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Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio

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    Sección 3—Un cónyuge mutilado*Cuando Walter C era todavía joven, cumplió con lo que él consideraba una sugerencia implícita en (Mateo 19:12), y se tornó eunuco. De acuerdo con lo que él mismo afirma, Laura se unió en matrimonio con él conociendo perfectamente su condición. No obstante, ella se divorció de Walter y volvió a casarse con otro hombre. Luego del casamiento de Laura, Walter también volvió a contraer matrimonio. Las cartas que aparecen en esta sección revelan el fervoroso intento de Elena de White de proteger la santidad del compromiso matrimonial, aun en circunstancias extremadamente difíciles.

    Capítulo 6—Consejos a Walter y Laura

    Obligatoriedad del voto matrimonial—9 de enero de 1888. Tuve una entrevista con el hermano C; su insistente pedido para que lo acompañara hasta Santa Elena con el propósito de tener una entrevista con su esposa, prevaleció.TCS 61.1

    11 de enero de 1888. Tuve una larga conversación con la hermana C, tratando de mostrarle la obligatoriedad del voto matrimonial, y que su demanda no da derecho a ninguno de los contrayentes—a no ser por causa de adulterio—a la violación del lecho matrimonial. Tuvimos una conversación muy provechosa sobre el asunto.—Manuscrito 22, 1888.TCS 61.2

    ¿No tiene valor un juramento?—Quisiera considerar con Ud. [Laura] unos pocos asuntos. ¿Por qué no considera los hechos como en verdad son? Ambos registraron el juramento, que ha quedado escrito en el libro del cielo por el ángel registrador, de que Uds. se amarían uno al otro hasta que la muerte los separara. ¿Por qué no recuerda Ud. esto? ¿Pone Ud. de lado tan fácilmente sus votos? ¿Rendirá a malos consejos su honor, su juramento, su deber? Si la han invadido malos pensamientos, si ha recibido malos consejos sugiriéndole desviación, ¿es suficiente una razón para que ponga a un lado tan livianamente su juramento? ¿No tiene valor su compromiso? ¿Son sus propios caprichos todo para Ud.?TCS 61.3

    Ud. podrá decir que ya no ama a su esposo. ¿Es esa una razón para que Ud. no trate de amarlo? ¿Es esta vida tan larga, y de tan poco valor para Ud., como para que elija sus propios caminos y ponga a un lado la Ley de Dios? No puedo ver razones válidas para su divorcio. Aunque su esposo la hubiera engañado, todavía está de por medio su juramento. Si él le dijo la verdad—como lo afirma—y no la engañó, y Ud., sabiendo esta verdad, se casó con él, ¿cómo puede ahora buscar el divorcio? Yo esperaba que Ud. actuara de acuerdo con el consejo que le di, pues no podría haberle dado otro.TCS 62.1

    La imperfección no es razón para disolver el matrimonio—Se me enferma el corazón cuando veo la manera descuidada como se consideran los votos matrimoniales. Nos estamos acercando al juicio. Le ruego que considere su posición cuidadosa y honestamente. Es posible que luego de una mayor familiaridad surja alguna desaprobación de su parte por los modos y maneras de conducirse de su esposo. ¿Acaso no experimenta lo mismo mucha gente luego de pasadas las novedades del matrimonio? Pero, cuando Ud. hizo votos delante de Dios y los santos ángeles, sabía bien que ambos no eran perfectos. Con todo, esto no es excusa para romper el compromiso matrimonial. Se necesita educar la mente y el corazón para tolerarse uno al otro, para ser bondadoso uno con el otro, y no permitir que se introduzca la desconfianza y la aversión.TCS 62.2

