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Testimonios Selectos Tomo 4

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    Capítulo 26—La piedad práctica

    Estimados hermano y hermanas de Oakland: Mi espíritu se siente impulsado a escribiros. Vez tras vez me encuentro hablándoos en mis sueños, y en cada caso estáis en dificultad. Pero venga lo que venga, no permitáis que ello debilite vuestro valor moral, ni haga degenerar vuestra religión en una forma sin corazón. El amante Jesús está listo para bendeciros abundantemente; pero necesitamos obtener experiencia en la fe, en la oración ferviente, y regocijarnos en el amor de Dios. ¿Será alguno de nosotros pesado en la balanza y hallado falto? Debemos velar sobre nosotros mismos, vigilar los menores impulsos profanos de nuestra naturaleza, no sea que traicionemos las altas responsabilidades que Dios nos ha confiado como sus agentes humanos.4TS 160.1

    Debemos estudiar las amonestaciones y correcciones que ha dado a su pueblo en los tiempos pasados. No carecemos de luz. Sabemos qué obras debemos evitar, y qué requerimientos nos ha ordenado observar; así que si no tratamos de saber y hacer lo correcto, es porque el obrar mal conviene más al corazón carnal que hacer el bien.4TS 160.2

    Siempre habrá algunos sin fe, que esperarán ser llevados adelante por la fe de otros. No tienen conocimiento experimental de la verdad, y por consiguiente no han sentido su poder santificador en su propia alma. Incumbe a todo miembro de la iglesia escudriñar queda y diligentemente su propio corazón, y ver si su vida y carácter están en armonía con la gran norma de justicia divina.4TS 160.3

    El Señor ha hecho grandes cosas por vosotros en California, y particularmente en Oakland; pero hay mucho más que le agradaría hacer si hicieseis corresponder vuestras obras a vuestra fe. Dios no honra nunca la incredulidad con ricas bendiciones. Recapitulad lo que Dios ha hecho, y sabed entonces que es sólo el principio de lo que está dispuesto a hacer.4TS 160.4

    Debemos conceder a las Escrituras mayor valor del que les hemos concedido, porque en ellas está revelada la voluntad de Dios a los hombres. No es suficiente asentir meramente a la veracidad de la Palabra de Dios, sino que debemos escudriñar las Escrituras, para aprender lo que contienen. ¿Recibimos la Biblia como el “oráculo de Dios”? Es tan realmente una comunicación divina como si sus palabras nos llegasen con voz audible. No conocemos su carácter precioso, porque no obedecemos sus instrucciones.4TS 161.1

    Hay malos ángeles que trabajan en todo nuestro derredor, pero porque no discernimos su presencia con nuestra visión natural, no consideramos como debiéramos la realidad de su existencia, según está presentada en la Palabra de Dios. Si no hubiese en las Escrituras nada que fuese difícil de comprender, el hombre, al escudriñar sus páginas, se llenaría de orgullo y suficiencia propia. Nunca es lo mejor para uno creer que entiende todas las fases de la verdad; porque no es así. Por lo tanto, no se lisonjee nadie de que tiene una comprensión correcta de todas las porciones de la Escritura, ni piense que es su deber hacer a todos los demás comprenderlas como él las entiende. Destiérrese el orgullo intelectual. Alzo mi voz en amonestación contra toda especie de orgullo espiritual, el cual abunda en la iglesia hoy.4TS 161.2

    Cuando la verdad que apreciamos fué reconocida por primera vez como verdad bíblica, ¡cuán extraña parecía, y cuán fuerte era la oposición que tuvimos que afrontar al presentarla a la gente al principio; pero cuán fervientes y sinceros eran los obreros obedientes que amaban la verdad! Eramos a la verdad un pueblo peculiar. Eramos pocos en número, sin riqueza, sin sabiduría ni honores mundanales; pero creíamos en Dios, y éramos fuertes y teníamos éxito, aterrorizando a los que obraban mal. Nuestro amor mutuo era firme; y no se conmovía fácilmente. Entonces el poder de Dios se manifestaba entre nosotros, los enfermos eran sanados, y había mucha calma y gozo santo y dulce. Pero mientras la luz ha continuado aumentando, la iglesia no ha avanzado proporcionalmente. El oro puro se ha empañado gradualmente, y la muerte y el formalismo han venido a trabar las energías de la iglesia. Sus abundantes privilegios y oportunidades no han impulsado al pueblo de Dios hacia adelante y hacia arriba, hacia la pureza y la santidad. Un fiel aprovechamiento de los talentos que Dios le ha confiado aumentaría grandemente estos talentos. Donde mucho ha sido dado, mucho será pedido. Los que aceptan fielmente y aprecian la luz que Dios nos ha dado, y toman una decisión alta y noble, con abnegación y sacrificio, serán conductos de luz para el mundo. Los que no avancen, retrocederán, aun en los mismos umbrales de la Canaán celestial. Me ha sido revelado que nuestra fe y nuestras obras no corresponden en ninguna manera a la luz de la verdad concedida. No debemos tener una fe tibia, sino la fe perfecta que obra por amor y purifica el alma. Dios os invita a los que estáis en California a entrar en una comunión íntima con él.4TS 161.3

