Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 124

reconocimiento de su necesidad de Cristo como su Salvador, les diría, ¡pensad en vosotros mismos y en vuestra vida durante el período de vuestra existencia! ¿Sería agradable o placentero para vosotros contemplar hecho tras hecho de toda vuestra vida pasada, a la vista de Aquel que conoce todo pensamiento y delante de cuyos ojos las acciones humanas son como un libro abierto?

Peligro en la vanidad

Hago una apelación a todo el que esté comprometido en el servicio de Dios para que se coloque de lleno del lado de Cristo. Hay peligros a derecha e izquierda. Nuestro mayor peligro vendrá de quienes han levantado el alma a la vanidad, que no han escuchado las palabras de advertencia y reprensión enviadas por Dios. Al escoger tales hombres su propia voluntad y su propio camino, el tentador, vestido en túnicas angélicas, está junto a ellos listo a unir su influencia con la de ellos. Él les expone engaños de un carácter muy atractivo, los cuales ellos presentan al pueblo de Dios. Algunos de entre quienes los escuchen serán engañados y obrarán de modos peligrosos.

El Señor llama. ¿Escucharán su voz los hombres y las mujeres? Él da la advertencia. ¿La oirán? ¿Escucharán el último mensaje de misericordia que se da a un mundo caído? ¿Aceptarán el yugo de Cristo y aprenderán de él su humildad y mansedumbre?—Carta 240, 1903.

Especulación concerniente a la personalidad de Dios

Vuestro conocimiento de Dios y de sus atributos ha sido mermado desde que empezasteis a especular con relación a su naturaleza y a sus prerrogativas.

La iglesia está comprometida en una batalla que aumentará en intensidad acerca del mismo punto en el cual habéis sido desviados. No se debe quitar ni un solo

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