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Testimonios para la Iglesia, Tomo 4

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    Cultura moral e intelectual

    En la visión que se me concedió el 9 de octubre de 1878, se me mostró la posición que nuestro sanatorio de Battle Creek debiera ocupar, y el carácter y la influencia que debieran ejercer todos los que se relacionan con él. Esta importante institución ha sido establecida por la providencia de Dios, y su bendición es indispensable para el éxito. Los médicos no son curanderos ni infieles, sino hombres que comprenden el organismo humano y los mejores métodos de tratar la enfermedad, hombres temerosos de Dios con profundo interés por el bienestar moral y espiritual de sus pacientes. Los administradores no debieran realizar ningún esfuerzo por ocultar este interés por el bienestar físico y el espiritual. Mediante una vida de integridad cristiana auténtica pueden dar al mundo un ejemplo digno de imitarse; y no debieran vacilar en dar a conocer que además de su habilidad para el tratamiento de la enfermedad, están continuamente obteniendo sabiduría y conocimiento de Cristo, el Maestro más grande que el mundo ha conocido. Deben poseer esta conexión con la Fuente de toda sabiduría para que su trabajo tenga éxito.4TPI 537.1

    La verdad tiene poder para elevar al que la recibe. Si la verdad de la Biblia ejerce su influencia santificadora en el corazón y el carácter, hará más inteligentes a los creyentes. Un cristiano comprenderá su responsabilidad ante Dios y sus semejantes, si se encuentra debidamente relacionado con el Cordero de Dios, el cual dio su vida por el mundo. Sólo mediante un mejoramiento continuo de las facultades intelectuales tanto como de las morales, podemos esperar satisfacer el propósito de nuestro Creador.4TPI 537.2

    Dios siente desagrado hacia los que son demasiado descuidados o indolentes hasta el punto de no llegar a ser obreros eficientes y bien informados. Los cristianos debieran poseer más inteligencia y un discernimiento más agudo que los mundanos. El estudio de la Palabra de Dios expande constantemente la mente y fortalece el intelecto. No hay nada que refine y eleve más el carácter y dé más vigor a toda facultad como el ejercicio continuo de la mente para captar y comprender graves e importantes verdades.4TPI 537.3

    La mente humana se empequeñece y debilita cuando trata únicamente asuntos comunes, sin elevarse nunca por encima del nivel de las cosas temporales para percibir y captar los misterios de lo invisible. La comprensión disminuye gradualmente hasta el nivel de los temas que le resultan constantemente familiares. Las facultades de la mente disminuirán y su habilidad se perderá si no se la ejercita para adquirir conocimiento adicional y si no se la esfuerza para comprender las revelaciones del poder divino en la naturaleza y en la Palabra Sagrada.4TPI 538.1

    Pero el conocimiento de hechos y teorías, por muy importantes que estos sean en sí mismos, son de escaso valor a menos que se pongan en práctica. Existe el peligro de que los que han obtenido su educación principalmente de libros, dejen de comprender que son novicios en lo que concierne al conocimiento experimental. Esto es especialmente válido para los que se relacionan con el sanatorio. Esta institución necesita hombres pensadores y hábiles. Los médicos, los administradores, las comadronas y los auxiliares debieran ser personas de cultura y experiencia. Pero algunos no logran comprender lo que se requiere de un establecimiento como éste, de modo que siguen lentamente adelante, año tras año, sin realizar ninguna mejora evidente. Parecen estar estereotipados; cada día es para ellos una repetición del día anterior.4TPI 538.2

    Las mentes y los corazones de estos obreros mecánicos se encuentran empobrecidos. Tienen frente a ellos buenas oportunidades. Si estuvieran inclinados al estudio, podrían obtener una educación del valor más elevado, pero no aprecian sus privilegios. Ninguno debiera quedar satisfecho con su educación actual. Capacítense diariamente para llenar algún puesto de confianza.4TPI 538.3

    Es de gran importancia que el elegido para ocuparse de los intereses espirituales de los pacientes y los auxiliares sea un hombre de sano juicio y principios firmes, con influencia moral y sepa tratar las mentes. Debería ser una persona experimentada y sabia, afectuosa e inteligente a la vez. Quizá al principio no sea eficiente en todos los aspectos, pero con reflexión honesta y mediante el ejercicio de sus capacidades debería adquirir las cualidades necesarias para esta importante tarea. Para servir aceptablemente en esta función se necesita la máxima sabiduría y amabilidad, además de una integridad inflexible, porque el prejuicio, la intolerancia y el error de cualquier tipo deben ser combatidos.4TPI 538.4

