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El Ministerio Médico

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    Estimulantes y narcóticos

    Enfermedades de toda índole y tipo han aquejado a los seres humanos por el uso de té, café, narcóticos, opio y tabaco. Estas complacencias dañinas deben cortarse; no sólo una, sino todas pues todas son perjudiciales para las facultades físicas, mentales y morales, y se las debe abandonar por razones de salud. El uso corriente de la carne ha acarreado una influencia perjudicial sobre la constitución moral tanto como sobre la física.MM 293.1

    Si la mala salud, en una variedad de formas, pudiera ser rastreada hasta sus causas revelaría ser el resultado seguro del consumo de carne. El reemplazo de las carnes por platos saludables y bien presentados... colocaría a un gran número de enfermos y dolientes en una situación clara de recuperación de su salud, sin el uso de fármacos. Pero si los médicos alientan a sus pacientes inválidos a mantener una dieta a base de carne, entonces se hará necesario el uso de medicamentos.MM 293.2

    Los fármacos siempre tienen una tendencia a quebrantar y destruir las fuerzas vitales, y la naturaleza se imposibilita de tal forma en sus esfuerzos que el inválido muere, no porque debía morir, sino porque la naturaleza fue violentada. Si se la hubiera dejado sola, habría ejercido los mayores esfuerzos para preservar la vida y la salud. La naturaleza no necesita de la ayuda que muchos afirman haberle dado. Quitad las cargas que se han colocado sobre ella, de acuerdo con las costumbres de la moda de esta época, y veréis en muchos casos que la naturaleza se aliviará a sí misma. El uso de medicamentos no es favorable ni natural a las leyes de la vida y la salud. La medicación con fármacos da a la naturaleza dos cargas que superar en lugar de una. Tiene dos serias dificultades que vencer, en vez de una.MM 293.3

    Hay ahora una necesidad verdadera, aun entre los médicos y los reformadores en el área del tratamiento de la enfermedad: que hagan mayores esfuerzos para llevar adelante y arriba la obra por ellos mismos, y que instruyan a los que esperan que ellos, con su habilidad médica, averigüen la causa de sus enfermedades. Debieran llamar su atención de una manera especial a las leyes que Dios ha establecido, las cuales no se violan impunemente. Se espacian demasiado en los efectos de la enfermedad; pero, en general, no llaman la atención a las leyes que uno debe obedecer en forma sagrada e inteligente para prevenir la enfermedad.MM 294.1

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