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El Ministerio de Publicaciones

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    Capítulo 28—Enseñando a los colportores evangélicos a ganar almas

    Cristo es nuestra recomendación ante la gente—Se requerirá un gran esfuerzo concienzudo de parte de los dirigentes de la obra; porque es necesario impartir instrucción adecuada, para mantener ante los obreros el sentido de la importancia de la obra, y para que todos puedan apreciar el espíritu de abnegación y sacrificio ejemplificado en la vida de nuestro Redentor. Cristo realizó sacrificios a cada paso, sacrificios que ninguno de sus seguidores podrá efectuar. En toda la abnegación que se requiere de nosotros en esta obra; en medio de todas las cosas desagradables que suceden, tenemos que considerar que estamos unidos al yugo de Cristo, que participamos de su espíritu de bondad, paciencia y abnegación. Este espíritu allanará el camino ante nosotros y nos dará éxito, porque Cristo es nuestra recomendación ante la gente.—The Review and Herald, 6 de mayo de 1902.MPu 334.1

    Los ángeles asistirán a los colportores—Hay que reclutar colportores que vendan los libros El conflicto de los siglos, Patriarcas y profetas, El Deseado de todas las gentes, Daniel y Apocalipsis, y otros libros semejantes; éstos deben conocer el valor del material contenido en estas obras y entender la obra que debe realizarse para interesar a la gente en la verdad. Estos colportores recibirán ayuda especial, que estará por encima de las supuestas ventajas de las ilustraciones. Los colportores que han nacido de nuevo por obra del Espíritu Santo, estarán acompañados por ángeles, quienes los precederán a las moradas de la gente a fin de preparar el camino...MPu 334.2

    Esos colportores selectos deben ser hombres y mujeres que sientan el peso del servicio, que no trabajen solamente por el dinero, sino que procuren realizar precisamente la obra que tiene que hacerse para iluminar al mundo. Todo nuestro servicio debe llevarse a cabo para gloria de Dios, para dar la luz de la verdad a los que están en tinieblas. Los colportores deben convertirse diariamente a Dios, para que sus palabras y obras tengan sabor de vida para vida, para que puedan ejercer una influencia salvadora sobre las personas con quienes se relacionan.—Manuscrito 131, 1899.MPu 335.1

    Palabras dictadas por el Espíritu Santo—Hablo a los obreros, jóvenes y maduros, que manejan nuestros libros, y especialmente a los que colportan con el libro que actualmente está difundiendo su mensaje de misericordia.*Palabras de vida del gran Maestro. Hay que ilustrar en la vida las lecciones presentadas por Cristo en su Sermón del Monte. Esto causará una impresión más profunda, y tendrá una influencia más duradera sobre las mentes, que los sermones predicados desde el púlpito. Tal vez usted no puede hablar con elocuencia a quienes desea ayudar; pero si habla con modestia, ocultando el yo en Cristo, sus palabras serán dictadas por el Espíritu Santo; y Cristo, con quien usted colabora, impresionará los corazones.MPu 335.2

    Ponga en ejercicio esa fe que obra por amor y santifica el alma. Que nadie haga que el Señor se avergüence de ellos a causa de su incredulidad. La pereza y el desaliento nada consiguen. Dios permite a veces que se produzcan dificultades en los negocios con el fin de sacudir las facultades adormecidas para que entren en acción más enérgica y así poder honrar la fe por medio del otorgamiento de abundantes bendiciones. Este es un medio para hacer avanzar su obra. Si contemplamos a Jesús, no sólo como nuestro ejemplo, sino como el autor y consumador de nuestra fe, avancemos confiados en que él suplirá las fuerzas necesarias para llevar a cabo cada deber.—The Review and Herald, 6 de mayo de 1902.MPu 335.3

