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El Ministerio Médico

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    Evitad el favoritismo

    Los médicos, supervisores y auxiliares deben descartar todo lo que tenga sabor a una familiaridad indebida. No se deben otorgar favores ni atenciones especiales a unos pocos, ni dar preferencias a unos sobre otros. Esto se ha hecho, y es desagradable a Dios. Hay personas respetables que están afligidas y dolientes, pero no se quejan, y que necesitan atenciones especiales. Estos hombres y mujeres a menudo se pasan por alto y se tratan con dureza de corazón que se asemeja más al carácter de Satanás que al de Cristo, mientras hay damas jóvenes atrevidas, que reciben atenciones especiales que no necesitan de manera alguna. Todo este descuido está escrito en los libros del cielo. Todas estas cosas desarrollan el carácter.MM 190.3

    Que todos los que están vinculados con la institución como auxiliares tengan en mente las palabras de la inspiración: “La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. Cuando paséis por alto a alguien que requiere vuestra simpatía y actos caritativos y no se los otorgáis, sino que os volvéis hacia los descarados y vertís sobre ellos vuestros favores, recordad que insultáis a Jesús en la persona de sus afligidos. Él dice: “Tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;... estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”. Y cuando los que oigan esto, sorprendidos, pregunten: ¿Cuándo te vimos a ti en tal situación?”, viene la respuesta: “En cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños [afligidos que necesitaban vuestra simpatía], tampoco a mí lo hicisteis”. “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. Los ricos no necesitan de vuestros favores, sino los pobres. Los heridos, magullados y lisiados del rebaño están entre nosotros, y éstos prueban el carácter de los que proclaman ser hijos de Dios.MM 191.1

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