    En un punto habrá que precaverse, y es en el de la independencia individual. Como entre soldados del ejército de Cristo, debe haber acción concertada en los diversos departamentos de la obra. Nadie tiene el derecho a empezar por su propia responsabilidad, y presentar en nuestros periódicos ideas acerca de doctrinas bíblicas, cuando se sabe que otros entre nosotros tienen opiniones diferentes al respecto, y que eso creará controversia. Los adventistas del primer día han hecho esto. Cada uno ha seguido su propio juicio independiente, y tratado de presentar ideas originales, hasta que no hay acción concertada entre ellos, excepto, tal vez, en cuanto a oponerse a los adventistas del séptimo día. No debemos seguir su ejemplo. Cada obrero debe obrar teniendo en cuenta a los demás. Los que siguen a Cristo no obrarán independientemente unos de otros. Nuestra fuerza debe fundarse en Dios, y estar unida, para manifestarse en una acción noble y concentrada. No debe desperdiciarse en movimientos sin sentido.4TS 162.1

    La unión hace la fuerza. Debe haber unión entre nuestras casas editoras y nuestras otras instituciones. Si existiese esta unidad, serían una fuerza. No debe existir contención ni divergencia entre los obreros. La obra es una, presidida por un Caudillo. Los esfuerzos ocasionales y espasmódicos han hecho daño. Por enérgicos que hayan sido, son de poco valor; porque vendrá seguramente la reacción. Debemos cultivar una perseverancia constante, tratando continuamente de conocer y hacer la voluntad de Dios.4TS 163.1

    Debemos saber lo que debemos hacer para ser salvos. No debemos, hermanos, y hermanas, flotar a la deriva con la corriente popular. Nuestra obra actual consiste en salir del mundo y separarnos de él. Esta es la única manera en que podemos andar con Dios, como anduvo Enoc. Las influencias divinas estaban obrando constantemente con sus esfuerzos humanos. Como él, somos llamados a tener una fe fuerte, viva y activa, y ésta es la única manera en que podemos ser colaboradores con Dios. Debemos cumplir las condiciones trazadas en la Palabra de Dios, o morir en nuestro pecado. Debemos saber qué cambios morales es esencial hacer en nuestro carácter, por la gracia de Dios, a fin de ser aptos para las mansiones celestiales. Os digo, en el temor de Dios, que estamos en peligro de vivir como los judíos: destituídos del amor de Dios, e ignorantes de su poder, mientras que la resplandeciente luz de la verdad brilla en derredor nuestro.4TS 163.2

    Millares de millares pueden profesar obedecer la ley y el evangelio, y sin embargo vivir en transgresión. Los hombres pueden presentar de una manera clara lo que la verdad requiere de otros, y sin embargo ser carnales en su propio corazón. Pueden amar y practicar el pecado en secreto. La verdad de Dios puede no ser verdad para ellos, porque su corazón no ha sido santificado por ella. El amor del Salvador no puede ejercer ningún poder constreñidor sobre sus pasiones bajas. Sabemos por la historia pasada que los hombres pueden ocupar puestos sagrados, y sin embargo manejar con engaño la verdad de Dios. No pueden alzar manos santas a Dios, “sin ira ni contienda.” Esto es porque Dios no domina su mente. La verdad no fué nunca estampada sobre su corazón. “Con el corazón se cree para justicia.” “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento.” 1Romanos 10:10; Lucas 10:27. ¿Estáis haciendo esto? Muchos no lo hacen ni lo han hecho nunca. Su conversión ha sido tan sólo superficial.4TS 163.3

    “Si habéis pues resucitado con Cristo—dice el apóstol,—buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” 2Colosenses 3:1, 2. El corazón es la ciudadela del hombre. De él mana o la vida o la muerte. Hasta que el corazón esté purificado, una persona queda descalificada para tener parte alguna en la comunión de los santos. ¿No sabe el que escudriña el corazón quiénes están permaneciendo en pecado, sin consideración por sus almas?. ¿No ha habido un testigo que ha visto las cosas más secretas de la vida de cada uno? Fuí obligada a oír las palabras dichas por algunos hombres a mujeres y niñas: palabras de adulación, palabras que querían engañar e infatuar. Satanás emplea todos estos medios para destruir almas. Algunos de vosotros podéis haber sido así sus agentes; y en tal caso, tendréis que afrontar estas cosas en el juicio. El ángel dijo acerca de esta clase: “Su corazón no ha sido nunca entregado a Dios. Cristo no está en ellos. La verdad no está allí. Su lugar está ocupado por el pecado, el engaño y la mentira. No creen la Palabra de Dios ni actúan de acuerdo con ella.”4TS 164.1

