Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 292

Aquí Jehová ha dado un modelo de sí mismo; pues el hombre fue creado a la imagen de Dios. El propósito decidido de Satanás es destruir la imagen moral de Dios en el hombre. Él trata de hacer que la inteligencia humana—el don más noble y elevado del Creador—, llegue a ser el agente más destructivo para contaminar con pecado todo lo que toque.—Manuscrito 3, 1897.

Educad al enfermo

La primera tarea de un médico debe ser educar al enfermo y al doliente en la conducta que debe mantener para prevenir la enfermedad. Se logra el mayor bien al tratar de iluminar la mente de todos aquellos con quienes nos relacionamos al mostrarles la mejor forma de vivir para prevenir la enfermedad y el sufrimiento, las constituciones quebrantadas y la muerte prematura. Pero los que no quieren aceptar un trabajo que ponga a prueba sus facultades físicas y mentales, preferirán recetar fármacos, que serán la base en el organismo humano para un mal doblemente mayor que el que pretenden aliviar.

Un médico que tiene el valor moral para poner en peligro su reputación al iluminar el entendimiento por medio de hechos claros, al mostrar la naturaleza de la enfermedad y cómo prevenirla y la práctica peligrosa de recurrir a los fármacos, tendrá una tarea penosa, pero vivirá y dejará vivir... Si es un reformador, hablará con claridad de los falsos apetitos y de la funesta complacencia propia en la vestimenta, en la comida y en la bebida, en tomar sobre sí una gran cantidad de trabajo en un tiempo dado, lo cual genera una influencia destructora sobre el temperamento y las facultades físicas y mentales...

Los hábitos debidos y correctos practicados en forma inteligente y perseverante, eliminarán la causa de la

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