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El Ministerio de Publicaciones

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    Capítulo 40—Una cosecha sin precedentes

    Una cosecha de preciosas almas—Se me ha mostrado que las publicaciones ya han estado haciendo una obra en algunas mentes en otros países, quebrantando los muros del prejuicio y la superstición*Nuestros primeros misioneros fueron enviados al extranjero a adoctrinar y enseñar a sinceros buscadores de la verdad que oyeron por primera vez acerca del sábado, la segunda venida, etc., mediante la lectura de folletos y libros adventistas. Por eso nuestra obra con las publicaciones ha sido en muchos lugares la cuña de entrada para preparar el camino para el establecimiento de iglesias y estaciones misioneras.. Se me han mostrado hombres y mujeres estudiando con intenso interés periódicos, y algunas páginas de folletos, relativos a la verdad presente. Ellos leen las evidencias, que les resultan tan maravillosas y nuevas, y abren sus Biblias con un interés profundo y nuevo, a medida que les son aclarados temas de la verdad que les eran oscuros, especialmente la luz con respecto al sábado del cuarto mandamiento. Mientras investigan las Escrituras para ver si estas cosas; son así, una nueva luz brilla en su mente, pues los ángeles los rodean e impresionan sus mentes con las verdades contenidas en las publicaciones que han estado leyendo.MPu 439.1

    Los he visto sosteniendo periódicos y folletos en una mano, y la Biblia en la otra, mientras sus mejillas estaban humedecidas con lágrimas; y arrodillándose delante de Dios en oración ferviente y humilde, los he visto guiados a toda verdad: precisamente lo que el Señor estaba haciendo por ellos antes que ellos se dirigieran a él. Y cuando recibían la verdad en su corazón, y veían la armoniosa cadena de verdades, la Biblia llegaba a ser para ellos un libro nuevo, y lo estrechaban contra su corazón con gozo y gratitud, mientras sus rostros brillaban de felicidad y de santo gozo.MPu 439.2

    Estas personas no estaban satisfechas meramente con gozar de la luz ellas mismas, y comenzaron a trabajar en favor de otros. Algunos han hecho grandes sacrificios por causa de la verdad y para ayudar a los hermanos que estaban en tinieblas. Así se está preparando el camino para una gran obra en la distribución de folletos y periódicos en otros idiomas.—Notas Biográficas de Elena G. de White, 237, 238.MPu 440.1

    Las publicaciones entran en contacto con corazones prejuiciados—No tenemos tiempo que perder. Hay una obra importante delante de nosotros, y si somos siervos perezosos perderemos ciertamente la recompensa celestial. Pero pocos son los que tienen una visión amplia y extensa de lo que puede realizarse para alcanzar a la gente por medio de esfuerzos personales e interesados en una sabia distribución de nuestras publicaciones. Muchos que serían inducidos a escuchar la verdad presentada por el predicador vivo, aceptarán un folleto o un periódico y lo leerán con cuidado; muchas de las cosas que leen concuerdan exactamente con sus ideas, y así se interesan en leer todo lo que contiene. Así se causan impresiones sobre sus mentes, que no olvidan con facilidad. La semilla de la verdad en algunos casos ha permanecido enterrada durante años bajo la basura de este mundo y las fábulas agradables que la gente engañada ha disfrutado. Después de un tiempo, alguna tristeza o aflicción les ablanda el corazón, y entonces la semilla brota y produce fruto para gloria de Dios.MPu 440.2

    Diré nuevamente que muchas personas leen estos folletos y revistas, lo que despierta su espíritu combativo y llenos de ira arrojan lejos el mensajero silencioso. Pero las ideas nuevas para ellos, aunque no eran bienvenidas, ya han causado su impresión, y mientras el mensajero silencioso soporta el maltrato sin tomarse el desquite, no hay nada que alimente la ira que se había despertado. Una vez más la mano toma la revista o el folleto rechazados y los ojos leen las líneas con la verdad; pero el lector nuevamente airado, arroja lejos de sí el material de lectura. Sin embargo, la mente no reposa, y finalmente la persona lee la revista detestada, y la verdad, punto por punto, comienza su obra de convicción; la reforma se lleva a cabo paso a paso. Muere el yo, y desaparecen la lucha y el antagonismo contra la verdad. La revista despreciada, en adelante es honrada como instrumento de conversión del porfiado corazón y para subyugar la perversa voluntad, poniéndolos en sujeción a Cristo. Si el predicador viviente hubiera hablado con la misma claridad y exactitud, estas personas se habrían alejado de él sin aceptar las nuevas y extrañas ideas presentadas. Las revistas y los folletos pueden ir a donde el predicador vivo no puede; y aunque pudiera llegar, no tendría acceso a la gente a causa de sus prejuicios contra la verdad.MPu 440.3

