Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

El Ministerio Médico, Page 220

a Dios y representar en forma adecuada la verdad, que ha sido desvirtuada. Nuestros principios religiosos peculiares deben ser magnificados y exaltados en esta institución. Nunca se los debe esconder.

La forma de proceder del Señor es siempre la mejor. Estaremos seguros mientras sigamos a quien dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Si Cristo, la majestad del cielo, es manso y humilde, cuánto más debemos serlo nosotros, que estamos sentenciados a muerte por causa de la desobediencia. La influencia de nuestros médicos en el sanatorio debe ser tal que aliente la humildad y la mansedumbre. No se debe exaltar a seres humanos como grandes y maravillosos. Es a Dios a quien se debe magnificar.—Carta 51, 1900.

El ministerio de las pruebas

En la experiencia cristiana, el Señor permite pruebas de varias clases para apelar a hombres y mujeres a que adopten un nivel de vida más elevado y un servicio más santificado. Sin estas pruebas habría un alejamiento continuo de la semejanza a Cristo, y los hombres se imbuirían con un espíritu de filosofía humana, fantasiosa y científica, que los guiaría a unirse con los seguidores de Satanás.

En la providencia de Dios toda empresa buena y meritoria está sujeta a pruebas, para examinar la pureza y la fortaleza de los principios de quienes están en posiciones de responsabilidad y para moldear y establecer el carácter humano individual según el modelo de Dios. Este es el tipo más elevado de educación.

La perfección del carácter se logra por el ejercicio de las facultades mentales, en las pruebas supremas, por la obediencia a todo requerimiento de la ley de Dios. Los hombres que ocupan posiciones de confianza deben ser instrumentos en las manos de Dios para promover su gloria; y al

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»