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Testimonios para la Iglesia, Tomo 2

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    Carta a un muchacho huérfano

    Querido amigo,

    En la última visión que se me dio, vi que tenías faltas que corregir. Es necesario que las veas antes de hacer el esfuerzo necesario para corregirlas. Tienes mucho que aprender antes de poder formar un carácter bueno y cristiano que Dios pueda aprobar. Desde la niñez has sido un chico díscolo, dispuesto a hacer tu gusto y a seguir tu propio criterio. No te gustaba someter tus deseos y tu voluntad a los que tenían la responsabilidad de cuidarte. Esta es la experiencia que tienes que lograr.2TPI 276.1

    Tu peligro aumenta por el espíritu de independencia y de confianza propia -vinculado, por cierto, con inexperiencia- que los jóvenes de tu edad están propensos a asumir cuando sus amados padres no están para cuidarlos y pulsar las tiernas cuerdas del afecto en sus almas. Crees que ya ha llegado el tiempo para que pienses y decidas por ti mismo. “Soy un joven; ya no soy un niño. Soy capaz de distinguir entre el bien y el mal. Tengo derechos, y los voy a defender. Soy capaz de trazar mis propios planes. ¿Quién tiene autoridad para meterse en mis cosas?” Estos son algunos de los pensamientos que has tenido, y algunos jóvenes, más o menos de tu edad, te han animado a formularlos.2TPI 276.2

    Crees que tienes que afirmar tu libertad y actuar como un hombre. Tu actitud no es sumisa. Sabio es el joven -y sumamente bendecido- que cree que es su deber, si tiene padres, de confiar en ellos, y si no los tiene, considerar que sus tutores, o las personas con quienes vive, son sus consejeros, sus consoladores, y en cierto sentido sus gobernantes, y que permite que las restricciones aprendidas en el hogar permanezcan en él. Hay una clase de independencia que merece alabanza. El deseo de depender de sí mismo y no comer el pan de otros es correcto. Es una ambición noble y generosa nacida del deseo de sostenerse a sí mismo. Los hábitos de laboriosidad y frugalidad son necesarios.2TPI 276.3

    Has sido puesto en circunstancias desfavorables para que desarrolles un buen carácter cristiano; pero ahora has sido ubicado donde tienes que formar una buena reputación o destruirla. No creemos que vas a hacer esto último. Pero no estás libre de tentación. En una sola hora puedes seguir una conducta que más tarde te puede costar lágrimas amargas y arrepentimiento. Al ceder a la tentación puedes enajenarte algunos corazones, perder el respeto y la estima que te están teniendo los que te rodean, y también puedes manchar tu carácter cristiano. Tienes que aprender la lección de la sumisión. Consideras humillante hacer algunas de las tareas de la casa: mandados y pequeños quehaceres. Esos pequeños requerimientos no te gustan definidamente; pero tienes que cultivar el gusto por esas mismas cosas que te causan tanta aversión. Mientras no lo hagas, no llegarás a ser un ayudante aceptable en ninguna parte. Cuando te dedicas a esas cosas pequeñas pero necesarias, estás prestando un servicio más real que si estuvieras dedicado a grandes negocios y a una tarea difícil.2TPI 276.4

    Me viene a la mente en este momento el caso de alguien, que se me presentó en visión, que pasó por alto estas pequeñas cosas, y no pudo interesarse en los deberes humildes, para tratar de alivianar la tarea de algunas personas que no podían salir de sus casas; esa también era una tarea humilde. Ahora tiene familia, pero sigue poseído de la misma indisposición para dedicarse a los deberes pequeños pero importantes. Como resultado de ellos, la gran carga recae sobre su esposa. Tiene que hacer muchas cosas; si no las hace, quedarán sin hacer; y la cantidad de trabajo que recae sobre ella por causa de esta falla de su esposo está minando su salud. El no puede ahora vencer este mal tan fácilmente como podría haberlo hecho durante su juventud. Pasa por alto los deberes pequeños, y no conserva todo en orden y bien arreglado; por lo tanto, no puede ser un granjero de éxito. “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”. Lucas 16:10.2TPI 277.1

    Naamán el sirio consultó al profeta de Jehová en cuanto a cómo podía sanar de esa enfermedad tan horrible: la lepra. Se le indicó que se bañara en el Jordán siete veces. ¿Por qué no siguió inmediatamente las indicaciones de Eliseo, el profeta de Dios? ¿Por qué rehusó hacer lo que el profeta le mandó? Regresó junto a sus siervos, murmurando. En su mortificación y frustración, se enojó, y con ira rehusó seguir el humilde consejo dado por el profeta de Dios. “He aquí -manifestó- yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavase en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado”. 2 Reyes 5:11-12. Sus siervos dijeron: “Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?” vers. 13. Sí, este gran hombre consideraba que estaba por debajo de su dignidad ir al humilde río Jordán y lavarse allí. Los ríos que mencionó y deseaba estaban embellecidos por los árboles y los huertos que los rodeaban, y había ídolos en esos huertos. Muchos acudían a esos ríos para adorar a sus dioses; por lo tanto, no habría tenido necesidad de humillarse. Pero si seguía las indicaciones definidas del profeta tendría que humillar su orgullo y la soberbia de su espíritu. La obediencia voluntaria produce los resultados deseados. Se lavó, y sanó.2TPI 277.2

