Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 35

más”.

Si un sanatorio relacionado con este mensaje final no exalta a Cristo y los principios del evangelio como se muestran en el mensaje del tercer ángel, fracasa en su característica más importante y contradice el objeto mismo de su existencia.—The Review and Herald, 29 octubre 1914.

Cristo otorga alivio y curación

Se me ha dado la instrucción de que en nuestras instituciones debemos guiar a los enfermos a esperar grandes cosas debido a la fe del médico en el gran Sanador, quien en los años de su ministerio terrenal, fue por las ciudades y villas de la tierra sanando a todos los que vinieran a él. Ninguno fue enviado de vuelta vacío; él los sanó a todos. Permítase que el enfermo comprenda que, aunque invisible, Cristo está presente para traer alivio y curación.—Carta 82, 1908.

Para despertar fe en el gran sanador

Como seguidores de Cristo, debemos trabajar con todos los métodos racionales para predicar el evangelio de la verdad presente. Tenemos que dar evidencia, no solamente por medio de palabras sino por acciones, de que Cristo está deseoso hoy de unirse con sus ministros devotos para sanar al enfermo y doliente. El Señor restaurará en la mente de sus obreros una ardiente fe en su poder. Cuando crezcamos en la fe del evangelio de Cristo y la estimulemos como se presenta en la Palabra de Dios, habrá en nuestros sanatorios, no solamente un conocimiento práctico de cómo tratar a los enfermos de acuerdo con los principios correctos, también habrá una manifestación de la fe viviente en Dios que guiará a los obreros a apoyarse en el Gran Médico para obtener ayuda divina. Y el Señor vendrá para ayudar a los tales en respuesta a su fe en el poder divino.

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