Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 333

ángeles”.—An Appeal for a Medical Missionary College, 13, 14.

La atmósfera de amor

Visitar a los enfermos y aliviar a los pobres y a los afligidos por amor a Cristo traerá a los obreros los brillantes rayos de luz del Sol de Justicia, y aun el rostro expresará la paz que mora en el alma. El rostro de hombres y mujeres que hablan con Dios, para quienes el mundo invisible es una realidad, expresa la paz de Dios. Ellos llevan consigo la atmósfera suave y afable del cielo, y la difunden en acciones de bondad y obras de amor. Su influencia es del tipo que gana almas para Cristo. Si todos pudieran ver y comprender, y ser hacedores de las palabras de Dios, ¡qué paz, qué felicidad, qué salud del cuerpo y qué paz del alma habría como resultado! Una atmósfera cálida y amable de amor y la tierna simpatía de Cristo en el alma, son inestimables. El precio del amor está sobre el oro, la plata y las piedras preciosas, y hace a los seres humanos como Aquel que no vivió para agradarse a sí mismo.—Carta 43, 1895.

Siembra y cosecha

No se ha dicho demasiado en el mundo para vindicar y exaltar la genuina obra médica misionera. Conectada con otras ramas de la obra evangélica, la obra médica misionera es el instrumento por el cual se prepara el terreno para la siembra de la semilla de la verdad, y también el instrumento con el que se recoge la cosecha. Si todos nuestros ministros hubieran recibido y practicado la luz que Dios había dado en relación a la reforma pro salud, los necesitados y los parias encontrarían más cabida en todo esfuerzo evangelístico en una extensión mucho más amplia de lo que ha sucedido hasta ahora. Con la obra médica misionera actuando como la mano ayudadora del ministerio del evangelio, los enfermos serían restaurados a la salud y muchas

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