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Testimonios Selectos Tomo 4

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    La preparación para el sábado

    Al mismo principio del cuarto mandamiento, el Señor dijo: “Acordarte has.” El sabía que en medio de la multitud de cuidados y perplejidades, el hombre se vería tentado a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley, o se olvidaría de su importancia sagrada. Por lo tanto dijo: “Acordarte has del día del reposo, para santificarlo.”9Éxodo 20:8.4TS 373.2

    Durante toda la semana, debemos recordar el sábado, y hacer preparativos para guardarlo según el mandamiento. No sólo debemos observar el sábado como asunto legal. Debemos comprender su importancia espiritual sobre todas las acciones de nuestra vida. Todos los que consideran el sábado como una señal entre ellos y Dios, que demuestran que Dios es el que los santifica, representarán los principios de su gobierno. Pondrán diariamente en práctica las leyes de su reino. Diariamente rogarán que la santificación del sábado descanse sobre ellos. Cada día tendrán el compañerismo de Cristo, y ejemplificarán la perfección de su carácter. Cada día resplandecerá su luz para otros en buenas obras.4TS 373.3

    En todo lo que pertenece al éxito de la obra de Dios, las primeras victorias han de ser ganadas en el hogar. Aquí debe empezar la preparación para el sábado. Recuerden los padres durante toda la semana que su hogar ha de ser una escuela en la cual sus hijos se prepararán para los atrios celestiales. Sean correctas sus palabras. No escapen de sus labios palabras que no debieran oír sus hijos. Mantengan su espíritu libre de irritación. Padres, vivid durante la semana como a la vista de un Dios santo, que os ha dado hijos a fin de que los preparéis para él. Educad para él la pequeña iglesia que hay en vuestro hogar, a fin de que el sábado todos puedan estar preparados para adorar en el santuario del Señor. Presentad cada mañana y noche vuestros hijos a Dios como su herencia comprada con sangre. Enseñadles que es su más alto deber y privilegio amar y servir a Dios.4TS 373.4

    Los padres deben ser escrupulosos en cuanto a hacer del culto de Dios una lección objetiva para sus hijos. Los pasajes de la Escritura deben estar con más frecuencia en sus labios, especialmente aquellos pasajes que preparan el corazón para el servicio religioso. Bien podrían repetirse con frecuencia las preciosas palabras: “Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza.”10Salmos 62:5.4TS 374.1

    Cuando el sábado es así recordado, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual. Ningún deber que pertenece a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestras energías no serán agotadas de tal manera en el trabajo temporal que, en el día en que el Señor descansó y fué refrigerado, estemos demasiado cansados para dedicarnos a su servicio.4TS 374.2

    Aunque los preparativos para el sábado han de hacerse durante toda la semana, el viernes es un día especial de preparación. Por medio de Moisés, el Señor dijo a los hijos de Israel: “Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.” “Derramábase el pueblo, y recogían [el maná], y molían en molinos, o majaban en morteros, y lo cocían en caldera, o hacían de él tortas.”11Éxodo 16:23; Números 11:8. Había algo que hacer para preparar el pan enviado por el cielo a los hijos de Israel. El Señor les dijo que esta obra debía hacerse en viernes, día de preparación. Esto era una prueba para ellos. Dios deseaba ver si querían santificar el sábado o no.4TS 374.3

    Estas indicaciones de los labios de Jehová son para nuestra instrucción. La Biblia es una guía perfecta, y si se estudian sus páginas con oración y corazón dispuesto a comprender, nadie necesita errar acerca de esta cuestión.4TS 375.1

    Muchos necesitan instrucción en cuanto a cómo deben presentarse en la asamblea para adorar en sábado. No han de entrar en la presencia de Dios con las ropas que llevan comúnmente durante la semana. Todos deben tener un traje especial para el sábado, que lleven cuando asistan al culto en la casa de Dios. Aunque no debemos conformarnos a las modas mundanales, no debemos permanecer indiferentes acerca de nuestra apariencia exterior. Debemos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos. Los hijos de Dios deben ser puros en su interior y exterior.4TS 375.2

    Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista, y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse. Estén lustrados los zapatos y los baños tomados. Es posible hacer esto. Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo. El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular, y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista. Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis, y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento.4TS 375.3

    Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado. Cuando quiera que sea posible, los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al medio día hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con quietud mental. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales.4TS 375.4

    Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia. Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia. Con espíritu humilde “confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos.”12Santiago 5:16.4TS 376.1

    Antes de que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales. Dios puso el sábado al fin de los seis de trabajo, para que los hombres se detengan y consideren lo que han ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá transgresor. Debemos hacer cada sábado un examen de nuestras almas para ver si la semana que ha terminado trajo ganancia o pérdida espiritual.4TS 376.2

    Significa la salvación eterna el santificar el sábado para el Señor. Dios dice: “Yo honraré a los que me honran.”131 Samuel 2:30.4TS 376.3

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