    La presente actividad de Satanás, en su manera de obrar sobre los corazones, las iglesias y naciones, debe despertar a todo estudiante de la profecía. El fin se acerca. Levántense nuestras iglesias. Experiméntese en el corazón de los miembros individuales el poder convertidor de Dios; y entonces veremos los profundos impulsos del Espíritu de Dios. El perdón de los pecados no es el único resultado de la muerte de Jesús. El hizo el sacrificio infinito, no sólo para que el pecado fuese quitado, sino para que la naturaleza humana pudiese ser restaurada, reembellecida, reconstruida desde sus ruinas, y fuese idónea para la presencia de Dios.4TS 164.2

    Debemos mostrar nuestra fe por nuestras obras. Debe manifestarse más ansia de tener una medida mayor del Espíritu de Cristo; porque en esto residirá la fuerza de la iglesia. Es Satanás quien está contendiendo para conseguir que los hijos de Dios se separen. El amor, ¡oh cuán poco amor tenemos, amor a Dios y amor los unos a los otros! La palabra y el espíritu de verdad, obrando en el corazón, nos separarán del mundo. Los inmutables principios de la verdad y del amor vincularán los corazones, y la fuerza de la unión estará de acuerdo con la medida de la gracia y de la verdad que se disfrute. Sería bueno que cada uno de nosotros alzase el espejo, la real ley de Dios, para ver en ella el reflejo de su propio carácter. Tengamos cuidado de no pasar por alto las señales de peligro y las amonestaciones dadas en su Palabra. A menos que se preste atención a estas amonestaciones, y sean vencidos los defectos del carácter, éstos vencerán a quienes los posean, y ellos caerán en el error, la apostasía y el pecado abierto. La mente que no se eleva a la norma más alta, con el tiempo perderá su fuerza de retener lo que había ganado una vez. “Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.” “Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza. Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” 31 Corintios 10:12; 2 Pedro 3:17, 18.4TS 165.1

    Dios ha elegido en estos postreros días un pueblo al que ha hecho depositario de su ley, y este pueblo tendrá siempre tareas desagradables que cumplir. “Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has desfallecido.” 4Apocalipsis 2:2, 3. Se requerirá mucha diligencia y una lucha continua para mantener el mal apartado de nuestras iglesias. Debe ejercerse una disciplina rígida e imparcial; porque algunos que tienen una apariencia de religión, tratarán de minar la fe de los demás, y trabajarán privadamente para ensalzarse a sí mismos.4TS 166.1

    El Señor Jesús, en el monte de las Olivas, declaró categóricamente que “por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.” 5Mateo 24:12. El habla de una clase que ha caído de un alto estado de espiritualidad. Penetren en los corazones estas declaraciones con poder solemne y escrutador. ¿Dónde están el fervor, la devoción a Dios que corresponden a la grandeza de la verdad que aseveramos creer? El amor al mundo, el amor a algún pecado favorito, ha arrancado del corazón el amor a la oración y a la meditación en las cosas sagradas. Se mantiene una serie de servicios religiosos formales; pero, ¿dónde está el amor de Jesús? La espiritualidad está muriendo. ¿Ha de perpetuarse este sopor, este lamentable deterioro? ¿Ha de vacilar y apagarse en las tinieblas la lámpara de la verdad, porque no se la abastece con el aceite de la gracia?4TS 166.2

    Quisiera que cada predicador y cada uno de nuestros obreros pudiese ver este asunto como me ha sido presentado. La estima y la suficiencia propias están matando la vida espiritual. Se ensalza el yo, se habla del yo. ¡Ojalá muriese el yo! “Cada día muero,” 61 Corintios 15:31. dijo el apóstol Pablo. Cuando esta suficiencia propia, orgullosa y jactanciosa, y esta justicia propia, complaciente, compenetran el alma, no hay lugar para Jesús. Se le da un lugar inferior, mientras que el yo se hincha de importancia, y llena todo el templo del alma. Tal es la razón por la cual el Señor puede hacer tan poco por nosotros. Si él obrase con nuestros esfuerzos, el instrumento atribuiría toda la gloria a su propia habilidad, su sabiduría, su capacidad, y se congratularía como el fariseo: “Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.” 7Lucas 18:12. Cuando el yo se oculte en Cristo, no subirá a la superficie con tanta frecuencia. ¿Satisfaremos el deseo del Espíritu de Dios? ¿Nos espaciaremos más en la piedad práctica y mucho menos en los arreglos mecánicos?4TS 166.3

