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Testimonios para los Ministros - Contents
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    El uso del juicio individual

    Orebro, Suecia,

    28 de octubre de 1885

    Queridos Hnos. ----- y -----,

    Oro para que el Señor esté con ustedes con gran poder durante el próximo congreso. Estarán ausentes posiblemente algunos que ustedes quisieran que estuvieran presentes; pero Jesús es su Ayudador. Oro sinceramente y espero que los que tienen responsabilidades en Míchigan, Nueva Inglaterra, Ohio, Indiana y otros estados, tengan una visión más amplia de la obra que la que han tenido hasta ahora. Espero que Míchigan progrese. Lamento que haya tal escasez de amplitud mental y de visión. Los obreros deben ser educados y adiestrados para desempeñarse en los campos de labor. Necesitamos misioneros por doquiera. Necesitamos hombres y mujeres que se den a sí mismos sin reservas para la obra de Dios, trayendo muchos hijos e hijas a Dios.TM 301.1

    Se me ha mostrado que hay una costumbre que deben evitar los que ocupan puestos de responsabilidad, porque es perjudicial para la obra de Dios. Los hombres que tienen cargos importantes no deben enseñorearse de la herencia de Dios ni disponer de todo lo que se encuentra a su alrededor. Demasiadas personas han señalado una línea determinada que pretendían que los demás siguieran en la obra. Los obreros han tratado de seguirla con fe ciega, sin ejercer su propio juicio acerca del asunto que tenían entre manos. Si los que fueron nombrados directores no hubieran estado presentes, habrían seguido sus instrucciones exactamente de la misma manera. Pero, en el nombre de Cristo, les ruego que no sigan haciendo esa obra. Den a los hombres la oportunidad de ejercer su juicio individual. Los que siguen las indicaciones de otra persona y están dispuestos a que otro piense por ellos, no están en condiciones de que se les confíen responsabilidades. Nuestros dirigentes son descuidados en este asunto. Dios no ha dado a ciertas personas en particular toda la capacidad mental que existe en el mundo.TM 301.2

    Los hombres que ocupan puestos de responsabilidad deben creer que los demás también tienen criterio, cierta capacidad de razonar y perspicacia, y deben considerarlos capaces de realizar la obra que se les ha encomendado. Nuestros dirigentes han cometido un gran error al especificar todas las indicaciones que los obreros deben seguir, y esto ha resultado en deficiencia, en falta de iniciativa propia en los obreros, porque han dependido de otros para todos sus planes y ellos mismos no han asumido ninguna responsabilidad. Si salieran de nuestras filas o murieran los hombres que han tomado sobre sí esta responsabilidad, ¡en qué condición se hallarían nuestras instituciones!TM 302.1

    Los dirigentes deben delegar responsabilidades en los demás y permitirles trazar planes e idear medios y ponerlos en ejecución, de manera que puedan adquirir experiencia. Déseles una palabra de consejo cuando sea necesario, pero no se les quite el trabajo porque se piensa que están cometiendo errores. Dios se apiade de su causa cuando se siga sin discusión la mente y el plan de un solo hombre. El Señor no sería honrado si existiera ese estado de cosas. Todos nuestros obreros deben tener oportunidad de ejercer su propio juicio y discreción. Dios ha dado talentos a los hombres que él quiere que usen. Les ha dado mente y quiere que sean pensadores y que tengan sus propios pensamientos y sus propios planes, en lugar de depender de otros para que piensen por ellos.TM 302.2

    Creo que he presentado este asunto muchas veces delante de ustedes, pero no veo que hayan cambiado su comportamiento. Queremos que todos nuestros hombres responsables deleguen responsabilidades en los demás. Asignen a otras personas ciertas tareas que los obliguen a trazar planes y a usar su buen juicio. No los eduquen para que dependan del de ustedes. Los jóvenes deben ser adiestrados para ser pensadores. Hermanos míos, no crean ni por un instante que su forma de obrar es perfecta y que los que se relacionan con ustedes deben ser su sombra, el eco de sus palabras, y que deben repetir sus ideas y ejecutar sus planes.TM 302.3

    Hay hombres que hoy debieran ser personas de pensamiento amplio, sabios, de los cuales se pudiera depender, pero que no lo son, porque se los ha educado para que ejecuten los planes de los demás. Han permitido que otros les dijeran exactamente lo que debían hacer, y han empequeñecido su intelecto. Su mente es estrecha y no pueden comprender las necesidades de la obra. Son simples máquinas que deben ser impulsadas por el pensamiento de otro hombre.TM 303.1

    Por otra parte, no piensen que los hombres que siguen sus ideas son los únicos en quienes se puede confiar. A veces ustedes han pensado que porque ellos cumplen su voluntad al pie de la letra son los únicos de quienes pueden depender. Si alguien ejerciera su propio juicio y discrepara con ustedes, se habrían separado de él como si fuera una persona en quien no se puede confiar. Aparten sus manos de la obra y no la tengan tan firmemente asida. Ustedes no son los únicos hombres que Dios puede usar. Den lugar al Señor para que utilice los talentos que él ha confiado a otros hombres, a fin de que la causa pueda crecer. Denle al Señor la oportunidad de usar las mentes de otros hombres. Estamos perdiendo mucho por causa de nuestros planes e ideas estrechos. No obstruyan el camino del progreso de la obra. Permitan, en cambio, que el Señor obre por medio de quienes él quiera. Eduquen, animen a los jóvenes a pensar y a actuar, a proyectar y a planear, a fin de que tengamos una multitud de consejeros.TM 303.2

    ¡Cómo sufre mi corazón al ver a presidentes de asociación asumiendo la responsabilidad de seleccionar a los que pueden amoldar para trabajar con ellos en el campo! Eligen a los que no van a discrepar con ellos, sino que se van a limitar a actuar como máquinas. Ningún presidente tiene derecho de hacer esto. Dejen que otros hagan planes y, si fallan en algunas cosas, no consideren eso como evidencia de que no son capaces de ser pensadores. Nuestros hombres más responsables han tenido que aprender a usar su juicio mediante prolongada disciplina. En muchas cosas han revelado que su obra podía haber sido mejor. El hecho de que los hombres cometan errores no es razón para que los consideremos incapaces de ser buenos administradores. Los que creen que sus métodos son perfectos, están cometiendo ahora mismo graves desatinos, pero los demás no son más sabios por causa de ello. Presentan sus éxitos, pero ocultan sus errores. Por lo tanto, sean bondadosos y considerados con todos los hombres que entran a conciencia en el campo como obreros para el Maestro. Nuestros hombres más responsables han trazado algunos planes sin sabiduría y los han llevado a cabo porque pensaban que eran perfectos. Necesitaban la colaboración de otras personas dotadas de mentalidad y carácter. Deberían haberse relacionado con otros hombres capaces de ver las cosas desde un punto de vista completamente distinto. Los podrían haber ayudado en sus planes... ¡Cuán insensato es encomendar una gran misión a un solo hombre, para que la amolde y le dé forma de acuerdo con su juicio y su propia morbosa imaginación! Los hombres de miras estrechas, que sólo han servido a las mesas, que carecen de visión amplia, están descalificados para imponer su molde a la obra. Los que desean controlarla creen que nadie puede hacerlo tan perfectamente como ellos mismos, y la causa ostenta entonces las marcas de sus defectos.TM 304.1

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