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Testimonios para los Ministros

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    La necesidad de dirección divina

    Cristianía, Noruega,

    1 de octubre de 1885

    Querido Hno.-----,

    Me he sentido más triste de lo que puedo expresar al saber que por instrucción suya los hermanos ----- y ----- trataron de detener la obra que se estaba realizando en las reuniones generales de -----. No podría haberles aconsejado que hicieran algo peor, y no debiera haberles confiado una tarea que no estaban en condiciones de hacer sabiamente. Tenga cuidado al reprimir la obra que está avanzando en alguna localidad. Realmente se está haciendo bastante poco en todas partes y, por cierto, no es conveniente tratar de reducir las actividades misioneras.TM 297.1

    Después de repasar las cosas cuidadosamente y con oración, escribí como lo hice en mis apuntes de viaje. Quise presentar el asunto de tal manera que no desanimara a los obreros que estaban trabajando en -----, en su esfuerzo por hacer algo, aunque quise darles también una palabra de cautela para que no se fueran a los extremos al trazar sus planes. Los obreros estaban trabajando bien y deberían haber sido animados y aconsejados a continuar con su tarea. Hay hombres en ----- que deberían haberlos ayudado, proporcionando los fondos necesarios para que la causa prosiguiera. Tendrán que dar para la obra antes de que crezcan en la gracia y en el conocimiento de la verdad.TM 297.2

    Usted y sus obreros debieran haber examinado este problema desde un punto de vista distinto. Debieran haber inspeccionado cuidadosamente la obra, y haberse preguntado si cinco mil dólares era una deuda demasiado grande con relación a la importante tarea en la cual estaban empeñados esos obreros. Su influencia debió haberse ejercido en tal forma que la gente viera la importancia de la obra y comprendiera que era su deber hacer frente a la emergencia. Debieron haber hecho las cosas tal como les escribí en mis apuntes de viaje que lo hicieran. Pero si nuestros hermanos se sienten libres de detener la obra cuando no llega el dinero necesario para sostenerla, no sólo la reducirán en ----- y en ----- sino también en todos los demás estados del país. Si nuestros obreros están avanzando en algún lugar, no los detengan ni les digan: “Hasta aquí no más avanzaréis y no más adelante”. Me siento triste porque han cerrado la escuela de -----. Veo que los hermanos enviados para atender esa empresa no tomaron las medidas necesarias para que progresara, solicitando donaciones a hombres que podían dar. Hay hombres ricos en la asociación, que se han quejado por la deuda en que se ha incurrido, que deberían haber sostenido a esos obreros. Al mismo tiempo que se ha reprochado y desanimado a los obreros, se ha dejado la impresión en los que poseen medios que tienen perfecto derecho de oponerse a cualquier empresa que requiera dinero.TM 298.1

    Dios no le pide a usted que siga una conducta tal que los obreros que trabajan en ----- o en cualquier otra parte no se sientan libres para continuar avanzando, a menos que puedan consultarlo y preguntar cuál es su opinión acerca de ese asunto para poder avanzar. No puedo apoyar la idea de que usted debe examinar personalmente cada detalle de la obra. Si lo hiciera, el resultado sería que ningún obrero se atrevería a ejercer su propio juicio en ninguna cosa. Los obreros tendrían que atenerse a la mente y al juicio de un solo hombre, y el resultado sería que se los reduciría a la ineficiencia a causa de su inactividad. Hay ya demasiadas personas de esa clase ahora mismo, que no valen casi nada. Escribo esto porque estoy profundamente preocupada por esta situación. No estamos haciendo ni la mitad de lo que debiéramos hacer.TM 298.2

    Es cierto que debemos sostener la escuela de -----, pero esto no debiera impedirnos sostener otras escuelas. Debemos tener escuelas primarias en diferentes localidades a fin de preparar a los jóvenes para los colegios superiores. Puede parecerle prudente a usted cerrar la escuela de -----, pero yo no veo la sabiduría de tal proceder. El cierre de esa escuela desacreditará todo lo que la gente ha hecho, y le quitará los deseos de seguir avanzando. No veo qué ganaron al tomar esa determinación, ni creo que ella esté de acuerdo con la orden de Dios. Lo único que hará es perjudicar, no sólo a los que se quejaron de la deuda, sino también a los obreros. Los hombres que tienen propiedades y que podrían haber ayudado en esta empresa, respirarán más libremente. Esos hombres adinerados se sentirán animados, no a hacer más por la causa de lo que han hecho hasta ahora, sino a hacer menos. Se sentirán libres para quejarse de cualquier cosa que exija el empleo de recursos.TM 299.1

    No impidamos que la obra avance

    ¡Oh, que el Señor lo guíe! Nunca debiera, en ningún caso, permitir que los rumores lo induzcan a obrar y, sin embargo, a veces usted lo ha hecho. Nunca tome la determinación de limitar y reducir la obra, a menos que esté convencido de que el Espíritu del Señor lo induce a hacerlo. Nuestros hermanos están colaborando con las misiones extranjeras, pero la actividad misionera local necesita de su ayuda tanto como aquéllas. Debemos realizar esfuerzos para señalar a nuestros hermanos las necesidades de la causa de Dios, para presentarles su deber de utilizar los medios que el Señor les ha confiado a fin de promover la obra del Maestro tanto aquí como en el extranjero. A menos que los que pueden ayudar en -----despierten y comprendan cuál es su deber, no reconocerán la obra de Dios cuando se oiga el fuerte clamor del tercer ángel. Cuando resplandezca la luz para iluminar la tierra, en lugar de venir en ayuda del Señor, desearán frenar la obra para que se conforme a sus propias ideas estrechas. Permítame decirle que el Señor actuará en esa etapa final de la obra en una forma muy diferente de la acostumbrada, contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios y dictar hasta los movimientos que deberán hacerse cuando la obra avance bajo la dirección de ese ángel que se une al tercero para dar el mensaje que ha de ser comunicado al mundo. Dios empleará formas y medios que nos permitirán ver que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que utilizará para realizar y perfeccionar su obra en justicia. Los que consideramos buenos obreros necesitarán acercarse a Dios; necesitarán el toque divino. Necesitarán beber más profunda y perseverantemente de la fuente de agua viva, para poder distinguir la obra de Dios en todo aspecto. Los obreros pueden cometer errores, pero usted debe darles la oportunidad de corregir sus errores y aprender a ser cautos, al dejar la obra en sus manos.TM 299.2

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