    Poder de los ángeles, oración y fe—Los que se dedican a esta obra primero debieran entregarse sin reservas a Dios. Debieran colocarse donde puedan aprender de Cristo y seguir su ejemplo. El los ha invitado: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. Dios ha comisionado a ángeles para que acompañen a los que se dedican a este trabajo con verdadera humildad.MPu 336.1

    Debemos orar sin cesar y vivir nuestras oraciones. La fe aumentará mucho por medio del ejercicio. Que los que colportan con Palabras de vida del gran Maestro aprendan las lecciones que este libro enseña. Aprended de Cristo. Tened fe en su poder para ayudaros y salvaros. La fe es la sangre vivificante del alma. Su presencia proporciona calor, salud, coherencia y juicio sano. Su vitalidad y vigor ejercen una poderosa influencia inconsciente. La vida de Cristo en el alma es como una fuente de agua que brota para vida eterna. Conduce a un cultivo constante de las gracias divinas y a una bondadosa sumisión al Señor en todas las cosas.—The Review and Herald, 6 de mayo de 1902.MPu 336.2

    Predicando con la palabra y el azadón—Si usted sale a trabajar como colportor y encuentra a un hombre laborando en el campo, ayúdele en lo que está haciendo. Tome el azadón, o cualquier instrumento que esté usando en ese momento, y trabaje a su lado mientras platica con él. Dígale que comprende que está ocupado y que no desea atrasarlo en su trabajo. Le aseguro que el sermón que usted predica con el azadón estará en armonía con el sermón que predique con la lengua, y ambos tendrán un poder que las palabras solas nunca podrán tener. Trabaje con humildad y el Señor obrará con usted.—Manuscrito 126, 1902.MPu 336.3

    Muestre verdades y no sólo ilustraciones—Los colportores no están obteniendo en su trabajo la saludable experiencia que debieran tener. Se les está enseñando que al presentar los libros pongan énfasis en las hermosas portadas y en las abundantes ilustraciones, antes que en las verdades contenidas en ellos. Al hacer eso están usando los métodos mundanos, y así no hacen de Dios su dependencia y confianza. “¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?—dice el Eterno”. Jeremías 23:28.—Manuscrito 131, 1899.MPu 336.4

    Ponga énfasis en el contenido antes que en las portadas—No son las hojas doradas de un libro, ni tampoco sus tapas costosas lo que testifica de su valor. En cambio la verdad que contiene da un verdadero testimonio. Si se eliminan las tapas dispendiosas, los cantos dorados y la multitud de ilustraciones, los colportores no lo apreciarán. Pero si nunca hubieran tenido esas obras de lujo para vender no hubiera sido tan grande la tentación a dejar de lado libros con un contenido de alto valor para vender libros con una hermosa apariencia exterior pero que no tienen tanta importancia.MPu 337.1

    Hay una gran cantidad de publicaciones para distribuir en el mundo, y los que trabajan en su preparación y distribución piensan que cuanto más abundantes sean las ilustraciones, tanto mejor y más fácil será la venta del libro. Pero este razonamiento no siempre es sólido. Consideremos, por ejemplo, El Deseado de todas las gentes. Si hubiera tenido sólo la tercera parte de las ilustraciones con que cuenta en la actualidad, los colportores habrían descubierto que en nueve de cada diez casos habrían realizado la venta con la misma facilidad con que la efectúan ahora.MPu 337.2

    Y supongamos que el libro mencionado hubiera tenido nada más que la cuarta parte de las ilustraciones. En este caso los colportores tendrían que prepararse mejor para conocer más a fondo los temas desarrollados. El dinero que la casa editora ahorraría en ilustraciones, le permitiría dar mejores ganancias a los colportores.—Manuscrito 131, 1899; véase el capítulo 19, titulado “Venta de libros e ilustraciones”.MPu 337.3