    Resurrección de un amor muerto—La amo, hermana mía, y no me agradaría que Ud. arruinara su propia felicidad y la de su esposo. Quienes la instruyeron para que hiciera lo que ha hecho, habrían obrado mejor si hubieran escudriñado sus propios corazones. Cuando Ud. recurra más a su propia voluntad para ayudarse, y actúe concienzudamente en el temor de Dios, entonces el amor que Ud. considera muerto experimentará una resurrección, a menos que dejen actuar la mala naturaleza uno contra el otro, y las peores cualidades del corazón humano. La fuente del amor será acrecentada día a día y con el tiempo excluirá todas las amarguras y los chascos.TCS 62.3

    Ud. sabe muy bien que tiene sentimientos bondadosos hacia su esposo, porque es su esposo y porque él la quiere con todo su corazón. Su amor sería de mucho valor para él, como una luz, una inspiración en su vida. Su esposo apreciará su amor, lo valorará, y éste ejercerá en su vida una influencia modificadora, elevadora. Es posible que Ud. alimente fantasías, ideas y caprichos a los que no podrá renunciar de una vez, y que su esposo tenga que sobrellevarla con humildad y paciencia. Pero Ud. posee rasgos nobles de carácter que la ayudarán si no los desprecia ni los somete a abusos.TCS 63.1

    Necesidad de paciencia—Le digo que Ud. no puede romper el compromiso matrimonial y conservar su inocencia delante de Dios. Una sus intereses a los de su esposo. Amelo, sobrelleve las cosas junto a él y trabaje con él. Ruégueles a los malos consejeros que se aparten de Ud. El caso ahora está entre Ud., su esposo y Dios. Es el orgullo lo que le cierra los ojos para que no descubra justicia y rectitud en la fidelidad a su esposo. Adhiérase fielmente a sus votos matrimoniales porque Ud. es de corazón recto; acaso, ¿lamentará Ud. mantenerlos cuando sea revestida con el ropaje de la justicia de Cristo?TCS 63.2

    Perfección únicamente en Cristo—El tiempo que nos queda en esta tierra es corto. Es un tiempo cuando las prácticas licenciosas dentro del matrimonio están arruinando a millares y a decenas de millares. Mientras tenga que cargar con su cruz, le ruego, por causa de Cristo, que no se aparte de la justicia y la rectitud. Que vuestras vidas sean sobrias; pongan fuerza de voluntad en el asunto, no procurando uno la perfección del otro, sino más bien contemplando a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.TCS 63.3

    Esfuércense para correr la carrera cristiana con paciencia, manteniendo en vista la corona de la vida eterna, tratando de comprender cuál es la voluntad de Dios y luchando para lograr afecto en su trato.TCS 63.4

    Yo sé que cuando Ud. esté convencida de la senda correcta, actuará resueltamente, no como una criatura, sino de acuerdo con sus convicciones y sentimientos. Entréguese a Dios sin reservas: cuerpo, alma y espíritu. Trabaje en la causa de Dios haciendo el bien, y el Señor la bendecirá. No se vuelva egocéntrica. Piense en las almas de los demás, en la vida abnegada y sacrificada de Jesús. Desvíe su atención de Ud. misma y concéntrese en Jesús, su vida, su carácter.—Carta 57, 1888, (8 de junio de 1888).TCS 64.1

    La aceptación de los hechos—No puedo ver qué más se puede hacer en este caso, y pienso que lo único que Ud. [Walter] puede hacer, es dejar a su esposa. Si ella está tan determinada a no vivir más con Ud., ambos podrían llegar a ser los más miserables si intentaran vivir juntos otra vez. Y como ella ha decidido terminantemente separarse, lo único que Ud. puede hacer es cargar su cruz, y mostrar que es un hombre...TCS 64.2

    Espero que se comporte como hombre. Eche a un lado el asunto, retome su trabajo, cumpla con su deber sin tomar en cuenta a nadie sobre la tierra, desinteresada, abnegada y sacrificadamente. En esto residirá su fortaleza. Jesús nuestro Redentor se presenta a los hombres diciendo: Te amo; quiero hacerte feliz. Mostrando sus manos y pies, declara: He sufrido por tu causa; llevo los dardos que habían sido dirigidos a ti. Llevaré tus cargas. Seré tu refugio. Confía en mí, y obtendrás el galardón de vida para siempre jamás.TCS 64.3

