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Testimonios para la Iglesia, Tomo 9

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    Condiciones en las ciudades

    El aumento constante y pertinaz de la maldad trae pronta e inevitablemente una culpabilidad casi universal sobre los habitantes de las ciudades. Predomina actualmente una “epidemia de crímenes” que espanta el corazón de los hombres sensatos y temerosos de Dios. La pluma se resiste a describir la corrupción reinante. Cada día trae nuevas revelaciones de las disensiones, el soborno y el fraude que dominan en la política; cada día trae su doloroso contingente de violencias y de infracciones a la ley, de indiferencia frente al sufrimiento humano, de brutales y diabólicos atentados contra la vida humana. Cada día es testigo del aumento de la locura, del homicidio y del suicidio.9TPI 73.1

    Las ciudades modernas se están volviendo rápidamente como Sodoma y Gomorra. Los días feriados abundan; el torbellino de la agitación y del placer aleja a millares de personas de los austeros deberes de la vida. Los deportes enervantes, el teatro, las carreras de caballos, los juegos de azar, las bebidas y la francachela, excitan todas las pasiones.9TPI 73.2

    La juventud es arrastrada por la corriente popular. Los que aprenden a amar las diversiones, abren la puerta a un diluvio de tentaciones. Se entregan a los placeres sociales y a la alegría irreflexiva. Pasan de una forma de disipación a otra, hasta perder la capacidad y el deseo de vivir de una manera útil. Las aspiraciones religiosas se enfrían y la vida espiritual se debilita. Las más nobles facultades del alma, en una palabra, todo lo que liga al hombre con el mundo espiritual, es envilecido.9TPI 73.3

    Bajo la influencia de los sindicatos y como resultado de las huelgas causadas por la injusticia de las compañías y los patrones, las condiciones de vida en las ciudades empeoran sin cesar.9TPI 74.1

    La intensa pasión por el lucro, el amor por la ostentación, el lujo y la prodigalidad, son otras tantas fuerzas que apartan a la mayoría de las personas del verdadero propósito de la vida, y abren la puerta a una infinidad de males. Muchos, totalmente dedicados a la búsqueda de tesoros terrenales, se vuelven insensibles a los requerimientos de Dios y a las necesidades de sus semejantes. Consideran sus riquezas como un medio para glorificarse. Añaden una casa a otra, un terreno a otro; llenan sus casas con artículos de lujo, mientras que en tomo suyo hay seres humanos que permanecen hundidos en la miseria y la delincuencia, en la enfermedad y la muerte.9TPI 74.2

    Mediante toda clase de opresiones y extorsiones, hay hombres que acumulan fortunas colosales, mientras que suben a Dios los clamores de la humanidad desfalleciente. Multitudes están luchando contra la pobreza, obligadas a trabajar por unos salarios ínfimos, sin poder obtener las cosas más indispensables para la vida. La fatiga y las privaciones, sin ninguna esperanza de cosas mejores, hacen muy pesada su carga. Si a esto se añade la enfermedad y el dolor, entonces la carga se hace casi insoportable. Minados por las preocupaciones y oprimidos, no saben dónde buscar alivio.9TPI 74.3

    La Biblia describe las condiciones en que se encontrará el mundo en vísperas de la segunda venida del Señor. El apóstol Santiago traza un cuadro de la codicia y la opresión que entonces dominarán. Dice: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”. Santiago 5:1-6.9TPI 74.4

    Tal es el cuadro del estado actual de cosas: “Y el derecho se retiró y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida; y el que se apartó del mal, fue puesto en prisión: y lo vio Jehová, y desagradó en sus ojos, porque pereció el derecho”. Isaías 59:14, 15.9TPI 75.1

    La iglesia misma, que debería ser columna y sostén de la verdad, fomenta el amor egoísta a los placeres. Cuando se necesita dinero para fines religiosos, ¿a qué medios recurren muchas iglesias para obtenerlo? A ventas, a banquetes, a ferias elaboradas, a rifas y cosas parecidas. A menudo, los lugares consagrados al servicio divino son profanados por festines en que se bebe, se vende y compra, y donde la gente se divierte. De este modo desaparece en los jóvenes el respeto por la casa de Dios y su culto. Disminuye el dominio propio. El egoísmo, el apetito, el amor por la ostentación son estimulados y se fortifican con la práctica.9TPI 75.2

    A través de los tiempos, el Señor hizo conocer la manera en que procede. Cada vez que sobrevino una crisis, él se reveló e intervino para impedir la ejecución de los planes de Satanás. Muchas veces permitió que las naciones, familias e individuos llegasen a una crisis, a fin de que su intervención fuera más destacada. Entonces demostró la existencia del Dios de Israel, quien afirmará su ley y justificará a su pueblo.9TPI 75.3

    En el mundo antediluviano, los hombres emplearon todos los recursos de su ingenio para anular la ley de Jehová. Rechazaban la autoridad de Dios porque los estorbaba en sus proyectos. Como en los días del diluvio, se acerca el momento en que el Señor debe revelar su omnipotencia. En este tiempo, cuando prevalece la iniquidad, debemos reconocer que la última gran crisis es inminente. Cuando el desafío a la ley de Dios sea casi universal, cuando su pueblo sea oprimido y afligido por sus semejantes, entonces el Señor intervendrá.9TPI 75.4

    Satanás no duerme, sino que vela para impedir que la segura palabra profética se cumpla. Con su astucia y poder engañador, se esfuerza por contrarrestar la voluntad de Dios revelada expresamente en su Palabra. Durante años, Satanás ha obrado para llegar a dominar las mentes por medio de sofismas con los cuales ha querido sustituir la verdad. En este tiempo de peligro, los que practican el bien en el temor de Dios glorifican su nombre repitiendo la palabra de David: “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley”. Salmos 119:126.9TPI 75.5

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