Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 228

mandamientos.—Manuscrito 57, 1909.

Dedicados plenamente a Dios

Estoy muy ansiosa por ver que todos los que están conectados con nuestros sanatorios sean personas totalmente dedicadas a Dios; libres de toda maldad. Hay algunos que parecen haber perdido toda sensación del carácter sagrado de nuestras instituciones y del propósito por el cual fueron establecidas. Ha habido una gran aprensión en mi mente en cuanto a cuáles serán los resultados de esta carencia de espiritualidad y de discernimiento claro. Hay mucha falta de lealtad a los principios. El Señor hace un llamamiento a hombres jóvenes para que trabajen en nuestros sanatorios y que no se rindan a la tentación. La vida de los jóvenes conectados con nuestros sanatorios debe ser tal que ejerza un poder de convicción y de conversión sobre los que no han recibido el mensaje para este tiempo.

Hay que dirigir nuestros sanatorios de tal modo que honren y glorifiquen a Dios. Éstos no deben convertirse en una trampa. Pero a menos que los instrumentos humanos estén bajo la dirección del Espíritu Santo, el enemigo los utilizará para lograr sus planes de estorbar la causa de Dios y para la destrucción de sus propias almas. Muchos ya han perdido su primer amor por las verdades bíblicas grandiosas y monumentales que tienen relación con la segunda venida de Cristo.—Manuscrito 63, 1908.

La selección de obreros

Debe mostrarse un gran cuidado en la selección de jóvenes que se vinculen con nuestros sanatorios. No se debe escoger a los que no tienen el amor de la verdad en el alma. Los enfermos necesitan escuchar palabras sensatas. La influencia de todo obrero debe hacer una impresión sobre la mente en favor de la religión de Cristo Jesús. Se ha

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