    No hay tiempo para apiadarse de uno mismo—Le digo: ponga su confianza en Dios. Su mente ha estado perpleja, ocupada con el asunto relacionado con su esposa. En el nombre de Jesús, olvídese del asunto. Confíe su caso al Señor. Permita que la experiencia lo haga humilde. Cristo está con el débil, el tentado y desamparado, para otorgarle su divina simpatía y descanso. Ud. necesita descanso mental. Renuncie a Laura y afirme sus afectos en Dios. El le proporcionará alivio. El tiempo es corto; Ud. no tiene tiempo para apiadarse de Ud. mismo; vaya y trabaje por el Maestro. Cumpla con su deber de acuerdo con lo mejor de su capacidad; no se abandone al desánimo, ande humildemente con Dios; procure la comunión con él. No permita que su desilusión lo transforme en un egocéntrico que piensa en sí y habla de sí... Viva para Dios. Sea bondadoso y cortés. No permita que esta desilusión lo arruine. Abandone su melancolía. Dios lo ayudará si le es fiel. Recuerde que el ojo de Dios está sobre Ud., escudriñando las profundidades de su alma...TCS 64.4

    Que el Señor lo ayude, lo fortalezca y lo bendiga para que pueda hacer lo mejor. Retire su mirada de las cosas terrenas, de los ídolos terrenales y adore al Señor, su Dios sirviéndolo con todo su corazón, con toda su alma; entonces llegará a estar plenamente dedicado al Señor.—Carta 40, 1888, (29 de augusto 1888).TCS 65.1

    No rechacemos la luz—Espero verla [Laura] y conversar con Ud. Temo mucho que no esté haciendo caso de la luz que el Señor se ha dignado comunicarle por mi intermedio. Yo sé que el Señor la ama tierna y compasivamente, y espero que Ud., dominada por la tentación, no sea llevada a seguir un proceder que acabe separando su alma de Dios. Hay muchas personas que están listas para asesorar y confunden las mentes con sus consejos porque no tienen a Dios como su consejero; por tanto, todo lo que digan será para confundir a una persona que ya tiene bastante con sus propias pruebas.TCS 65.2

    Hermana mía, su disposición y temperamento son tales que temo mucho por su alma. Temo que no elegirá por compañeros a quienes son discretos, sabios y humildes de corazón, que aman a Dios y guardan sus mandamientos.TCS 65.3

    Lucha de Satanás por el alma—Leemos acerca de Satanás, de cómo ha descendido con grande ira, y cómo opera con su poder engañoso sobre los corazones y las mentes de todos los que escuchan sus sugerencias. Ud. conoce algo del amor de Dios, de la paz de Cristo. Satanás opera jugando la partida de la vida por la posesión del alma. ¿Saldrá victorioso? ¿Obtendrá su propósito? Que Dios no lo permita.TCS 65.4

    El Señor le ha estado proveyendo luz, pero Ud. no está andando en ella. ¿Está realmente satisfecha con el curso de acción que está siguiendo? No es lo mejor para Ud. seguir sus propios caminos, su voluntad. Estoy segura de que Satanás está tratando de retenerla con él. ¿Lo logrará? ¿Escogerá Ud. sus propios caminos en vez de seguir los del Señor? ¿Se colocará en el campo del enemigo?TCS 66.1