    Ministerio de la salud y don de sanidad—El colportor, en el transcurso del trabajo, se relacionará con personas de salud débil, que necesitan la luz de la reforma pro salud, y con personas que no están satisfechas con su experiencia religiosa y que anhelan algo de lo cual carecen. Debe abrir ante ellos la palabra de verdad e interpretar correctamente su significado. “Porque no somos como muchos, que por ganancia comercian con la Palabra de Dios. Al contrario, con sinceridad, como enviados de Dios, hablamos en Cristo, ante Dios”. 2 Corintios 2:17...MPu 337.4

    El colportor consagrado y convertido, mediante su obra está sembrando las semillas de la verdad. Esta obra debe efectuarse sin tardanza, porque disponemos sólo de escaso tiempo para trabajar. Haced todo lo posible para alcanzar a la gente. Hablad en una forma que gane su confianza. Orad por los enfermos. Pedid al Señor que restaure y sane a los que sufren. El ha declarado: “Y estas señales seguirán a los que crean: En mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas”. Marcos 16:17.—Manuscrito 10, 1900.MPu 338.1

    Un sabor de vida para vida—El colportor tiene el deber de cultivar los talentos que Dios le ha dado, de mantener su relación con Dios, de ayudar toda vez que pueda hacerlo. Tiene una necesidad positiva y constante del ministerio de los ángeles, porque tiene una obra importante que realizar. Un trabajo que no puede hacer con sus propias fuerzas. “Pues gracias a Dios, que nos lleva siempre al triunfo en Cristo Jesús, y por nuestro medio manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios somos buen aroma de Cristo entre los que se salvan, y entre los que se pierden. A éstos olor de muerte, y a aquéllos fragancia de vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” 2 Corintios 2:14-16.—Manuscrito 10, 1900.MPu 338.2

    Hay joyas en todas las iglesias—El Señor Dios del cielo quiere que toda la iglesia cree medios que permitan que los encumbrados y humildes, los ricos y pobres, puedan escuchar el mensaje de la verdad. El Señor Jesús, el poderoso Salvador, murió por esas personas. El puede hacerlos salir de su indiferencia. Puede despertar sus simpatías. Puede enternecer sus corazones. Puede revelar a su conciencia la hermosura y el poder de la verdad.MPu 338.3

    El Obrero magistral es Dios y no el hombre finito; pero él pide que los hombres sean sus agentes, por medio de quienes él pueda impartir luz a los que están en tinieblas. Dios tiene joyas en todas las iglesias, y a nosotros no nos corresponde efectuar abarcantes denuncias del mundo religioso profeso, pero debemos presentar con humildad y amor a todos la verdad como ha sido revelada por Jesús. Que la gente vea piedad y devoción, que contemplen caracteres semejantes al de Jesús, porque entonces se sentirán atraídos hacia la verdad. El que ama a Dios supremamente y a su prójimo como a sí mismo será una luz en el mundo. Los que conocen la verdad tienen el deber de compartirla. Tienen que levantar a Jesús, el Redentor del mundo; tienen que ensalzar la palabra de vida...MPu 339.1

    Por ningún motivo debemos dejarnos desanimar en el cumplimiento de nuestra comisión por la manifestación de indiferencia, desinterés y falta de percepción espiritual por parte de aquellos que han sido iluminados por la palabra de Dios. Tenemos que predicar la palabra de vida a quienes podríamos considerar personas tan sin esperanza como si etuvieran en sus tumbas. Aunque causen la impresión de no querer escuchar o recibir la luz de la verdad, tenemos que hacer nuestra parte sin dudar ni vacilar.—The Review and Herald, 17 de enero de 1893.MPu 339.2

    Colportores evangelistas y no necesariamente predicadores—Se necesitan colportores para realizar la tarea de llevar estos mensajeros silenciosos de la verdad a la gente; colportores que sientan responsabilidad por las almas, que puedan hablar palabras en sazón a los que buscan la luz. Algunos pueden decir: “Yo no soy predicador; no puedo predicar al pueblo”. Es probable que no podáis predicar, pero podéis ser evangelistas ministrando a las necesidades de los que se relacionan con vosotros; podéis ser la mano ayudadora de Dios, trabajando como lo hicieron los discípulos; podéis preguntar a aquellos con quienes os encontráis si aman al Señor Jesús.—Servicio Cristiano Eficaz, 184.MPu 339.3

