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Testimonios para la Iglesia, Tomo 5

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    Nuestro colegio*Mensaje leído en College Hall, diciembre de 1881, ante delegados de la Asociación, y de obreros dirigentes de la casa editora Review and Herald, del Sanatorio y del Colegio de Battle Creek.

    Existe el peligro de que nuestro colegio se desvíe de su propósito original. El propósito de Dios se ha dado a conocer, que nuestro pueblo tenga la oportunidad de estudiar las ciencias y al mismo tiempo aprender los requerimientos de su palabra. Se deben dar disertaciones bíblicas; el estudio de las Escrituras debe ocupar el primer lugar en nuestro sistema de educación.5TPI 20.3

    Los estudiantes son enviados desde bien lejos para asistir a nuestro colegio de Battle Creek, precisamente para recibir instrucción por medio de las disertaciones sobre temas bíblicos. Pero desde hace uno o dos años, se han hecho esfuerzos por amoldar nuestro colegio a la semejanza de otros colegios. Cuando se hace esto, no podemos animar a los padres a que envíen a sus hijos al colegio de Battle Creek. Las influencias morales y religiosas no deben quedar relegadas a un segundo plano. En tiempos pasados, Dios ha obrado por medio de los esfuerzos de los profesores, y muchas almas, como resultado de su conexión con el colegio, se han dado cuenta de la verdad y la han aceptado regresando luego a sus hogares para vivir de ahí en adelante para Dios. Al ver que el estudio de la Biblia formaba parte de su educación, se vieron precisados a considerarlo como un asunto del mayor interés e importancia.5TPI 21.1

    Se ha hecho muy poco caso de la educación de hombres jóvenes para el ministerio. Este fue el primer objetivo que se intentó lograr al establecerse el colegio. Bajo ninguna circunstancia debería esto pasarse por alto ni considerarse como un asunto de menor importancia. Sin embargo, desde hace varios años, sólo unos pocos han egresado de esa institución preparados para enseñar la verdad a otros. Algunos de los que ingresaron a gran costo, con miras al ministerio, han sido alentados por los maestros a seguir cursos que demorarían años en completar y, para poder llevar a cabo sus planes, han entrado en el campo del colportaje y abandonado toda idea de predicar. Esto es enteramente incorrecto. No nos quedan muchos años más para trabajar, por lo que profesores y rectores debieran estar llenos del Espíritu de Dios y trabajar en armonía con su voluntad en vez de realizar sus propios planes. Cada año perdemos mucho porque no acatamos lo que Dios ha dicho acerca de estas cosas.5TPI 21.2

    Nuestro colegio ha sido establecido por Dios para suplir las necesidades cada vez mayores de estos tiempos de peligro y desmoralización. El estudio libresco solo no puede proporcionar la disciplina necesaria para los estudiantes. Ha de echarse un cimiento más sólido. El colegio no fue fundado para que lleve la estampa de la mente de un solo hombre. Los maestros y el rector deben trabajar juntos como hermanos. Deben consultarse entre sí, y también pedir el consejo de ministros y hombres responsables y, sobre todo, pedir sabiduría de lo alto, de manera que todas sus decisiones con respecto a la institución sean las que Dios apruebe.5TPI 21.3

    No es el propósito de la institución impartir a los alumnos un mero conocimiento libresco. Dicha educación puede obtenerse en cualquier colegio del país. Se me ha mostrado que es el propósito de Satanás evitar que se logre el verdadero objetivo para el cual se fundó el colegio. Entorpecidos por sus artimañas, sus dirigentes razonan a la manera del mundo, copian sus planes e imitan sus costumbres. Pero al hacer esto, no están en armonía con el pensar del Espíritu de Dios.5TPI 22.1

    Se necesita una educación más amplia, una que exija de los maestros y del rector un pensamiento y un esfuerzo de una calidad que la simple instrucción en las ciencias no puede requerir. El carácter ha de recibir la disciplina necesaria para que alcance su más elevado y noble desarrollo. En el colegio, los estudiantes deben recibir una preparación que los capacite para mantener una reputación virtuosa ante la sociedad, contraria a las influencias desmoralizadoras que corrompen a la juventud.5TPI 22.2

    Sería recomendable que hubiera junto al colegio terreno para el cultivo y también talleres a cargo de hombres competentes para instruir a los alumnos en los diversos aspectos de la labor física. Se pierde mucho cuando se olvida unir el esfuerzo físico con el mental. Las horas de ocio de los estudiantes a menudo se emplean en placeres frívolos que minan las fuerzas físicas y mentales. Bajo el poder degradante de la complacencia sensual, o del entusiasmo prematuro o provocado por el noviazgo y el matrimonio, muchos estudiantes no alcanzan el nivel de desarrollo mental que de otra manera hubieran podido obtener.5TPI 22.3

    A los jóvenes se les debiera inculcar a diario un sentido de obligación hacia Dios. Su ley es violada continuamente, aun por los hijos de padres religiosos. Algunos de estos jóvenes frecuentan lugares de disipación y como consecuencia, las facultades de la mente y el cuerpo quedan afectadas. Esta clase induce a otros a seguir su comportamiento perjudicial. De esta manera, mientras el rector y los maestros imparten instrucción en las ciencias, Satanás, con astucia infernal, trabaja con gran tesón para obtener el control de las mentes de los alumnos y conducirlos hacia la ruina.5TPI 22.4

    Hablando en términos generales, la juventud tiene poca fuerza moral. Esto es el resultado de una educación descuidada durante la niñez. El conocimiento del carácter de Dios y de nuestros deberes hacia él no deben ser considerados como un asunto de poca importancia. La religión de la Biblia es la única salvaguardia para los jóvenes. La moralidad y la religión deben recibir atención especial en nuestras instituciones educativas.5TPI 23.1

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