    Los siervos de Cristo deben vivir como a su vista, y como a la vista de los ángeles. Deben tratar de comprender los requerimientos de nuestro tiempo, y prepararse para hacerles frente. Satanás está atacándonos constantemente en forma nueva y desconocida, y ¿por qué habrían de ser deficientes los oficiales del ejército de Dios? ¿Por qué dejarían sin cultivar alguna facultad de su naturaleza? Hay que hacer una gran obra, y si falta acción armoniosa para hacerla, es por causa de la estima y el amor propios. Es únicamente cuando tenemos cuidado de ejecutar las órdenes del Maestro sin dejar sobre la obra nuestra estampa e identidad, cuando trabajamos eficiente y armoniosamente. “Uníos—dijo el ángel,—uníos.”4TS 167.1

    Os ruego a los que ministráis en las cosas sagradas, que os espaciéis más en la religión práctica. ¡Cuán raramente se ve la conciencia sensible, y el verdadero y sentido pesar del alma y la convicción del pecado! Es porque no hay profundos impulsos del Espíritu de Dios entre nosotros. Nuestro Salvador es la escalera que Jacob vió, cuya base descansaba en la tierra, y cuya cumbre alcanzaba a los cielos más elevados. Esto revela el señalado método de salvación. Si alguno de nosotros se salvare finalmente, será por haberse aferrado a Jesús como a los peldaños de una escalera. Para el creyente, Jesús es hecho sabiduría y justificación, santificación y redención. Nadie se imagine que es una cosa fácil vencer al enemigo, que puede ser llevado a una herencia incorruptible sin esfuerzo de su parte. El mirar atrás, es sentir vértigo; el soltarse, es perecer. Pocos aprecian la importancia de luchar constantemente para vencer. Cesan en su diligencia, y como resultado, se vuelven egoístas y sensuales. No creen esencial la vigilancia espiritual. No dedican a la vida cristiana el fervor de los esfuerzos humanos.4TS 167.2

    Se producirán algunas terribles caídas entre aquellos que piensan estar firmes, porque tienen la verdad; pero no la tienen como es en Jesús. Un momento de descuido puede sumir un alma en una ruina irreparable. Un pecado conduce a otro, y el segundo prepara el camino para el tercero, y así sucesivamente. Como fieles mensajeros de Dios, debemos interceder con él constantemente para ser guardados por su poder. Si nos desviamos una sola pulgada del deber, estamos en peligro de seguir en una conducta de pecado que terminará en la perdición. Hay esperanza para cada uno de nosotros, pero únicamente de una manera, a saber, vinculándonos con Cristo, y ejercitando toda energía para alcanzar la perfección de su carácter. La religión que hace del pecado un asunto liviano, espaciándose en el amor de Dios hacia el pecador sin tener en cuenta sus acciones, estimula tan sólo al pecador a creer que Dios le recibirá mientras continúa en lo que sabe que es pecado. Esto es lo que están haciendo algunos que profesan creer la verdad presente. Mantienen la verdad apartada de la vida, y ésta es la razón por la cual no tiene poder para convencer y convertir el alma.4TS 168.1

    Dios me ha mostrado que la verdad tal como es en Jesús no ha penetrado nunca en la vida de algunos en California. No tienen la religión de la Biblia. Nunca han sido convertidos. Y a menos que su corazón sea santificado por la verdad que han aceptado, serán atados con la cizaña; porque no llevan racimos de precioso fruto para demostrar que son pámpanos de la vid viviente.4TS 168.2

    “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” 8Isaías 55:6, 7. La vida de muchos demuestra que no tienen relación viva con Dios. Están yendo a la deriva por el canal del mundo. No tienen, en realidad, parte ni suerte con Cristo. Aman las diversiones, y están llenos de ideas, planes, esperanzas y ambiciones egoístas. Sirven al enemigo pretendiendo seguir a Dios. Están sirviendo a un amo, y prefieren esa servidumbre, haciéndose voluntarios esclavos de Satanás.4TS 169.1

    La falsa idea que muchos conservan, de que es perjudicial imponer restricciones a los niños, está arruinando a miles y millares. Satanás se posesionará seguramente de los niños si no estamos en guardia. No estimulemos su asociación con los impíos. Apartémoslos. Salgamos de entre los tales nosotros mismos, y demostrémosles que estamos de parte del Señor.4TS 169.2

    ¿No querrán aquellos que aseveran ser hijos del Altísimo, elevar la norma, no simplemente mientras están reunidos en congregación, sino todo el tiempo? ¿No estaréis de parte del Señor, y le serviréis con pleno propósito de corazón? Si hacéis como hicieron los hijos de Israel, abandonando los expresos requerimientos de Dios, recibiréis seguramente sus juicios; pero si apartáis el pecado y ejercitáis la fe viva, las más ricas bendiciones del Señor serán vuestras.4TS 169.3

    Basilea, Suiza, marzo 1 de 1887.4TS 169.4

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