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Sermones Escogidos Tomo 2

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    Un llamado a favor de principios de justicia y rectitud.

    Para muchos intelectos, reconocer los tiempos en que vivimos está tan distante como lo está el cielo de la tierra. Parecería que se olvida por completo el deber de prepararse para el encuentro con un Salvador presto a regresar. Dios desea que despertemos a la realidad. Él desea que actuemos como seres racionales que que se encuentran a los umbrales del mundo eterno.SE2 265.3

    Recuerden que al ustedes prepararse para el reino celestial también están preparando a otros. Las Escrituras dicen: «Haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino”. Muchos son débiles en la fuerza moral; no han tenido los privilegios y el adiestramiento que nosotros sí hemos tenido; muchos jamás han tenido la oportunidad de recibir instrucciones «mandato tras mandato, renglón tras renglón, línea tras línea, un poquito aquí, un poquito allá”.SE2 265.4

    Dios coloca grandes responsabilidades sobre aquellos que han recibido ese tipo de instrucción; sí que deberían pasar mucho tiempo orando. En lugar de creer que querer que sus opiniones prevalezcan, debieran ser extremadamente prudentes. En vez de acumular sobre sí todas las tareas que les es posible asumir, algo que no les deja tiempo para orar, ni tiempo para reflexiona en cuanto a su situación espiritual; deberían dedicar mucho tiempo a la comunión con su Hacedor.SE2 265.5

    La causa de Dios es tan preciosa para él, que de cada persona que afirma ser su siervo el Señor demanda una correcta representación de su carácter divino. Nadie, sino los que caminan correctamente delante de él, están calificados para esa mayordomía. Dios trabaja con aquellos que representan en forma apropiada su carácter. A través de ellos su voluntad es hecha en la tierra como en el cielo.SE2 266.1

    Elevemos a diario la oración que Cristo enseñó a sus discípulos y luego practiquémosla durante el día. Poner en práctica esa oración es el gran deber del ser humano. Sus principios constituyen la base de la que brota toda buena acción. Quienes pongan en vigor todos los aspectos de esos principios se convertirán en personas sensibles; personas cuyos pensamientos Dios mismo puede controlar y guiar.SE2 266.2

    Cuando alguien entra en una relación correcta con Dios, los principios de justicia y rectitud impregnarán todo su ser. Mi hermano, mi hermana, ¿ha recibido usted el Espíritu Santo? Bien podría esa pregunta ser dirigida a aquellos que tienen en sus manos las riendas que guían los movimientos de los obreros de Dios.SE2 266.3

    Cada uno de los profesos seguidores de Dios necesita un espíritu humilde y contrito; y los que ocupan elevados puestos de responsabilidad necesitan una doble porción de ese espíritu de humildad. En lugar de ser descuidados e indiferentes, en vez de pensar que ellos son los que han recibido mayor sabiduría de parte de Dios y que saben cómo mejor dirigir a los demás; esos mismos a los que se ha confiado muchas responsabilidades deberían humillarse en el polvo, suplicando a Dios como nunca jamás han suplicado. Dios desea que cada hombre de influencia en nuestras filas valore los principios de justicia y equidad.SE2 266.4

    No podemos permitimos el lujo de ser descuidados e indiferentes respecto a nuestro bienestar espiritual. Se me ha mostrado que la obra de gracia primero comienza en el hogar, en los corazones individuales. A los niños, desde desde su más tierna infancia, debe impartírseles el conocimiento de Dios. La instrucción que Dios dio a los padres y las madres de Israel respecto a enseñar los preceptos divinos a sus hijos, es asimismo para los padres de esta época. Dios dice: «Estas palabras [...] se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas».SE2 266.5

    ¿Por qué se preocupa Dios en forma especial por el conocimiento de su ley? Debido a que el alejamiento de ella significa destrucción, no solamente del transgresor sino también de muchos otros que la han violado siguiendo la malsana influencia de aquel.SE2 267.1

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