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La Verdad acerca de los Angeles

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    Los ángeles en el ministerio de Pablo

    Se había convertido en un extenso y lucrativo negocio en Efeso la fabricación y venta de pequeños santuarios e imágenes, modeladas conforme al templo y la imagen de Diana. Los que se interesaban en esta industria descubrieron que sus ganancias disminuían, y todos concordaron en atribuir el desventurado cambio a las labores de Pablo...VAAn 239.1

    “Y la ciudad se llenó de confusión”. Hechos 19:29. Se buscó a Pablo, pero el apóstol no pudo ser hallado. Sus hermanos, siendo advertidos del peligro, le hicieron salir apresuradamente del lugar. Fueron enviados ángeles de Dios para guardar al apóstol; el tiempo en que había de morir como mártir todavía no había llegado.—Los Hechos de los Apóstoles, 237.VAAn 239.2

    Día tras día, cuando [Pablo y Silas] se dirigían a la reunión de oración, una mujer con espíritu de adivinación daba voces, diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación”. Hechos 16:17. Esta mujer era una agente especial de Satanás; y así como los demonios se turbaban en la presencia de Cristo, el mal espíritu que poseía a esta mujer se sentía incómodo en la presencia de los apóstoles. Satanás sentía que su reino estaba siendo invadido y buscó esta forma de oponerse a la obra de los ministros de Dios. Las palabras de recomendación que expresaba esta mujer eran un insulto a la causa, y distraían la mente del pueblo. En lugar de pensar en las verdades que se les presentaban, la gente discutía si estos hombres, que en verdad hablaban con el Espíritu y el poder de Dios, lo hacían con el mismo espíritu que actuaba en este emisario de Satanás.VAAn 239.3

    Los apóstoles soportaron esta oposición por varios días; entonces Pablo, bajo la inspiración del Espíritu de Dios, ordenó al espíritu malo que dejara la mujer. Satanás había sido enfrentado y reprendido. El inmediato silencio de la mujer testificó que los apóstoles eran siervos de Dios, que los demonios los reconocían como tales, y que habían obedecido su orden. Cuando la mujer fue desposeída del espíritu malo y restaurada a su propio control, sus amos se alarmaron por su negocio. Vieron que toda esperanza de ganar dinero mediante sus adivinaciones y predicciones se había esfumado. Percibieron además, que si a los apóstoles se les permitía continuar su obra, su propia fuente de ingresos pronto terminaría.—Sketches From the Life of Paul, 74-75.VAAn 240.1

    Después de haber sido librada del espíritu malo, la mujer se convirtió en una seguidora de Cristo. Sus amos, viendo que su esperanza de ganancias se esfumaba, prendieron a Pablo y Silas y los trajeron ante las autoridades, acusándolos de alborotar la ciudad. El alboroto ahora se produjo; la multitud se levantó contra los discípulos y las autoridades ordenaron que los prisioneros fueran azotados.—The Review and Herald, 29 de junio de 1905.VAAn 240.2

    “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad”. Hechos 16:23. Habiendo recibido tal orden, el carcelero los llevó a la celda más interior y aseguró sus pies con cepos. Pero los ángeles de Dios les habían acompañado hasta dentro de la prisión.—Spiritual Gifts 1:95-96.VAAn 240.3

    Los apóstoles sufrieron extrema tortura por causa de la penosa posición en que fueron dejados, pero no murmuraron. En vez de eso, en la completa oscuridad y desolación de la mazmorra, se animaron el uno al otro con palabras de oración, y cantaban alabanzas a Dios por haber sido hallados dignos de sufrir oprobio por su causa... Con asombro, los otros presos oyeron las oraciones y los cantos que salían de la cárcel interior.—Los Hechos de los Apóstoles, 174.VAAn 241.1

    Aunque los hombres habían actuado cruel y vengativamente, y las autoridades habían mostrado una negligencia criminal en el cumplimiento de sus solemnes responsabilidades, Dios no se había olvidado de mostrar misericordia a sus siervos sufrientes. Un ángel fue enviado del cielo para librar a los apóstoles. Mientras se acercaba a la prisión romana, la tierra tembló bajo sus pies; toda la ciudad fue sacudida por el terremoto y las paredes de la prisión se movían como una caña en el viento. Las pesadas puertas se abrieron raudamente, y las cadenas y grillos cayeron de las manos y los pies de cada prisionero.—The Spirit of Prophecy 3:382-383.VAAn 241.2

    Al apóstol Pablo, en sus trabajos en Efeso, se le dieron señales especiales del favor divino. El poder de Dios acompañó sus esfuerzos, y muchos eran sanados de enfermedades físicas. “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían”. Hechos 19:11-12.VAAn 241.3