    Cómo ministrar a otras iglesias—No se puede esperar que la gente vea de inmediato la ventaja de la verdad sobre el error que han estimado. La mejor forma de exponer la falacia del error es presentar la verdad. Este es el mayor reproche que se puede hacer al error. Disipad la nube de tinieblas que envuelve las mentes reflejando la luz resplandeciente del Sol de justicia.MPu 339.4

    Usted puede tener oportunidad de hablar en otras iglesias. Al aprovechar estas oportunidades, recuerde las palabras del Salvador: “Sed prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”. Mateo 10:16. No haga discursos denunciatorios. Debe presentar mensajes claros y definidos, pero no incluya ninguna expresión dura. Hay muchas personas que salvar. Sea sabio en lo que dice y en lo que hace para llevar salvación, y represente a Cristo ante todas las personas con quienes se relaciona. Que todos vean que sus pies están calzados con el apresto del Evangelio de paz y buena voluntad con los hombres. Los resultados que veremos son admirables si entramos en la obra imbuidos con el Espíritu de Cristo. Si llevamos a cabo la obra con justicia, misericordia y amor, recibiremos ayuda en nuestra necesidad. La verdad producirá la victoria.—The Review and Herald, 7 de octubre de 1902.MPu 340.1

    Presentad la verdad con delicadeza—Hay que presentar la verdad con tacto, amor y delicadeza. Debe surgir de un corazón enternecido y lleno de comprensión. Necesitamos tener una estrecha comunión con Dios, para que no surja una actitud egoísta, como sucedió con Jehú, y salga de nuestra boca un torrente de palabras impropias, que no son como rocío ni como las lluvias tranquilas que reviven las plantas marchitas. Que nuestras palabras sean suaves cuando procuramos ganar almas. Dios será sabiduría para el que busca sabiduría de una fuente divina. Debemos buscar oportunidades en todas partes. Debemos velar en oración, y estar siempre listos para dar una respuesta a todos los que pidan una razón de la esperanza que hay en nosotros. Para no impresionar desfavorablemente a un alma por quien Cristo murió, debiéramos mantener nuestros corazones elevados hacia Dios, para que cuando se presente la oportunidad, podamos tener la palabra adecuada para decirla en el momento oportuno. Si decide trabajar para Dios, el Espíritu de Dios será su ayudador. El Espíritu Santo impresionará el alma con la verdad hablada con amor. La verdad tiene poder vivificante cuando se presenta bajo la influencia de la gracia de Cristo.—The Review and Herald, 7 de octubre de 1902.MPu 340.2

    Modales agradables, atractivos y corteses—Como pueblo debiéramos cultivar la bondad y la cortesía en nuestra relación con las personas con quienes nos asociamos. Evitemos las maneras bruscas, y tratemos siempre de presentar la verdad en forma suave. Esta verdad significa vida, vida eterna para el que la recibe. Por lo tanto, procure pasar fácil y cortésmente de temas de naturaleza temporal, a lo espiritual y eterno. Un trato muy cortés caracterizaba la obra del Salvador. Trate de presentar su misión en la forma más suave. En los lugares urbanos y rurales, puede sembrar en algún corazón la semilla de la verdad.—Manuscrito 55, 1908.MPu 341.1

    Equipo formado por el colportor y el pastor—Cuando se hace un esfuerzo por introducir la verdad en un lugar importante, nuestros predicadores deben prestar atención especial a la instrucción y preparación de aquellos que han de cooperar con ellos. Se necesitan colportores y personas aptas para dirigir estudios bíblicos en las familias, para que mientras los predicadores trabajan con la palabra y la doctrina, aquéllos también atraigan personas a la verdad.MPu 341.2

