no sientan la influencia de los dominados por hábitos corrompidos. El mundo está lleno de iniquidad y desprecio de los requerimientos de Dios. Las ciudades se han vuelto como Sodoma, y nuestros niños se ven diariamente expuestos a muchos males. A menudo los que asisten a las escuelas públicas se relacionan con otros que están más descuidados que ellos, a los cuales, aparte del tiempo pasado en la clase, se les permite adquirir una educación callejera. El corazón de los jóvenes se impresiona fácilmente, y a menos que el ambiente que los rodea sea del debido carácter, Satanás usará a estos niños abandonados para que ejerzan su influencia sobre los que están más cuidadosamente enseñados. Así antes que los padres observadores del sábado se percaten de los estragos que está haciendo el mal, las lecciones de depravación se habrán aprendido y las almas de sus pequeñuelos se habrán contaminado con la corrupción.

Las iglesias protestantes han aceptado el falso día de reposo, producto del papado, y lo han exaltado por encima del día santificado por Dios. Es tarea que nos corresponde la de explicar con claridad a nuestros niños que el primer día de la semana no es el verdadero día de reposo y que su observancia, después de habernos llegado la luz en cuanto a lo que es el sábado, es una franca impugnación de la ley de Dios. ¿Obtienen nuestros niños, de parte de los maestros de las escuelas públicas, ideas que armonizan con la Palabra de Dios? ¿Les es presentado el pecado como una ofensa contra Dios? ¿Se les enseña que la obediencia a los mandamientos de Dios es el

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