Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 44

medida en que ha confiado en Dios. Él ha estado a su lado tan ciertamente como Cristo estuvo junto a los sufrientes cuando vivió en este mundo.—Health, Philanthropic, and Medical Missionary Work, 40.

Dad a Dios la gloria

Dios obrará con cada médico cristiano. Y el médico debe tributarle la honra y la gloria por el éxito logrado en su trabajo. La única seguridad para los médicos se encuentra en actuar y trabajar con humildad y fe...

Usted depende totalmente del Gran Médico para obtener la habilidad y el poder de realizar una buena obra. Aférrese de Jesús. Él le concederá agudeza de intelecto para discernir con rapidez, y firmeza de nervios para ejecutar con precisión.—Carta 3, 1901.

Dios es la eficiencia del médico

El Señor debe ser la eficiencia de cada médico. Si cuando el médico se encuentra en la sala de operaciones siente que está trabajando sólo como la visible mano ayudadora del Señor, el Gran Médico está presente para sostener esa mano del instrumento humano y guiarla en los movimientos que ejecuta. El Señor conoce el temblor y el terror con que muchos pacientes llegan a la mesa de operaciones como la única oportunidad de salvar su vida. Saben que se encuentran en la situación más peligrosa en que han estado. Sienten como si su vida estuviera en las manos de quien consideran un médico experto. Pero cuando ven a su médico de rodillas pidiendo a Dios que las operaciones críticas tengan éxito, la oración los inspira a ellos, y también al médico, con esperanza y confianza decididas. Esta confianza, aun en los casos más críticos, es un medio para hacer que las operaciones sean un éxito. Se efectúan sobre la mente impresiones que Dios se había propuesto que se

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