    Los predicadores nuestros que han ido a importantes lugares para celebrar reuniones en grandes tiendas de campaña, han cometido a menudo un grave error al dedicar todo su tiempo a dar sermones. Debiera haber menos predicación y más enseñanza; enseñanza a la gente, y también a los jóvenes acerca de cómo trabajar con éxito. Los predicadores deben hacerse eficientes para enseñar a otros a estudiar la Biblia, y para preparar las mentes y modales de aquellos que quieren ser obreros en la causa de Dios. Y deben estar listos para aconsejar e instruir a los nuevos conversos que demuestren tener capacidad para trabajar por el Maestro.—Obreros Evangélicos, 79.MPu 341.3

    Trabajo fuera de los centros adventistas—Debiéramos liberar a algunos de los obreros que ahora trabajan en lugares en los que se concentran numerosos ramos de la obra, para que salgan a desempeñarse como misioneros para comunicar la verdad a la gente. Los obreros que trabajan en estos centros no sólo debieran estar dedicando sus energías y recursos a la difusión de nuestras publicaciones, sino que también debieran comprender la importancia de gastar una parte de su dinero para sostener a los predicadores vivientes que trabajan en las ciudades donde el trabajo bien organizado podría ser muy fructífero. La página impresa sola no puede llevar a cabo la obra que el ministro dede realizar. El puede explicar las Escrituras a la gente, orar con ella, exhortar y hacer que las verdades de la Biblia produzcan resultados eficaces...MPu 342.1

    Si es necesario, limitemos la cantidad de nuestras publicaciones periódicas, y enviemos hombres y mujeres a trabajar con fe y consagración en la predicación de este postrer mensaje de misericordia al mundo.—Carta 142, 1909.MPu 342.2

    De ciudad en ciudad y de lugar en lugar—De pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de país en país, debe proclamarse el mensaje de amonestación de la verdad presente, y eso no debe hacerse con ostentación, sino con el poder del Espíritu, por hombres de fe. En el incensario dorado de la verdad, como se la presenta en las Escrituras, se encuentra lo que convencerá y convertirá a la gente. Cuando la verdad que nuestro Salvador vino a proclamar a este mundo se presente en la sencillez del Evangelio, se hará sentir el poder del mensaje. En esta época, una nueva vida procedente de la Fuente de toda vida debe posesionarse de cada obrero fiel. ¡Cuán poco comprendemos la amplitud de nuestra misión! Debemos tener una fe intensa y decidida, y un valor inconmovible en el Señor. Tenemos poco tiempo para trabajar, y debemos obrar con un fervor incansable. The Review and Herald, 29 de noviembre de 1906.MPu 342.3

    Estados Unidos también necesita la luz—Despertad, despertad mis hermanos y hermanas, e id a los campos norteamericanos que nunca han sido trabajados. No penséis que habéis cumplido con vuestro deber cuando habéis dado algo para los campos extranjeros. Hay una obra que debe hacerse en esos países, pero también hay una obra que debe realizarse en los Estados Unidos que es igualmente importante. En las ciudades de este país hay gente que habla casi todos los idiomas, que también necesita la luz que Dios ha dado a su iglesia.MPu 343.1

    El Señor vive y reina. Pronto se alzará en majestad para sacudir violentamente la tierra. Ahora hay que predicar un mensaje especial, un mensaje que penetrará las tinieblas espirituales y convencerá y convertirá a la gente. “Apresuraos, huid para salvar vuestra vida”, es el mensaje que debemos dar a los que viven en el pecado. Ahora debemos trabajar con intenso ahínco. No tenemos ni un momento para perder en críticas ni acusaciones. Que los que han hecho esto en el pasado caigan de rodillas en oración, y que tengan cuidado con la forma como usan sus palabras y planes en lugar de las palabras y los planes de Dios.—Testimonies for the Church 8:36.MPu 343.2

