Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 81

asambleas la idea de que necesitamos obtener de los incrédulos una educación más alta que la especificada por Dios.

Se debe considerar la representación del gran Maestro como la revelación suficiente en todo. Los que en nuestras filas se califiquen como médicos deberán recibir solamente una educación que esté en armonía con estas verdades divinas. Algunos han aconsejado que los estudiantes deben, luego de matricularse en algunos cursos en Loma Linda, completar su educación médica en las universidades del mundo. Pero esto no está en armonía con el plan del Señor. Dios es nuestra sabiduría, nuestra santificación y nuestra justicia. Se deben proveer medios en Loma Linda para que la instrucción necesaria en las ramas médicas sea impartida por instructores que teman al Señor y que estén en armonía con sus planes para el tratamiento de la enfermedad.

No tengo ni una palabra que decir en favor de adoptar las ideas mundanas referentes a la educación superior en ninguna escuela que organicemos para la preparación de médicos. Hay peligro en unirse a las instituciones del mundo y en trabajar bajo la ministración de los médicos del mundo. Satanás da sus órdenes a los que él ha inducido a alejarse de la fe. Yo aconsejaría ahora que ninguno de nuestros jóvenes tenga relación alguna con las instituciones médicas del mundo animado por la esperanza de obtener mejor éxito o mayor influencia como médico.—Carta 132, 1909.

La parte de Cristo y la nuestra

La obra del Salvador de servir a la humanidad doliente siempre se combinó con su ministerio de la palabra. Él predicó el evangelio y curó las dolencias por el mismo gran poder. Él hará lo mismo hoy; pero debemos cumplir nuestra parte para poner a los enfermos en contacto con el

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