    Evitemos aun la apariencia de mal—La exhortación del apóstol inspirado es que debemos abstenernos aun de la apariencia de mal. ¿Lo ha logrado Ud.? Debido a su temperamento, esto le será muy difícil mientras viaja de un lugar a otro colportando. ¿Siente Ud., hermana mía, que está conduciéndose concienzudamente? ¿No será que está desarrollando su carácter unilateralmente? ¿No será que algunos rasgos de su carácter, que no son los más deseables, se están fortaleciendo y podrían echar a perder su futuro? Lo sensacional y emocional está siendo desarrollado más plenamente que lo intelectual. Hermana mía, todo lo que pudiera exagerar esta tendencia como fuerza dominante, debería ser evitado. Ud. tiene poder de motivación. Manténgalo incorruptible y dedicado enteramente a Dios. Dios le ha conferido capacidades y facultades que deben ser santificadas y puestas al servicio de su gloria.TCS 66.2

    Ud. tiene una historia, y está haciendo historia. Su mente puede dar un giro en esta crisis de su vida y tomar un rumbo indecoroso más bien que refinado. Las influencias contaminantes del mundo pueden moldear sus hábitos, sus gustos, su conversación, su comportamiento. Ud. está del lado perdedor. Los momentos preciosos, tan solemnes y cargados de resultados eternos pueden, en este asunto, estar totalmente del lado de Satanás y conducirla a la ruina. No quisiera que resultara así, sino deseo que sea una cristiana, una hija de Dios, una heredera del cielo.TCS 66.3

    Importancia del consejo de los padres—Ud. está bien dotada para la vida. ¿Cómo se presenta su caso, de acuerdo con lo que está escrito en el libro de registro del cielo? Sobre todas las cosas, procure lo que tiene que ver con su paz. Colóquese bajo influencias que no deteriorarán ni destruirán la fina sensibilidad de su alma. Mantenga su alma incontaminada del mundo. No permita que la familiaridad con varones jóvenes imprima una mancha a su vida. Ud. corre el peligro de abandonar a Cristo, de obrar con descuido, pues es maldispuesta para escuchar consejos sabios. El consejo amoroso de sus padres se pierde en oídos sordos. ¿Podría, hermana mía, pensar seriamente en recibir consejo de la gente experimentada? ¿Se dejará guiar por sus amigos? ¿Desoirá el consejo de sus padres? ¿Tomará su caso en sus propias manos?TCS 67.1

    Desandando los pasos—Espero que cambie su manera de conducirse, pues si el Señor alguna vez habló por mi intermedio, ahora le dice que desande sus pasos. Sus pasiones son fuertes; sus principios corren peligro, y Ud. no considerará ni seguirá el buen consejo, el único que es claro, seguro, conveniente y digno de ser seguido. ¿Resolverá hacer lo correcto, ser juiciosa, y prestar atención al consejo que le he dado en el nombre del Señor? Dios la ha dotado de capacidades. ¿Las malgastará al azar? Los esfuerzos mal orientados la conducirán más fácilmente a un destino equivocado que al correcto. ¿Permitirá Ud. que continúen los años de caprichos, chascos y vergüenza dejando tantas malas impresiones en las mentes de los demás por su conducta negativa y la incapacidad de ejercer la influencia que debería haber ejercido?TCS 67.2

    El rumbo que ha tomado su vida es tal que permite que se hable mal de todo lo bueno que posee. Ud. se ha tornado agria, carente de santidad y profana. Para poder lograr lo que Ud. cree que es libertad, toma decisiones que, si las llevara a cabo, caería en una servidumbre peor que la esclavitud. Tiene que cambiar su manera de conducirse y dejarse guiar por el consejo de la experiencia y, por medio de la sabiduría de las personas que se dejan enseñar por Dios, colocar su voluntad del lado de la voluntad divina.TCS 67.3

    Una mancha en el alma—Si Ud. está determinada a no atender los consejos de otros sino a escucharse a Ud. misma, y trata de solucionar sola sus problemas, puede estar segura de que segará lo que sembró. Perderá del todo la buena senda, o bien se tornará al Señor herida, magullada, humillada y penitente, confesando sus errores. Terminará cansada de golpear al aire.TCS 68.1

