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Promesas para los últimos días

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    CAPÍTULO 10—PROMESAS PARA LOS DESANIMADOS

    “Hay siempre ángeles presentes donde más se necesitan, con aquellos que tienen que pelear la batalla más dura contra el yo, y cuyo ambiente es más desalentador” (HH 37).PUD 48.1

    “En la experiencia de todos llegan momentos de profundo desánimo y hondo abatimiento. Son días esos en que nos domina la tristeza, y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor de sus hijos terrenales; días en que las tribulaciones atormentan el alma hasta el punto que se desea la muerte. Entonces es cuando muchos se apartan de Dios y caen en la esclavitud de la duda y el yugo de la incredulidad. Si en ocasiones tales, merced a la percepción espiritual, pudiéramos discernir el significado de las provi- dencias divinas, veríamos que los ángeles están tratando de salvamos de nosotros mismos, y luchando por afirmar nuestro pie sobre un cimiento más firme que las colinas eternas; entonces surgiría en nuestro ser nueva vida y fe” (MeM 338).PUD 48.2

    “Cuando nos asimos de su fortaleza por medio de la fe, él [Dios] transformará en forma maravillosa lo que parece más desesperado y desanimador” (8T12).PUD 49.1

    “Es obra de Satanás desalentar al alma, y es obra de Cristo inspirarle fe y esperanza” (DTG 214).PUD 49.2

    “Es difícil ejercer fe viva cuando nos encontramos sumidos en las tinieblas y el abatimiento. Precisamente en esos momentos, más que en ningún otro, debemos ejercer fe... Cuando aprendamos a andar por fe y no por sentimientos, recibiremos ayuda de Dios precisamente cuando la necesitemos, y su paz descenderá a nuestro corazón” (MeM 14).PUD 49.3

    “Forma parte del plan divino el sernos concedido en respuesta a la oración de la fe lo que no nos sería dado de otro modo” (MeM 15).PUD 49.4

    “Satanás está listo a robamos la bendita seguridad en Dios. El quiere quitamos toda vislumbre de esperanza y todo rayo de luz del alma; pero no debéis permitir que lo haga. Ejercitad fe; pelead la buena batalla de la fe; luchad con estas dudas; relacionaos con las promesas” (5T629).PUD 49.5

    “En vez de pensar en vuestros desalientos, pensad en el poder a que podéis aspirar en el nombre de Cristo” (MC 388).PUD 49.6

    “El Señor te dice hoy: No te desanimes, echa tus cargas sobre mí. No puedes cargar con tus propios pecados, yo los llevaré todos... Si confías en mí, no carecerás de nada bueno” (IHP 116).PUD 49.7

    “Tengamos confianza y seamos valientes. El desaliento en el servicio de Dios es pecaminoso e irrazonable. Dios conoce todas nuestras necesidades. A la omnipotencia del Rey de reyes, el Dios que guarda el pacto con nosotros añade la dulzura y el solícito cuidado del tierno pastor. Su poder es absoluto, y es garantía del seguro cumplimiento de sus promesas para todos los que en él confían. Tiene medios de apartar toda dificultad, para que sean confortados los que le sirven y respetan los medios que él emplea. Su amor supera todo otro amor, como el cielo excede en altura a la tierra. Vela por sus hijos con un amor inconmensurable y eterno” (MC 382).PUD 50.1

    “Algunos miran siempre los rasgos objetables y desanimadores, y por lo tanto los sobrecoge el desaliento. Se olvidan de que el universo celestial aguarda para hacerlos agentes de bendición para el mundo; y que el Señor Jesús es una reserva inagotable de la cual los seres humanos pueden sacar fuerza y valor. No hay necesidad de sentir abatimiento ni aprensión” (OE 280).PUD 50.2

    “Dios ama a sus hijos, y anhela verlos vencer el desaliento, arma que Satanás usa para adueñarse de ellos. No demos lugar a la incredulidad. No magnifiquemos nuestras dificultades. Recordemos el amor y el poder que Dios reveló en lo pasado” (MeM 12).PUD 50.3

    “A todos los que tantean para sentir la mano guia- dora de Dios, el momento de mayor desaliento es cuando más cerca está la ayuda divina” (DTG 487).PUD 50.4

    “No necesitamos llevar cuenta de las pruebas, di-ficultades, pesares y tristezas, porque están consignados en los libros, y no los olvidará el cielo” (MC 388).PUD 51.1

    “En la hora de la mayor necesidad, cuando el desánimo abruma el alma, entonces Jesús viene muy cerca. La hora de la necesidad del hombre es la oportunidad de Dios... El ve nuestro peligro y nos proporciona ayuda” (LC 262).PUD 51.2

    “Nadie tiene por que entregarse al desaliento ni a la desesperación... Hay sin embargo esperanza en Cristo para ti. Dios no nos exige que venzamos con nuestras propias fuerzas. Nos invita a que nos pongamos muy junto a él. Cualesquiera que sean las dificultades que nos abrumen y que opriman alma y cuerpo, Dios aguarda para libertamos” (MC 192).PUD 51.3

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