Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 397

Sección 17—Obra médica misionera en grandes ciudades

Las faenas de Cristo en ciudades y pueblos

El Señor se dirige ahora a su pueblo diciendo: Obtened entrada a las ciudades, y proclamad la verdad con sencillez y fe. El Espíritu Santo obrará por medio de vuestros esfuerzos para impresionar los corazones. No introduzcáis doctrina extraña en vuestro mensaje, sino expresad las palabras sencillas del evangelio de Cristo, que tanto el joven como el adulto puedan comprender. De igual forma, tanto el inculto como el letrado necesitan comprender las verdades del mensaje del tercer ángel, que se deben enseñar con sencillez. Si queréis encontrar acceso a la gente y hacerlo en forma aceptable, humillad vuestro corazón delante de Dios y aprended sus caminos.

Al estudiar la Palabra de Dios obtendremos mucha instrucción para nuestra obra acerca de los métodos de trabajo de Cristo y su manera de relacionarse con la gente. En la historia del evangelio tenemos el registro de cómo trabajó él a favor de todas las clases; de cómo, al trabajar en las ciudades y en los pueblos, miles fueron atraídos a su lado para escuchar su enseñanza. Las palabras del Maestro fueron claras y definidas y expresadas con simpatía y ternura. Llevaban la seguridad de que contenían la verdad. La sencillez y la sinceridad con las cuales Cristo trabajó y habló atrajeron a él a mucha gente.

El Gran Maestro trazó planes para su labor. Estudiad estos planes. Lo hallamos viajando de lugar en lugar, seguido por multitudes ávidas de escucharlo. Cuando podía, los alejaba de las ciudades atestadas a la quietud del campo. Allí oraba con ellos, y les hablaba de las verdades eternas.

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