Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 285

Construir armoniosamente

Ninguno de nosotros puede permitirse pecar. Este es un asunto costoso. El pecado ciega de tal manera los ojos que no se discierne el mal, y por sus acciones indiscretas, los que han sido cegados se convierten en instrumentos de injusticia que esparcen para Satanás...

Velad contra los hábitos pecaminosos. Vigilad la lengua. Estad despiertos a las oportunidades para hacer el bien y bendecir a otros, siempre mirando a Jesús, creciendo en gracia y en el conocimiento de la verdad. Si deseáis la vida más elevada, debéis vivir ahora la vida superior en la vida inferior de este mundo. Estamos trabajando para esta vida y la eternidad. Una vida bien construida se forma al vivir el plan de la adición; añadiendo una gracia a otra en buenas obras, fe, paciencia, templanza, benevolencia, valor y abnegación. Sois labranza de Dios. Sois el edificio de Dios. Al aprender de Cristo, no seréis un revoltijo de oposiciones e inconsecuencias: hoy sobrios y devotos, mañana descuidados y frívolos.

Cristo ha hecho toda provisión para que vuestro carácter pueda ser armonioso por medio de la gracia que se os otorga. Por lo tanto, construid armoniosamente. Permitid que la estructura se levante, piedra sobre piedra. Dad cabida a los rayos de luz divina provenientes de Jesús, y que éstos brillen en la senda de otros que están en oscuridad. Todo el universo de Dios nos contempla con intenso interés.—Carta 6a, 1890.

Transformados a la semejanza divina

Digo a los jóvenes y a las señoritas que se preparan como enfermeros y médicos: “Manteneos cerca de Jesús. Al contemplarlo, seréis transformados a su semejanza... Podéis tener un conocimiento teórico de la verdad, pero

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