Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 213

Sección 9—La administración de los sanatorios

Un trabajo noble

La administración de nuestros sanatorios implica mucho. Quienes se relacionan con los sanatorios tienen una noble labor que realizar, y deben mantener los principios correctos en forma estricta. Los trabajadores deben dedicarse al establecimiento y el apoyo de la obra de Dios de acuerdo con lo que él ha señalado, y al esparcimiento de los principios de la verdadera temperancia en el comer, el beber y el vestir. Impartir conocimiento de esta importancia y de la gracia salvadora y la misericordia de Dios es el trabajo más honorable y noble al cual los adventistas del séptimo día puedan dedicarse. De esta manera honran a Dios y adelantan sus propios intereses para esta vida y para la vida futura y eterna. El ejemplo de ellos redunda en la salvación de las almas por las cuales Cristo dio la vida.

Una norma elevada

En nuestros sanatorios debemos esforzarnos por exaltar una alta norma. Debe flamear siempre el estandarte de la verdad, la bondad y la utilidad. Los frutos bendecidos del árbol evangélico deben manifestarse en una consagración completa: en vidas santas. Todo verdadero obrero del Maestro debe ser como una ciudad asentada sobre un monte, que no se puede ocultar. Los médicos y administradores de nuestras instituciones de salud deben estar en guardia; de otro modo, negarán con certeza los principios de la verdad y de la justicia, que exaltan al Señor del cielo. Deben tener a Dios en el corazón, o darán a los demás un ejemplo que será para su ruina.

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