    ¿Está segura de que su proceder es correcto? Yo estoy segura de que no lo es; pero el orgullo ha tomado posesión de su alma. Ud. es demasiado inconstante y descuidada como para aceptar consejo. Recuerde que cada acción y cada decisión que se toma puede tener una de dos características: virtuosa o desmoralizadora. Su conducta no agrada a Dios. ¿Puede, entonces, darse el lujo de proseguir el curso que está siguiendo? Está imprimiendo una mancha a su alma.—Carta 47, 1889.TCS 68.2

    Como arcilla en las manos de Jesús—Le ruego, Laura, que acuda a Jesús por sabiduría. Lo más difícil de manejar es su propio yo. Sus pruebas diarias, sus emociones, su temperamento peculiar, sus impulsos, todo ello constituye una situación difícil de controlar; y esas caprichosas inclinaciones la conducen, a menudo, a la esclavitud y las tinieblas. Su única salida es entregarse sin reservas en las manos de Jesús con todas sus experiencias, sus tentaciones, sus pruebas, sus impulsos, y dejarse modelar como la arcilla en las manos del alfarero. Ud. no se pertenece. De allí la necesidad de colocar su yo inmanejable en las manos de Uno que puede dirigirla; entonces vendrá a su alma el descanso, el reposo y la paz preciosos. Entréguese pasivamente en las manos de Dios.TCS 68.3

    “Fotografías” del carácter en los libros del cielo—Recuerde que su carácter está siendo fotografiado por el gran Artista maestro en los libros de registro del cielo tan minuciosamente como el rostro es reproducido en la placa del artista. ¿Qué dicen los libros del cielo en su caso? ¿Está Ud. conformando su carácter al modelo, Jesucristo? ¿Está lavando las vestiduras de su carácter y blanqueándolas en la sangre del Cordero? “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Apocalipsis 22:12.TCS 68.4

    Cambiar antes que sea demasiado tarde—Laura, no es todavía demasiado tarde para rectificar sus errores. No es demasiado tarde para que haga una firme y buena elección. Debe comenzar ya con el plan de adición. Añada a su fe virtud, conocimiento, temperancia, paciencia y todas las gracias cristianas. Todo ha de perecer en el día grande de conflagración, pero el oro de carácter santo permanecerá. No experimentará decaimiento. Resistirá la prueba de fuego del último día. Querida hija, quisiera que recordara que “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”. Eclesiastés 12:14.TCS 69.1

    La verdad está siendo descubierta ante los que caminan a la luz del Sol de justicia, de Cristo. La verdad santifica. Vemos cómo prevalece el vicio por todas partes. Es mimado y glorificado, mientras que la verdadera virtud, la equidad, la justicia y la pureza son holladas bajo los pies. La mayoría de las personas siembra semillas de influencias funestas en torno de sí mismas. ¿Qué está haciendo Ud., Laura? ¿Ha estado creciendo con el fin de lograr un carácter sólido, bien desarrollado, desde que decidió descartar consejos y desoír advertencias? ¿O ha notado que al tomar su propia decisión, le han sobrevenido desasosiegos, preocupaciones y angustias?TCS 69.2

    La decisión crucial de la vida—¿Por qué no hace caso de los consejos de sus padres? Delante de Ud. se encuentra la senda que conduce a la ruina segura. ¿La evitará mientras pueda evitarla? ¿Buscará al Señor mientras la dulce voz de la misericordia suplica por Ud.? Le extiende una invitación. ¿Acudirá a él? ¿Se volverá de sus andadas? Quiera el Señor ayudarla para que escoja ser enteramente del Señor.—Carta 51, 1889.TCS 69.3

