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Testimonios para la Iglesia, Tomo 2 - Contents
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    Un oyente olvidadizo

    Querido Hno. Y,

    En la última visión que se me dio se me mostró que usted no se entiende a sí mismo. Tiene una obra que hacer en favor suyo que nadie puede hacer por usted. Su experiencia en la verdad es escasa, y no se ha convertido cabalmente. Se adjudica un valor más elevado que el que le corresponde. Se me señaló su vida pasada. Su mente no ha sido elevada, sino que se ha espaciado en temas que no conducen a la pureza en la acción. Tuvo hábitos corrompidos que mancharon su concepto de la moral. Se ha permitido demasiadas familiaridades con el otro sexo y no ha tenido una conducta modesta. Usted se sentiría muy bien si se fomentara mayor familiaridad entre hombres y mujeres, bastante de acuerdo con la teoría de Dr. A. Su influencia en _____ no ha sido buena. No era la persona adecuada para ese lugar; su conversación liviana y trivial lo descalificó para ejercer una buena influencia allí. Las características de su música no fomentaban los pensamientos o sentimientos elevados; por lo contrario, contribuían a degenerar.2TPI 288.3

    Desde hace algunas semanas su influencia ha tendido a mejorar; pero usted carece de firmeza en los principios. Es deficiente en muchas cosas, y en el caso de algunas de ellas debe saber dónde está fallando. Las locuras de su juventud han dejado su huella en usted; jamás podrá recuperar lo que ha perdido como consecuencia de los hábitos impuros. Estas cosas han embotado de tal manera su sensibilidad que no puede discernir con claridad las cosas sagradas. No puede resistir la tentación con la experiencia que ahora tiene. No puede soportar las pruebas. No ha sido santificado por la verdad. Se ha apoderado de la verdad, pero ella no se ha apoderado de usted para transformarlo mediante la renovación de su entendimiento. Es un hombre que se ha engañado a sí mismo. ¡Oh, le ruego que no siga engañado con respecto a su verdadera condición! No ha experimentado convicciones profundas como consecuencia de sus pecados, ni ha buscado a Dios en humildad, con angustia de corazón, para que sean borradas sus transgresiones. No se daba cuenta de que sus caminos eran tan pecaminosos a la vista de Dios. Por eso mismo no se ha producido en su alma la obra de reforma.2TPI 289.1

    Se ha revestido de un manto de justicia propia para cubrir la deformidad del pecado, pero éste no es el remedio. No sabe lo que es la verdadera conversión. El hombre viejo no ha muerto en usted. Tiene una forma de piedad, pero no ha experimentado el poder purificador de Dios. Puede hablar y escribir en forma suave, y lo hace, y en lo que se refiere a las palabras que usted emplea, en sí mismas, posiblemente sean correctas, pero el verdadero idioma del corazón no se manifiesta. Se conoce lo suficientemente a sí mismo como para saber esto. Su caso es peligroso; pero Dios se compadece de usted y lo salvará si cae quebrantado a sus pies, consciente de su impureza y su vileza, de la podredumbre de su alma, que ha carecido del poder transformador de Dios.2TPI 289.2

    Mi hermano: no quiero desanimarlo, sino inducirlo a investigar sus motivos y sus actos a la luz de la eternidad. Libérese de la trampa de Satanás. Le ruego que no induzca a nadie a tener de usted un concepto más elevado del que corresponde, porque cuando este engaño quede en evidencia, y su verdadero yo aparezca tal como es, se producirá una reacción. Usted experimenta las convicciones del Espíritu de Dios, y siente la fuerza de la verdad cuando la escucha; pero esas impresiones sagradas y suavizantes se disipan, y luego se convierte en un oyente olvidadizo. No está fundado, ni fortalecido ni afirmado en la verdad. Le ha parecido que adoptar la verdad era lo mejor para sus intereses, pero no ha experimentado su influencia santificadora. Queremos rogarle ahora que no se engañe: Dios no puede ser burlado. No es demasiado tarde todavía para que llegue a ser cristiano; pero no obre por impulso. Pese bien cada decisión, y no engañe su propia alma. 2TPI 290.1

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