Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 205

Satisfechos con un crecimiento lento

Hombres que podrían haber actuado bien si se hubieran consagrado por completo a Dios, si hubieran estado dispuestos a trabajar en forma humilde, ampliando su negocio de a poco y negándose a contraer deudas, han fracasado porque no han obrado siguiendo directivas correctas. Y luego de meterse en dificultades, han tenido que liquidar como administradores incompetentes. Desearon alivio de la presión financiera y no se detuvieron a considerar los resultados subsiguientes.

Los que ayudan a los tales a salir de la dificultad son tentados a atarse con cuerdas tan fuertes, en forma de promesas, que siguen pensando después que son esclavos. Rara vez se libran de la reputación de mala administración y fracaso.

A quienes así contraen deudas se me instruye a decir: No os deis por vencidos si estáis actuando con directivas correctas. Trabajad con todas vuestras fuerzas para superar la situación. No cedáis vuestra endeudada institución a una asociación que ya está sobrecargada con deudas. Es mejor que cada sanatorio cumpla con su propia responsabilidad.

Los que están a cargo de nuestros sanatorios deben actuar cautelosamente. A veces verán poco crecimiento. Que éstos actúen con prudencia, tacto y adaptabilidad. Que estudien y pongan en práctica la instrucción que Cristo dio relación a la construcción de una torre. Pensar de antemano es de mucho más valor que tomar decisiones tardías, cuando un descuido de cálculos prudentes y administración cuidadosa claramente resulta en fracaso. Los administradores negligentes, que no saben cómo administrar, deben ser exonerados de sus cargos. Hay que asegurar los servicios de hombres y mujeres que sepan cómo atar todos los cabos para que la obra no se desintegre.

Que todos los que están relacionados con nuestras

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