    Siguiendo la voluntad y el parecer propios—Querida hermana Laura: Pensé que debería dirigirle unas pocas líneas porque tengo interés en su alma, y porque estoy segura de que sus pies han estado mucho tiempo en las sendas peligrosas que conducen a la perdición. No ha estado ganando fuerza alguna que la ayude a vencer cada defecto de carácter, sino que más bien ha estado siguiendo un curso de acción que no es cristiano. Sé que, si hubiera seguido el consejo que le di de parte del Señor, habría crecido espiritualmente bastante más de lo que ha crecido hasta ahora. Pero todo el consejo ha sido puesto de lado como sin valor. Sentí que no tenía sentido tratar de ayudarla, porque mi alma fue herida y la suya no pudo ser ayudada, a menos que el consejo coincidiera con sus ideas relacionadas con su matrimonio con Walter. Pero tal coincidencia no podría producirse porque sé que el camino que Ud. está tomando no es recto, y que el Señor no lo aprueba. Si ese camino hubiera sido el correcto, Ud. no habría sufrido como ha sufrido.TCS 70.1

    Sus determinaciones desde que se separó de Walter no han sido como para elevarla en la estima de ninguno de los que tienen el permanente amor de Dios en su corazón. A Ud. le han gustado siempre las compañías, y ha atraído la atención de hombres jóvenes. Esto lo ha hecho en perjuicio propio. Los consejos y las orientaciones en estos asuntos no la ayudaron en nada sino que, más bien han creado en Ud. resentimiento. ¿Ha pensado Ud. cómo ponderan los ángeles del cielo esas determinaciones que ha tomado persistentemente, siguiendo sus propios caminos y su propia voluntad fuerte, desafiante, determinada?TCS 70.2

    Reflexiones ante el espejo de Dios—Ud. ha mantenido sus propias ideas sin tomar en cuenta lo recto o la justicia. ¿Vale la pena, Laura? ¿Puede permitirse gastar siquiera los pocos momentos del tiempo de prueba en la clase de vida que ha elegido? Si hubiera consentido en vivir con Walter, seguramente no habría sido más infeliz de lo que es. Ud. ha tomado determinaciones siguiendo su propia voluntad, pero, ¿son ellas la voluntad de Dios? Yo quisiera que Ud. se viera como Dios la ve. Una vez amó a Dios, pero ahora se ha olvidado de su primer amor. Ud. no ama a Dios, no ama lo santo. Su influencia sobre los demás no es sabor de vida para vida, sino de muerte para muerte. En vez de crecer en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Ud. está alejándose cada vez más del Señor.TCS 70.3

    Frialdad y declinación espiritual—Si Ud. hubiera seguido el camino correcto, no habría revelado esta declinación espiritual. La Biblia dejó de ser preciosa para Ud. como lo era antes. La lee un poco por un sentido del deber, pero no porque quiera oír la voz de Dios en su Palabra. Ora de vez en cuando, pero para cumplir una mera fórmula. No lleva todas sus cuitas a Dios ni clama con corazón humilde para conocer sus caminos y su voluntad. No podemos aprobar su conducta; no hemos sentido que su ejemplo es digno de ser seguido por alguien.TCS 71.1

    En vez de ensanchar la marca que la separa del mundo, Ud. la ha estrechado hasta el punto de haberla borrado. Si el Señor dijera hoy: “Corten el árbol, ¿por qué obstruye el suelo?” Ud. no tendría parte en la primera resurrección. Su conversación no es refinada ni selecta; nadie podría imaginarse que Ud. es cristiana por su conversación suelta y descuidada, y por las compañías que ha elegido en los últimos años. Ud. se está arruinando cada día y—y lo mismo está pasando con su hermana—, haciendo más duro y difícil desandar sus pasos.TCS 71.2

    ¿Negligente y descuidada del todo?—¿Puede Ud. permitirse todo esto? ¿Ha llegado, por acaso, a ser negligente y descuidada con su alma? Tengo un mensaje del Señor para Ud.: No necesita perder las esperanzas, sino retornar al Señor. “Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Isaías 55:6, 7.TCS 71.3

