Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 141

El Espíritu Santo como restaurador

El doctor E. ha cometido un gran error en relación con el ejercicio y las diversiones, y una falla aún mayor en sus enseñanzas referentes a la experiencia religiosa y a la exaltación religiosa. La religión de la Biblia no es dañina para la salud del cuerpo o de la mente. La influencia elevadora del Espíritu de Dios es lo que mejor restaura al enfermo. Todo es salud en el cielo, y mientras más se sientan las influencias celestiales, más segura será la recuperación del inválido creyente...

Que los inválidos hagan algo, en vez de emplear la mente con un juego simple, lo cual los rebaja ante su propia estima y los lleva a pensar que su vida es inútil. Mantened despierto el poder de la voluntad, pues la voluntad avivada y dirigida adecuadamente es un potente suavizador de los nervios. Si se emplean los inválidos serán mucho más felices y su recuperación se efectuará con mucha más facilidad.—Testimonies for the Church 1:556, 557.

La cura mental santificada

La luz que se me ha dado es que si la hermana que usted menciona levantara el ánimo y cultivara su gusto por la alimentación integral, todas estas temporadas de desaliento desaparecerían. Ella ha cultivado su imaginación; el enemigo ha tomado ventaja de su debilidad corporal y su mente no está preparada para soportar las rudezas de la vida diaria. Lo que ella necesita es una cura mental buena y santificada, un aumento de la fe y un servicio activo en favor de Cristo. Ella necesita también el ejercicio de los músculos en la labor práctica externa. El ejercicio físico será para ella una de las mayores bendiciones de su vida. Ella no tiene por qué ser inválida, sino más bien saludable, con una capacidad mental amplia, preparada para hacer su parte noblemente y en forma adecuada.

Todo el tratamiento que se pueda otorgar a esta

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