    Tu caso es similar en algunos sentidos al de Naamán. No crees que para perfeccionar el carácter cristiano tienes que aceptar ser fiel en las cosas pequeñas. Aunque las cosas que tienes que hacer sean de poco valor según tu opinión, son deberes que tendrás que cumplir mientras vivas. El descuido de estas cosas significa que tu carácter es sumamente deficiente. Tú, mi querido muchacho, tienes que educarte para ser fiel en las cosas pequeñas. No puedes agradar a Dios mientras no lo hagas. No puedes ganar el amor y el afecto de los demás a menos que hagas exactamente lo que se te pide, bien dispuesto y con satisfacción. Si quieres que te amen los que están contigo, debes manifestarles amor y respetarlos.2TPI 278.1

    Es tu deber hacer todo lo posible para alivianar la carga de la hermana con quien vives. Tú has visto que está pálida y debilitada, y que está cocinando para una familia numerosa. Todo trabajo extra que tiene que hacer, la debilita y disminuye su vitalidad. No tiene manos ni pies jóvenes para hacer pequeños mandados. Te recibieron en el seno de la familia, como te lo dijeron a ti y nos lo dijeron a nosotros en su momento, precisamente para que hicieras esas cosas. Pero si tú no haces exactamente las cosas que ellos creen les van a ayudar mucho, y decides hacer tu voluntad siguiendo una conducta independiente que tú mismo has elegido, podrías perder tu alojamiento, y ellos tendrían que buscar otro para que haga esas mismas cosas que tú crees son demasiado insignificantes para ti. Ahora estás haciendo un trabajo más grande y más pesado del que te permiten tus fuerzas. Te gusta hacer el trabajo de un hombre. Tienes una terquedad muy propia de ti, que debes abandonar. Tienes que morir al yo, crucificarlo y vencerlo. No puedes ser un verdadero seguidor de Cristo a menos que emprendas esta tarea resueltamente.2TPI 278.2

    Vi que no posees naturalmente ni reverencia ni respeto por las personas mayores. Tendrías que ser fiel en el cumplimiento de los pequeños mandados y deberes que se te pide lleves a cabo, y no hacerlos a regañadientes como si fueran una carga. No te das cuenta cuán desagradable y antipático te pones cuando te portas así. De este modo no puedes ser feliz tú mismo, ni hacer felices a los que te rodean. Debes recordar que Dios requiere de ti, como siervo suyo, que seas fiel, paciente, amable, afectuoso, obediente y respetuoso. No podrás lograr la perfección cristiana a menos que poseas un cabal dominio de tu propio espíritu. Tú permites que surjan ciertos sentimientos pecaminosos en tu corazón, que te perjudican muchísimo, y que tienden a fomentar una actitud dura y desafiante, en nada semejante al espíritu de Cristo, cuya vida se te ha ordenado imitar.2TPI 279.1

    Querido muchacho: comienza de nuevo, con determinación y con la ayuda de Dios, a seguir lo que es verdadero, amable y de buena reputación. El temor de Dios, unido al amor y al afecto por todos los que te rodean, se debe revelar en todas tus acciones. Sé fiel, y haz bien las cosas; desembarázate de todo lo que tenga apariencia de descuido. Ten un sitio para cada cosa, y pon cada cosa en su sitio. Sé bien dispuesto, amable, alegre y simpático. Entonces te podrás abrir camino al corazón de los que se relacionan contigo. Ten siempre en cuenta una cosa: ningún joven podrá asumir la actitud correcta si no respeta a las mujeres y no trata de alivianar sus cargas. La peor característica que se puede encontrar en un joven es considerar que se rebaja si alivia las tareas de una mujer. Tal hombre está marcado. Ninguna mujer le va a confiar su vida a semejante hombre; porque nunca va a ser un esposo tierno, cuidadoso y considerado.2TPI 279.2

    El niño es el precursor del hombre. Te ruego que mires rectamente delante de ti. Haz todo lo que haya que hacer, por insignificante que parezca, por desagradable que pudiera ser. Entonces contarás con la aprobación de los que te rodean, y lo que se debe apreciar mucho más todavía, dispondrás de la aprobación de Dios. No puedes ser cristiano a menos que seas fiel en lo poco. Si oras y luchas para hacer lo mejor posible al llevar a cabo cada deber, Dios te va a bendecir y ayudar. Cuando Jesús venga a llevarse a sus fieles, ¿quisieras oírle decirte: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” Mateo 25:21? ¿Quisieras que desaparecieran todas las imperfecciones de tu carácter, para que seas hallado sin falta delante del trono de Dios? Si es así, entonces tienes que hacer una obra que nadie puede hacer por ti. Tienes una responsabilidad individual delante del Señor. Tienes que caminar en la luz, y recibir a diario la fortaleza del Altísimo para vencer toda imperfección, y encontrarte finalmente entre los fieles, leales y santos en el reino de Dios. No cedas a la tentación. Satanás te va a molestar, y va a tratar de dominar tu mente con el fin de inducirte a pecar. “Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” Santiago 4:7-8.2TPI 280.1

