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Promesas para los últimos días

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    CAPÍTULO 20—PROMESAS PARA LOS PASTORES

    “Todos los que se ocupan en el ministerio constituyen la mano ayudadora de Dios. Colaboran con los ángeles, o más bien, son los instrumentos humanos por medio de los cuales los ángeles llevan a cabo su misión. Los ángeles hablan por medio de sus voces y trabajan por medio de sus manos. Y los obreros humanos, al cooperar con los agentes celestiales, reciben el beneficio de su educación y su experiencia” (Ed. 263,264).PUD 88.1

    “Los ministros de Cristo deben velar en oración. Pueden presentarse confiadamente ante el trono de gracia, elevando manos santas sin ira ni dudas. Con fe pueden suplicar al Padre celestial para que les dé sabiduría y gracia, a fin de que sepan trabajar y tratar con las mentes.PUD 88.2

    “La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual...PUD 89.1

    “Los mensajeros de Dios deben pasar mucho tiempo con él, si quieren tener éxito en su obra” (OE 267, 268).PUD 89.2

    “¡Oh, hermanos míos, ojalá se vea que Jesús mora en vuestros corazones para sosteneros, fortaleceros y consolaros! Tenéis el privilegio de recibir cada día una rica porción de su Santo Espíritu” (TM 513).PUD 89.3

    “La perfección del carácter de Cristo depende enteramente de la gracia y la fortaleza que sólo se encuentra en Dios. Sin el poder de la gracia en el corazón, ayudando en nuestros esfuerzos y santificando nuestras labores, fracasaremos en ganar nuestras propias almas y en salvar las almas de otros” (3T 188).PUD 89.4

    “Aquellos que consagran cuerpo, alma y espíritu a Dios, recibirán constantemente nueva dotación de poder físico, mental y espiritual. Las inagotables provisiones del cielo están a su disposición” (OE 117).PUD 89.5

    “Cuando Dios prepara el camino para la realización de cierta obra, y da seguridad de éxito, el instrumento escogido debe hacer cuanto está en su poder para obtener el resultado prometido. Se le dará éxito en proporción al entusiasmo y la perseverancia con que haga la obra. Dios puede realizar milagros para su pueblo tan sólo si éste desempeña su parte con energía incansable. Llama a su obra a hombres de devoción y de valor moral, que sientan un amor ardiente por las almas y un celo inquebrantable. Los tales no hallan ninguna tarea demasiado ardua, ninguna perspectiva demasiado desesperada; y seguirán trabajando indómitos hasta que la derrota aparente se trueque en gloriosa victoria” (PR 196).PUD 89.6

    “En esta vida nuestra labor por Dios a veces parece ser infructuosa. Nuestros esfuerzos para hacer el bien pueden ser fervientes y perseverantes, pero es posible que no se nos permita ver el resultado. Puede ser que nuestros esfuerzos parezcan ser vanos. Pero el Salvador nos asegura que nuestra obra es reconocida en el cielo, y que la recompensa no fallará” (6T 305).PUD 90.1

    “A menudo los hombres oran y lloran por las perplejidades y obstáculos que tienen que afrontar. Pero si se aferran desde el principio hasta el fin, Dios aclarará su camino. Tendrán éxito mientras luchan contra dificultades aparentemente insuperables, y junto con el éxito vendrá el mayor gozo” (IHP 229).PUD 90.2

    “La obra que está delante de nosotros pondrá a prueba toda la capacidad del ser humano. Exigirá el ejercicio de una fe fuerte y de constante vigilancia. En ocasiones, las dificultades que encontraremos serán muy desalentadoras. La misma grandeza de la tarea nos abrumará. Y sin embargo, con la ayuda de Dios sus siervos triunfarán finalmente. Por lo cual pido hermanos míos, que no desmayéis a causa de las tribulaciones que os esperan. Jesús estará con vosotros. El irá delante de vosotros por medio de su Santo Espíritu, preparando el camino. Y él será vuestro ayudador en toda emergencia” (NB 480, 481).PUD 90.3

    “No os desalentéis cuando haya pocos presentes para escuchar un discurso vuestro. Aun cuando tengáis tan sólo dos o tres oyentes, ¿quién puede saber si el Espíritu Santo no contiende con alguno? El Señor puede daros un mensaje para aquella alma, y ella, una vez convertida, puede ser el medio de alcanzar a otros. Aunque completamente desconocidos de vosotros, los resultados de vuestra labor pueden multiplicarse por mil” (OE 176).PUD 90.4

    “Como su recompensa, los fieles subpastores escucharán del Jefe de los pastores: ‘Bien, buen siervo fiel’. Entonces él colocará la corona de gloria sobre sus frentes y los invitará a entrar en el gozo de su Señor. ¿En qué consiste ese gozo? En contemplar con Cristo a los santos redimidos, revisar con él su afán por las almas, su abnegación y sacrificio, su abandono de ganancias mundanales fáciles y todo atractivo mundanal, escogiendo el reproche, el sufrimiento, la humillación propia, la labor cansadora,... convirtiéndose en un espectáculo ante el mundo, ante los ángeles y ante los hombres. Todo esto termina entonces, y se ve el fruto de sus labores; almas salvadas mediante sus esfuerzos en Cristo” (2T 709).PUD 91.1

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