Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 315

afligidos”. Los que están enfermos del cuerpo casi siempre están enfermos del alma, y cuando el alma está enferma, el cuerpo se enferma también.—Manuscrito 62, 1900.

Para abrir puertas

La mano derecha se utiliza para abrir puertas por medio de las cuales pueda entrar el cuerpo. Esta es la parte que la obra médica misionera debe realizar. Es principalmente preparar el camino para la recepción de la verdad para este tiempo. Un cuerpo sin manos es inútil. Al dar honor al cuerpo, debe darse también a las manos que ayudan, las cuales son agencias de tal importancia que sin ellas el cuerpo no puede hacer nada. Por lo tanto, el cuerpo que trata en forma indiferente a la mano derecha, negándose a recibir su ayuda, no es capaz de lograr nada...

A todo lo largo y ancho de este país debe realizarse una obra que todavía no se ha hecho. Debe reconocerse la obra médica misionera. Los que deciden dedicarse a la obra del ministerio deben dominar bien el tema de la reforma pro salud. Los que después de muchos años de experiencia todavía no valoran la obra médica misionera, no debieran ser nombrados para presidir sobre nuestras iglesias. No andan en la luz de la verdad presente para este tiempo. Los que aman la verdad y aprecian el tema de la temperancia en toda su trascendencia no deben estar subordinados a un ministro que no haya prestado atención a la luz sobre el tema de la reforma pro salud. ¿Qué ayuda puede ofrecer a una iglesia un hombre que no anda en la luz?

Ninguna otra obra tiene tanto éxito

En los campos nuevos, ninguna otra obra es de tanto éxito como la obra médica misionera. Si nuestros ministros obraran decididamente para obtener una educación en las ramas médicas misioneras, estarían mucho más adaptados

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