    Recuerda que el ojo de Dios siempre está sobre ti. Cuando respondes irrespetuosamente, Dios te ve y te oye. Está llegando el momento cuando todos serán juzgados de acuerdo con lo que hayan hecho en el cuerpo. Tendrás que participar del juicio. Jesús te aceptará o te rechazará. Huye hacia él para obtener fortaleza y gracia. Desea ayudarte; desea ser el Guía de tu juventud, y fortalecerte de tal manera que puedas ser una bendición para otros que se encuentran bajo tu influencia. Dios te ama, y te va a salvar si caminas de acuerdo con las pautas que él ha dado; pero si te rebelas, y decides seguir tu propia conducta, será para tu perdición eterna. Ora mucho; porque la oración es uno de los deberes más esenciales. Sin ella no puedes observar una conducta cristiana. Eleva, fortalece y ennoblece; es el alma en conversación con Dios.2TPI 280.2

    No creas que puedes suspender por un solo instante los esfuerzos que estás haciendo para mantenerte vigilante; no puedes. Estudia con diligencia la Palabra de Dios, para que no estés en la ignorancia con respecto a las artimañas de Satanás, y para que aprendas en forma más perfecta el camino de la salvación. Tu voluntad debe estar inmersa en la voluntad de Dios. No procures tu propio placer, sino el de los que te rodean; y si lo haces, no podrás ser otra cosa sino feliz. Acude a Jesús con todas tus necesidades, y anhela con confianza sencilla sus bendiciones. Confía en Dios, y trata de obrar sobre la base de los principios, fortalecido y ennoblecido por elevadas resoluciones, y por una determinación de propósito que sólo se encuentra en Dios.2TPI 280.3

    No te deberías irritar con facilidad. No permitas que tu corazón se vuelva egoísta; por lo contrario, procura que se expanda en amor. Tienes una obra que hacer que no debes descuidar. Soporta las penurias como buen soldado. Jesús conoce todo conflicto, toda prueba y todo espasmo provocado por la angustia. Te va a ayudar; porque fue tentado en todo como nosotros, pero no cayó en pecado. Acude a él, querido muchacho, con tus preocupaciones. No hagas de nadie tu confidente, no le hables a nadie de tus dificultades fuera de nosotros. Haz de Jesús el Portador de tus cargas, y trata de tener una experiencia más completa en materia religiosa. Quiera Dios ayudarte y bendecirte, es mi sincera oración.2TPI 281.1

    Los huérfanos despiertan en mí las más tiernas simpatías. Por supuesto, tú no tienes hogar. La tumba se llevó a tu padre y a tu madre, y el hogar de tu infancia está habitado por otras personas. No recuerdas tan definidamente a tu piadoso padre como a tu madre. Recuerdas que a veces la apenabas. No habías aprendido a ser sumiso; habías aprendido parcialmente la lección. Pero las oraciones de tus padres, en el sentido de que te encontraras entre los que aman y temen a Dios, han hallado cabida en el Cielo.2TPI 281.2

    ¡Oh, éste es un mundo frío y egoísta! Tus parientes, que deberían haberte amado y cultivado tu amistad, por causa de tus padres si no por la propia, se han encerrado en su egoísmo, y no tienen ningún interés especial por ti. Pero Dios estará más cerca de ti, y te resultará más caro que cualquiera de tus parientes terrenales. Será tu Amigo, y nunca te abandonará. El es padre para los huérfanos. Su amistad será dulce paz para ti, y te ayudará a soportar con fortaleza la tremenda pérdida que has experimentado. Trata de que Dios sea tu padre, y nunca vas a necesitar un amigo. Estarás expuesto a pruebas, pero sé firme, y lucha para embellecer tu profesión de fe. Necesitarás gracia para prevalecer, pero el ojo piadoso de Dios estará sobre ti. Ora mucho y fervorosamente, creyendo que Dios te ayudará. Guárdate de la irritabilidad y la petulancia, y de una actitud que provoque envidia. La tolerancia es una virtud que tienes que cultivar. Manifiesta amor por la pureza y una humilde sencillez; y permite que estas virtudes se entretejan en tu vida.2TPI 281.3

    Al educarte en el temor de Dios y en el amor de todos los que te rodean, tu vida puede ser útil y feliz, y tu ejemplo puede ser de tal naturaleza que induzca a otros a escoger la humilde senda de la santidad. Ten en todo momento el suficiente valor moral como para obrar correctamente y honrar a tu Redentor. Te ruego, querido muchacho, que procures la verdadera santidad. 2TPI 282.1

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