    Estas manifestaciones de poder sobrenatural eran mayores que todas las que se habían visto alguna vez en Efeso, y eran de tal carácter que no podían ser imitadas por la habilidad de los prestidigitadores o los encantamientos de los hechiceros. Como estos milagros eran hechos en el nombre de Jesús de Nazaret, el pueblo tenía oportunidad de ver que el Dios del cielo era más poderoso que los magos que adoraban a la diosa Diana. Así exaltaba el Señor a su siervo, aun delante de los idólatras mismos, inmensurablemente por encima del más poderoso y favorecido de los magos.VAAn 242.1

    Pero Aquel a quien están sujetos todos los espíritus del mal; quien había dado a su siervo autoridad sobre ellos, había de avergonzar y derrotar aun más a aquellos que despreciaban y profanaban su santo nombre. La hechicería había sido prohibida por la ley de Moisés, bajo pena de muerte; sin embargo, de tiempo en tiempo había sido practicada secretamente por judíos apóstatas. En el tiempo de la visita de Pablo a Efeso, había en la ciudad “algunos judíos, exorcistas ambulantes”, quienes, al ver las maravillosas obras hechas por él, “intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos”. Fue hecha una prueba por “siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes”. Al hallar a un hombre poseído por un demonio, le dijeron: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo... Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos”. Hechos 19:13-16...VAAn 242.2

    Ahora se revelaron hechos antes escondidos. Al aceptar el cristianismo, algunos de los creyentes no habían renunciado completamente a sus supersticiones. Hasta cierto punto continuaban practicando la magia. Ahora, convencidos de su error, “muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos”. Aun algunos de los mismos hechiceros fueron alcanzados por esta buena obra; y “muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos”. Hechos 19:18-19...VAAn 242.3

    Estos tratados sobre adivinación contenían reglas y formas de comunicarse con los malos espíritus. Eran los reglamentos del culto de Satanás, instrucciones para solicitar su ayuda y obtener de él información.—Los Hechos de los Apóstoles, 232-234.VAAn 243.1

    Un informe acerca del discurso de Demetrio circuló rápidamente. El alboroto fue terrible; toda la ciudad parecía conmocionada. Se reunió una inmensa multitud la que inmediatamente se dirigió al negocio de Aquila, en el sector judío, con el fin de apresar a Pablo. En su furia insana estaban dispuestos a descuartizarlo. Pero no hallaron al apóstol; sus hermanos, habiendo recibido información acerca del peligro, lo habían retirado del lugar. Angeles de Dios fueron enviados para proteger al fiel apóstol.—Sketches From the Life of Paul, 143.VAAn 243.2

    Cuando los principales sacerdotes y gobernantes presenciaron el efecto que tenía el relato de lo que había experimentado Pablo, se sintieron movidos a odiarle. Vieron que predicaba audazmente a Jesús y realizaba milagros en su nombre; multitudes le escuchaban, se apartaban de las tradiciones y consideraban a los dirigentes judíos como matadores del Hijo de Dios. Se encendió su ira, y se reunieron para consultarse acerca de lo que convenía hacer para aplacar la excitación. Convinieron en que la única conducta segura consistía en dar muerte a Pablo. Pero Dios conocía su intención, y envió ángeles para que lo guardasen, a fin de que pudiese vivir y cumplir su misión.—Primeros Escritos, 202.VAAn 243.3

    Esta parte de la historia ha sido escrita para nuestra admonición, “a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Los efesios afirmaban tener contacto con seres invisibles, de quienes recibían conocimiento de lo que habría de acontecer. En nuestros días esta comunicación es llamada espiritismo, y no todo lo que practican los médiums es prestidigitación, astucia y engaño. El mundo visible y el invisible están en comunicación. Satanás es el engañador maestro, y entrena a los que están confederados con él para obrar en las mismas líneas en las que él obra. El apóstol dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo”. Efesios 6:12-13.—The Youth’s Instructor, 16 de noviembre de 1893.VAAn 244.1

    Este anciano prisionero [Pablo], encadenado al soldado que lo vigilaba, no presentaba en su apariencia o su vestimenta, algo que llamara la atención del mundo para brindarle honores. Sin embargo, este hombre sin riquezas ni posición, y aparentemente sin amigos, tenía una escolta que los mundanos no podían ver. Angeles del cielo le asistían. Si la gloria de uno de estos refulgentes mensajeros se hubiera hecho visible, la pompa y el orgullo de la realeza hubiese palidecido. Reyes y cortesanos hubieran sido postrados en tierra... Todo el cielo estaba interesado en este solo hombre que ahora era un prisionero por causa de su fe en el Hijo de Dios.—Sketches From the Life of Paul, 254.VAAn 244.2

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