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La Voz: Su Educación y Uso Correcto

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    Jocabed

    La maestra de Moisés—Jocabed era mujer y esclava. Su destino en la vida era humilde, y su carga pesada. Sin embargo, el mundo no ha recibido beneficios mayores, mediante ninguna otra mujer, con excepción de María de Nazaret. Sabiendo que su hijo había de pasar pronto de su cuidado al de los que no conocían a Dios, se esforzó con más fervor aún, para unir su alma con el cielo. Trató de implantar en su corazón el amor y la lealtad a Dios. Y llevó a cabo fielmente esa obra. Ninguna influencia posterior, pudo inducir a Moisés a renunciar a los principios de verdad que eran el centro de la enseñanza de su madre.—La Educación, 61.VEUC 391.2

    Una educadora para Dios—Dios había oído las oraciones de la madre; su fe fue premiada. Con profunda gratitud emprendió su tarea, que ahora no entrañaba peligro. Aprovechó fielmente la oportunidad de educar a su hijo para Dios. Estaba segura de que había sido preservado para una gran obra, y sabía que pronto debería entregarlo a su madre adoptiva, y se vería rodeado de influencias que tenderían a apartarlo de Dios. Todo esto la hizo más diligente y cuidadosa en su instrucción, que en la de sus otros hijos. Trató de inculcarle la reverencia a Dios, y el amor a la verdad y a la justicia, y oró fervorosamente para que fuese preservado de toda influencia corruptora. Le mostró la insensatez y el pecado de la idolatría, y desde muy temprana edad le enseñó a postrarse y orar al Dios viviente, el único que podía oírlo y ayudarlo en toda emergencia.VEUC 392.1

    La madre retuvo a Moisés tanto tiempo como pudo, pero se vio obligada a entregarlo cuando tenía alrededor de doce años de edad. De su humilde cabaña fué llevado al palacio real, y la hija de Faraón lo prohijó. Pero en Moisés no se borraron las impresiones que había recibido en su niñez. No podía olvidar las lecciones que aprendió junto a su madre. Le fueron un escudo contra el orgullo, la incredulidad y los vicios que florecían en medio del esplendor de la corte.VEUC 392.2

    ¡Cuán extensa en sus resultados fue la influencia de aquella sola mujer hebrea, a pesar de ser una esclava desterrada! Toda la vida de Moisés y la gran misión que cumplió como caudillo de Israel, dan fe de la importancia de la obra de una madre piadosa.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 249.VEUC 393.1

    Mujeres fieles como madres—Esta responsabilidad recae principalmente sobre la madre, que con su sangre vital nutre al niño y forma su armazón física, le comunica también influencias intelectuales y espirituales, que tienden a formar la inteligencia y el carácter. Jocabed, la madre hebrea de fe robusta, y que no temía “el mandamiento del rey” (Hebreos 11:23), fue la mujer de la cual nació Moisés, el libertador de Israel. Ana, la mujer que oraba, abnegada y movida por la inspiración celestial, dio a luz a Samuel, el niño instruido por el cielo, el juez incorruptible, el fundador de las escuelas sagradas de Israel. Elisabet, la parienta de María de Nazaret, y animada del mismo espíritu que ésta, fue la madre del precursor del Salvador.—El Ministerio de Curación, 287, 288.VEUC 393.2

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