    Se me ha mostrado que sólo pocas personas tienen idea correcta de lo que la distribución de revistas y folletos está llevando a cabo. La obra misionera abre puertas en todas partes y prepara las mentes para que reciban la verdad de labios del predicador vivo. El éxito que corona el trabajo de los ministros en el campo no se debe solamente a sus esfuerzos personales, sino en gran medida a la influencia de los materiales de lectura que han iluminado las mentes de la gente y eliminado el prejuicio. Así es como muchos se tornan susceptibles a la influencia de la verdad cuando alguien los pone en contacto con ella.—The Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.MPu 441.1

    Hombres influyentes aceptarán la verdad—Debe haber un despertar en el pueblo de Dios a fin de que su obra se lleve a cabo con poder. Necesitamos el bautismo del Espíritu Santo. Necesitamos comprender que Dios añadirá a las filas de su pueblo a hombres hábiles e influyentes que desempeñarán su parte en la tarea de amonestar al mundo. No todos los que viven en el mundo desprecian la ley y son pecadores. Dios tiene a muchos miles que no han doblado su rodilla ante Baal. En las iglesias caídas hay hombres que temen a Dios. Si eso no fuera así, no estaríamos dando el mensaje que dice: “Ha caído, ha caído la gran Babilonia... Salid de ella pueblo mío”. Apocalipsis 18:2, 4.MPu 441.2

    Hay que proclamar el Evangelio en nuestras ciudades. Hombres educados e influyentes deben escuchar el mensaje. No sólo hombres capaces blancos, sino también negros, deben aceptar la fe. Estos deben trabajar por su propio pueblo, y deben ser sostenidos mientras llevan a cabo la obra que el Señor desea que se haga.MPu 442.1

    Hay que introducir en la obra de Dios mucho más oración, mucho más semejanza con Cristo y mucho más conformidad a la voluntad de Dios. La ostentación y el despliegue extravagante de recursos no podrán llevar a cabo la obra que debe hacerse. Muchos necesitan desesperadamente el hálito de vida del cielo. Reconocerán el Evangelio cuando les sea presentado en la forma como Dios se propone que éste se proclame.—El Evangelismo, 406, 407.MPu 442.2

    Preciosas joyas en su corona—Cristo se deleita en tomar seres humanos que al parecer no tienen esperanza—es decir, las personas a quienes Satanás ha envilecido y ha tenido en su servicio—, para convertirlos en los beneficiarios de su gracia. El se regocija al librarlos del sufrimiento y de la ira que se derramará sobre los desobedientes. Convierte a sus hijos en sus representantes en la realización de su obra; y ellos en su éxito aun en esta vida, encuentran una preciosa recompensa.MPu 442.3

    ¿Pero qué es esto comparado con el gozo que experimentarán en el día final cuando todo se aclare? “Ahora vemos en un espejo, oscuramente, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré cabalmente como soy conocido”. 1 Corintios 13:12.MPu 442.4

    Los redimidos de Cristo son sus joyas, su tesoro precioso y especial. “Como piedras de corona brillarán en su tierra” (Zacarías 9:16); “la riqueza de su gloriosa herencia en los santos”. Efesios 1:18. En ellos, “después de tanta aflicción verá la luz, y quedará satisfecho”. Isaías 53:11.—Testimonies for the Church 6:308, 309.MPu 442.5

    Los ojos puestos en la cosecha final—La obra que hacemos para Dios en esta vida suele parecer infructífera. Nuestros esfuerzos para hacer el bien pueden ser fervorosos y perseverantes, y sin embargo podría suceder que no se nos permita contemplar sus resultados. Puede parecernos que el esfuerzo se ha perdido; pero el Salvador nos asegura que nuestra obra ha sido vista en el cielo y que la recompensa no puede fallar. El apóstol Pablo, escribiendo por inspiración del Espíritu Santo, dice: “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, que a su tiempo segaremos, si no desfallecemos”. Gálatas 6:9. Y también leemos estas palabras del salmista: “Aunque salga llorando el que lleva la preciosa semilla, volverá con regocijo, trayendo sus gavillas”. Salmos 126:6.MPu 442.6

    Y aunque la gran recompensa final se concederá a la venida de Cristo, el servicio sincero proporcionado a Dios produce una recompensa aun en esta vida. El obrero tendrá que enfrentarse a obstáculos y desánimos amargos y angustiosos. Puede ser que no vea el fruto de su trabajo. Pero en medio de todo esto encuentra en su labor una bendita recompensa. Todos los que se entregan a Dios en servicio abnegado por la humanidad, están colaborando con el Señor de gloria. Este pensamiento endulza todo trabajo, refuerza la voluntad y dinamiza el espíritu para soportar todo lo que puede suceder. Trabajar con un corazón sin egoísmo, ennoblecido por el pensamiento de que se participa de los sufrimientos de Cristo, compartiendo sus simpatías, contribuye a aumentar el volumen del gozo que se experimenta y a tributar honor y alabanza a su exaltado nombre...MPu 443.1