    Pierda de vista todo, menos una cosa: el estado de su alma. Si la enfermedad o la muerte súbita le sobreviniera hoy, ¿cuál es su esperanza de entrar en las mansiones que Jesús ha ido a preparar para aquellos que lo aman? ¿Habría muerto Jesús en vano por Ud.? ¿Eligirá sus propios caminos, su propia voluntad y rechazará los caminos del Señor?TCS 72.1

    Necesidad de retornar a Dios—Su corazón se ha ido poniendo cada vez más duro, Laura, pero caiga sobre la Roca y sea quebrantada; ríndase a Dios, regrese al Señor. Los mismos rayos puros del Sol de justicia que brillaron sobre su corazón y lo derritieron, que iluminaron su mente una vez, están ahora en búsqueda de su mente y su corazón. El mismo Jesús que habló a su alma de perdón, vuelve a hablarle hoy. Su sangre no ha perdido nada de su eficacia; puede limpiarla de todo pecado. El mismo Espíritu que una vez la atrajo a Jesús con las cuerdas de su amor, está aguardando para llevarla de vuelta a él. No piense en nada más que en Jesús. Quebrante su corazón, confiese sus pecados, olvídelos y vuélvase al Señor con todo el corazón. Cuando se manifieste en Ud. esta determinación de rectitud ante Dios, de cambiar sus caminos por los de Dios, entonces él la restaurará para salvación.TCS 72.2

    La fuerza de voluntad debilitada—Algunas cosas que ahora parecen imposibles cambiarán de apariencia cuando su corazón sea transformado por la gracia de Dios. Algunas veces se ha entristecido porque sabe que está en una condición perdida y que está contristando al Salvador con sus errores. Cuando Ud. “vuelva en sí” quedará asombrada de la distancia que ha puesto entre Ud. y el Salvador. Una y otra vez ha resuelto reformarse, pero ha fracasado; a menudo, porque tomó resoluciones basadas en su propia fuerza. Su capacidad moral se ha debilitado. Su fuerza de voluntad es fuerte, pero no de parte del Señor. Ud. no es capaz de fijar su mente en la Palabra de Dios. Ha hablado bastante, pero ello tan sólo la ha hundido más. Su corazón no siente nada cuando intenta orar.TCS 72.3

    El grito del pecador—Ahora tendrá que hacer un esfuerzo desesperado. Sáquese a Ud. misma de su mente, sáquese la idea de conseguir el divorcio, saque de su mente a Walter; aléjese de todo lo que sea perecedero, y comience con su propia alma. Clame en serio: “Guíame a la Roca más alta que yo; sálvame, Señor o perezco”. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí... Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve”. Salmos 51:10, 7.TCS 73.1

    Estamos rodeados de la iniquidad en diversas formas. Ud. necesita ayuda. El Señor conoce todas nuestras obras; aun nuestros pensamientos están delante de él como un libro abierto. Ahora quiero dirigirle una súplica. Cambie de dirección. Deje la bandera infernal de Satanás y colóquese bajo la bandera ensangrentada de Jesucristo. ¿Lo hará? ¿Cambiará el espíritu que la anima por el de Cristo? Cuando su mente se deleite en pensar en el cielo y en las cosas celestiales, no sentirá el deseo de estar en compañía de hombres jóvenes. Se encenderá en su alma un intenso anhelo de ser como Cristo. Contemplándolo somos transformados a su misma imagen. Los pensamientos y sentimientos carnales ya no serán considerados. Ud. no será más frívola, liviana en la conversación y profana. Alcanzará entonces, por la gracia de Cristo, la más alta norma de pureza y elevación del carácter.TCS 73.2

    Y ahora la encomiendo a Dios y a su gracia. Ocúpese de su salvación con temor y temblor, porque Dios es quien obra en Ud. tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.—Carta 14a, 1891.TCS 73.3

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