Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 323

son atraídos; se satisface la gran necesidad del alma, y dirán con el salmista: “Veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Ven entonces que Jesucristo es el objeto divino de la fe y el amor; para ellos, el amor al mundo y la adoración de las cosas terrenales ha llegado a su fin...

Por medio de esfuerzos personales y fe viviente

Dios desea que la verdad se abra ante los hombres a quienes ha dado dotes especiales, pero que ignoran la gran necesidad del alma. Hay algunos que están habilitados particularmente para esta obra; hay quienes debieran buscar al Señor diariamente, haciendo un estudio de cómo alcanzar a las personas de esta clase, no sólo para tener una relación casual con ellos, sino para ocuparse de ellos con esfuerzo personal y una fe viva. Deben manifestar un profundo amor por su alma, una preocupación real porque tengan un conocimiento de la verdad como está presentada en la Palabra de Dios...

Tristemente esta clase se ha descuidado. Los obreros han juzgado por la apariencia, y han dado por cierto que ésa sería una labor en vano. Pero a estas personas a quienes Dios ha otorgado dones, ministros y pueblo en general, se les debe inducir a asirse de la mano de la fe viva. Que los obreros se aferren de las promesas de Dios, diciendo: “Tú has prometido, ‘pedid, y recibiréis’. Debo convertir esta alma a Jesucristo”. Pedid oración por las almas por quienes trabajáis; presentadlas delante de la iglesia como objetivos por los cuales suplicar. Esto será precisamente lo que la iglesia necesita para que sus miembros desvíen la mente de las cosas pequeñas y sus dificultades insignificantes para sentir una gran carga, un interés personal por un alma que casi perece. Elegid diariamente otra y aun otra alma, buscando dirección de Dios, colocando todo delante de él en

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