    Aunque mucho del fruto de sus labores no resulta evidente en esta vida, los obreros de Dios tienen su segura promesa del éxito final. Cristo, como Redentor del mundo, estuvo constantemente confrontado por la apariencia de fracaso. Al parecer hacía sólo una parte escasa del trabajo elevador y salvador que anhelaba realizar. Los instrumentos satánicos trabajaban continuamente para obstruir su camino Pero él no se desanimaba. Siempre contemplaba los resultados de su misión. Sabía que la verdad triunfaría finalmente en la lucha contra el mal, y por eso dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción. Pero tened buen ánimo, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33. La vida de los discípulos de Cristo debe ser como la suya: una serie ininterrumpida de victorias que no se consideran como tales aquí, pero que se reconocerán como triunfos en el grandioso futuro que nos espera.—Testimonies for the Church 6:305-307.MPu 443.2

    Contemplando el resultado del trabajo de toda una vida—Moisés renunció a un reino en perspectiva; Pablo, a las ventajas proporcionadas por la riqueza y el honor entre su pueblo, a cambio de una vida llena de responsabilidades en el servicio de Dios. Para muchos, la vida de estos hombres se presenta como una vida de renunciación y sacrificio. ¿Fue realmente así? Moisés consideraba que el oprobio sufrido por Cristo era una riqueza mayor que la de los tesoros de Egipto. Lo consideraba así, porque así era. Pablo declaró: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”. Filipenses 3:7, 8. Estaba satisfecho con su elección.MPu 444.1

    A Moisés le ofrecieron el palacio de los faraones y el trono del monarca, pero en esas cortes reales se practicaban los placeres pecaminosos que hacen que el hombre se olvide de Dios, y él escogió antes “riquezas duraderas y justicia”. Proverbios 8:18. En vez de ligarse a la grandeza de Egipto, prefirió unir su vida al propósito de Dios. En vez de dictar leyes en Egipto, dictó leyes al mundo, bajo la dirección divina. Llegó a ser instrumento de Dios para dar a los hombres los principios que constituyen la salvaguardia, tanto del hogar como de la sociedad, que son la piedra angular de la prosperidad de las naciones, principios reconocidos hoy día por los más grandes hombres del mundo como fundamento de todo lo mejor que existe en los gobiernos humanos.MPu 444.2

    La grandeza de Egipto yace en el polvo. Su poder y civilización han pasado. Pero la obra de Moisés nunca podrá perecer. Los grandes principios de justicia para cuya instauración él vivió, son eternos...MPu 444.3

    ¿Quién puede calcular los resultados que tuvo para el mundo la obra de la vida de Pablo? De todas las influencias benéficas que alivian el sufrimiento, consuelan la pena, refrenan el mal, elevan la vida por encima de lo egoísta y sensual y la glorifican con la esperanza de la inmortalidad, ¡cuánto se debe a las labores de Pablo y sus colaboradores cuando, con el Evangelio del Hijo de Dios, hicieron su viaje inadvertido de Asia a las costas de Europa!MPu 445.1

    ¿Cuánto vale para cualquier vida el haber sido instrumento de Dios para poner en movimiento semejantes influencias benéficas? ¿Cuánto valdrá en la eternidad poder ver los resultados de semejante obra?—La Educación, 64-66.MPu 445.2

    La verdad pronto triunfará—El fin se cerca; avanza sigilosa, insensible y silenciosamente, como el ladrón en la noche. Concédanos el Señor la gracia de no dormir por más tiempo, como otros lo hacen, sino que seamos sobrios y velemos. La verdad está a punto de triunfar gloriosamente, y todos los que decidan ahora ser colaboradores con Dios triunfarán con ella. El tiempo es corto; la noche se acerca cuando nadie podrá trabajar.—El Evangelismo, 502.MPu 445.3

    Conversiones como en el Pentecostés—Viene el tiempo cuando habrá tantas personas convertidas en un día como las hubo en el día de Pentecostés, después que los discípulos recibieron el Espíritu.—Santo El evangelismo, 502.MPu 445.4

