Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 278

Todos somos falibles y necesitamos la compasión, la consideración y el perdón mutuo. Él no puede hallar perfección en ninguna parte y no debe esperarla, mas debe tener paciencia con la perversidad de los hombres, y tratar de enseñarlos.—Carta 1, 1885.

El mundo no es el cielo

Siempre que haya diferentes índoles de carácter que se relacionan en una institución, debe hacerse un esfuerzo firme y decidido para mantener la institución pura, elevada y noble, para que los inicuos no tengan éxito en desmoralizarla. Hay elementos no santificados que enfrentar, y si todos se esfuerzan por hacer el bien, por obrar con justicia y ser una bendición unos para otros, los rasgos objetables se vencerán. Este mundo no es el cielo. En nuestros deberes de la vida no nos relacionamos con ángeles, sino con seres humanos propensos a errar.—Manuscrito 41, 1900.

Cultivad una atmósfera de alabanza

No permitáis que los auxiliares trabajen en exceso. Que los pacientes vean enfermeros alegres y radiantes, no enfermeros que, debido al exceso de trabajo, estén desanimados y abatidos. Es muy contrario a los principios sobre los cuales se fundan nuestros sanatorios dejar que los enfermeros se debiliten en su trabajo.

Los obreros deben practicar los principios de la reforma pro salud en todo lo que hacen: al pararse, caminar, respirar, comer y vestir. Deben rodearse de una atmósfera de alabanza. Deben cultivar la voz, manteniéndola placentera y amable. No se debe escuchar palabra alguna de desánimo. Que los enfermeros y los médicos vuelvan el rostro hacia la luz. Que abran las ventanas del corazón hacia el cielo, para que éste rebose de los rayos del Sol de Justicia.—Carta 116, 1903.

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