    Trabajando en comunidades agrícolas—En muchos Estados hay comunidades donde viven agricultores industriosos y adinerados, que no tienen conocimiento de la verdad para este tiempo. Hay que trabajar en esos lugares. Que nuestros miembros laicos se dediquen a prestar este servicio. Mediante el recurso del préstamo o de la venta de libros, por medio de la distribución de folletos, o a través de sesiones de lectura de la Biblia, nuestros laicos podrían hacer mucho en sus propios vecindarios. Llenos de amor por la gente, podrían predicar el mensaje de la verdad presente con tanto poder, que muchos se convertirían. Recordemos que si bien es importante llevar el mensaje a los que viven en nuestro país que no conocen la verdad, lo es también ir como misioneros a los países extranjeros.MPu 343.3

    Hay abundante trabajo para todos los que conocen la verdad. Acercaos a la gente con una actitud persuasiva y bondadosa, llenos de alegría y de un amor como el de Cristo. El Salvador está siempre cerca, para capacitaros con su gracia y poder a fin de que presentéis el Evangelio de salvación, el cual sacará a mucha gente de las tinieblas de la incredulidad y la introducirá en su luz admirable. Buscad a los que están a punto de perecer. Dirigid su atención hacia “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.—Special Testimonies Publishing Work 245.MPu 344.1

    Esfuerzos mancomunados en las grandes ciudades—El ejemplo de los seguidores de Cristo en Antioquía debería constituir una inspiración para todo creyente que vive en las grandes ciudades del mundo hoy. Aunque es plan de Dios que escogidos y consagrados obreros de talento se establezcan en los centros importantes de población para dirigir esfuerzos públicos, es también su propósito que los miembros de la iglesia que viven en esas ciudades usen los talentos que Dios les ha dado trabajando por las almas. Hay en reserva ricas bendiciones para los que se entreguen plenamente al llamamiento de Dios. Mientras esos obreros se esfuercen por ganar almas para Jesús, hallarán que muchos que nunca hubieran sido alcanzados de otra manera están listos para responder al esfuerzo personal inteligente.MPu 344.2

    La causa en la tierra necesita hoy representantes vivos de la verdad bíblica. Los ministros ordenados solos no pueden hacer frente a la tarea de amonestar a las grandes ciudades. Dios llama no solamente a ministros, sino también a médicos, enfermeros, colportores, obreros bíblicos y a otros laicos consagrados con diversos talentos que conocen la Palabra de Dios y el poder de su gracia, y los invita a considerar las necesidades de las ciudades sin amonestar. El tiempo pasa rápidamente, y hay mucho que hacer. Deben usarse todos los agentes, para que puedan ser sabiamente aprovechadas las oportunidades actuales.—Los Hechos de los Apóstoles, 130, 131.MPu 344.3

    Distribuid libros y revistas en zonas metropolitanas—Vivimos en un tiempo en que ha de hacerse una gran obra. Hay hambre en el país por el Evangelio puro, y el pan ha de darse a las almas hambrientas. No existe oportunidad mejor para realizar esta obra que la que se ofrece al consagrado colportor. Miles de libros que contienen la preciosa luz de la verdad presente deben colocarse en los hogares de la gente en nuestras grandes ciudades.MPu 344.4

    Nuestras revistas contienen verdades bíblicas benditas y salvadoras. Muchas personas pueden contribuir a la venta de nuestras revistas. El Señor nos pide a todos que nos esforcemos para salvar las almas que perecen. Satanás está obrando; procura seducir aun a los mismos escogidos; ahora es el momento de trabajar con vigilancia. Debe darse publicidad a nuestros libros y revistas; el Evangelio de la verdad presente debe ser dado sin tardanza a nuestras ciudades. ¿Cumpliremos con nuestro deber?—Servicio Cristiano Eficaz, 190, 191.MPu 345.1

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