    De la oscuridad a la fortaleza—La obra que comenzó en forma débil y oscura continuó aumentando y fortaleciéndose. Casas editoras y misiones establecidas en muchos países dan fe de su crecimiento. En lugar de la edición de nuestro primer periódico, que llevamos a la oficina de correos en una valija, ahora se envían, mensualmente, muchos cientos de miles de ejemplares de nuestros diversos periódicos, desde donde se publican. La mano de Dios ha sido con esta obra para prosperarla y edificarla.—Notas Biográficas de Elena G. de White, 216.MPu 445.5

    La iglesia triunfante—La obra pronto ha de terminar. Los miembros de la iglesia militante que han demostrado ser fieles integrarán la iglesia triunfante.MPu 446.1

    Y nuestro General, que no comete nunca un yerro, nos dice todavía: “Avanzad, entrad en nuevos territorios; enarbolad el estandarte en todo país. ‘Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti’”.MPu 446.2

    Ha llegado el tiempo en que, por medio de los mensajeros de Dios, se está desenvolviendo el rollo ante el mundo. La verdad contenida en los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles, debe ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo; debe iluminar las tinieblas de todo continente, y extenderse hasta las islas de la mar. No debe dejarse dilatar esta obra de gran importancia.MPu 446.3

    Nuestro santo y seña debe ser: ¡Adelante, siempre adelante! Los ángeles de Dios irán delante de nosotros para prepararnos el camino. No podemos deponer nuestra preocupación por las regiones lejanas antes de que toda la tierra esté iluminada por la gloria del Señor.—El Evangelismo, 512, 513.MPu 446.4

    Gratitud de los redimidos—Toda la alabanza, el honor y la gloria por nuestra redención serán dados a Dios y al Cordero; pero no irá en desmedro de la gloria de Dios expresar agradecimiento a los instrumentos que él ha empleado en la salvación de las almas que estaban a punto de perecer.MPu 446.5

    Los salvados reconocerán a las personas que dirigieron su atención hacia el Salvador resucitado. ¡Qué conversación feliz tendrán con esas personas! “Yo era un pecador—dirán algunos—, sin Dios ni esperanza en el mundo, y tú viniste a mi encuentro y dirigiste mi atención hacia mi precioso Salvador como mi única esperanza. Y yo creí en él. Me arrepentí de mis pecados y se me concedió que me sentara con sus santos en los lugares celestiales”. Otros dirán: “Yo era un pagano en tierras paganas. Tú dejaste a tus amigos y tu cómodo hogar, y fuiste a enseñarme cómo podía encontrar a Jesús y creer en él como el único Dios verdadero. Destruí mis ídolos y adoré a Dios; y ahora lo veo cara a cara. Estoy salvado, eternamente salvado para contemplar a Aquel a quien amo. Entonces lo veía solamente con los ojos de la fe, pero ahora lo veo tal como él es. Ahora puedo expresar mi gratitud por su misericordia redentora al que me amó y lavó mis pecados con su propia sangre”.MPu 446.6

    Otros expresarán su gratitud a los que alimentaron a los hambrientos y vistieron a los desnudos. “Cuando la desesperación ataba mi alma con la incredulidad, el Señor te envió a encontrarme—dicen—para que me hablaras palabras de esperanza y consuelo. Me trajiste alimento para satisfacer mis necesidades físicas y abriste para mí la Palabra de Dios y así me despertaste a mis necesidades espirituales. Me trataste como a un hermano. Simpatizaste conmigo en mis aflicciones y restauraste mi alma herida para que pudiera asirme de la mano de Cristo que él había extendido para salvarme. En mi ignorancia, me enseñaste con paciencia que tenía un padre celestial que se preocupaba de mí. Leíste para mí las preciosas promesas de la Palabra de Dios. Hiciste que surgiera en mí la fe en que él me salvaría. Mi corazón se ablandó, se sometió y se quebrantó cuando contemplé el sacrificio que Cristo había hecho por mí. Sentí hambre por el pan de vida, y la verdad fue de valor incalculable para mi alma. Ahora estoy aquí salvado, eternamente salvado para vivir interminablemente en su presencia, y para alabar a Aquel que dio su vida por mí”.MPu 447.1

    ¡Cuánto gozo habrá cuando estos redimidos se encuentren con aquellos que sintieron preocupación por ellos! Y los que no vivieron para complacerse ellos mismos, sino para ser una bendición para los desafortunados que tenían tan pocas bendiciones, experimentarán una satisfacción indecible. Entonces comprenderán esta promesa: “Y serás dichoso, porque no te pueden retribuir; sino que te será recompensado en la resurrección de los justos”. Lucas 14:14.MPu 447.2

    “Entonces te deleitarás en el Señor, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te sustentaré con la herencia de Jacob tu padre, porque la boca del Eterno lo ha dicho”. Isaías 58:14.—Testimonies for the Church 6:311, 312.MPu 448.1

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