    Ese puesto no debería ser ocupado por un hombre de temperamento irritable y combativo. Es preciso poner cuidado en no hacer que la rudeza y la impaciencia vuelvan repulsiva la religión de Cristo. Mediante la mansedumbre, la amabilidad y el amor, el siervo de Dios debería representar correctamente nuestra santa fe. Aunque la cruz nunca debe ser ocultada, también debería presentar el amor inigualable del Salvador. El obrero debe estar imbuido del espíritu de Jesús. Sólo así se presentarán los tesoros del alma con palabras que lleguen al corazón de los que oigan. La religión de Cristo, ejemplificada por la vida diaria de sus seguidores, ejercerá una influencia diez veces mayor que el más elocuente de los sermones.4TPI 539.1

    Los obreros inteligentes y temerosos de Dios pueden realizar un bien enorme en lo que concierne a reformar a quienes acuden al sanatorio como inválidos para recibir tratamiento. Estas personas están enfermas, no sólo físicamente, sino también mental y moralmente. La educación, los hábitos y la vida entera de muchas personas han sido un error. No pueden, en pocos días, realizar los cambios necesarios para adoptar hábitos correctos. Deben disponer de tiempo para considerar este asunto y para aprender los métodos acertados. Si todos los que trabajan en el sanatorio son representantes adecuados de la verdad de la reforma de la salud y de nuestra santa fe, ejercerán una influencia para moldear las mentes de sus pacientes. El contraste de los hábitos erróneos con los que armonizan con la verdad de Dios tiene un poder convincente.4TPI 539.2

    Los seres humanos no son lo que podrían ser y lo que la voluntad de Dios se propone que sean. El poder de Satanás sobre la humanidad los mantiene en un nivel inferior, pero esto no debe ser así, porque entonces Enoc no habría podido elevarse y ennoblecerse de tal manera que llegara a caminar con Dios. Los seres humanos no pueden dejar de crecer intelectual y espiritualmente durante toda la vida. Pero muchos tienen la mente de tal manera ocupada consigo mismos y con sus propios intereses que no les queda lugar para pensamientos más elevados y nobles. Y la norma de los logros intelectuales tanto como espirituales es demasiado baja. Para muchos, cuanto mayor responsabilidad tiene el puesto que ocupan, tanto más complacidos se encuentran con ellos mismos; y abrigan la idea de que el cargo es el que da carácter a la persona. Pocos comprenden que tienen ante ellos la tarea constante de desarrollar la paciencia, la simpatía, la caridad, la escrupulosidad y la fidelidad, que son rasgos de carácter indispensables para quienes ocupan puestos de responsabilidad. Todos los que trabajan en el sanatorio debieran poseer una consideración sagrada por los derechos de los demás, lo cual no es otra cosa sino obedecer los principios de la ley de Dios.4TPI 539.3

    Algunos, en esta institución, carecen, tristemente, de las cualidades indispensables para la felicidad de todos los que se relacionan con ellos. Los médicos y los auxiliares de los diversos ramos de trabajo debieran cuidarse mucho contra la manifestación de una frialdad egoísta, de una disposición distante y antisocial, porque esto enajenaría los afectos y la confianza de los pacientes. Muchos que acuden al sanatorio son personas refinadas y sensibles, de tacto y agudo discernimiento. Estas personas descubren tales defectos inmediatamente y los comentan. Las personas no pueden amar supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos y al mismo tiempo ser fríos como témpanos. No sólo privan a Dios del amor que se le debe dar, sino también al mismo tiempo privan a sus semejantes de ese amor. El amor es una planta de crecimiento celestial, y se debe cultivar y alimentar. Los corazones afectuosos y las palabras veraces y amantes, harán felices a las familias y ejercerán una influencia elevadora sobre todos los que entran en contacto con la esfera de su influencia.4TPI 540.1

    Los que aprovechan al máximo sus privilegios y oportunidades serán, en el sentido bíblico, personas de talento y educadas; no tendrán solamente conocimientos, sino que serán educadas tanto intelectualmente, como en sus maneras y en su comportamiento. Serán refinadas, tiernas, compasivas y afectuosas. Se me mostró que esto es lo que exige el Dios del cielo de las instituciones de Battle Creek. Dios nos ha dado facultades para que las usemos, las desarrollemos y las fortalezcamos con la educación. Es preciso que razonemos y reflexionemos, indicando cuidadosamente la relación que existe entre las causas y los efectos. Cuando esto se practique la mayoría pondrá más cuidado en sus palabras y sus acciones, de manera que puedan dar una mejor respuesta al propósito de la creación de Dios.4TPI 540.2

    Debiéramos recordar siempre que no sólo somos alumnos sino también profesores en este mundo, mientras nos capacitamos personalmente y enseñamos también a otras personas nos colocamos en una esfera de acción más elevada para la vida futura. La medida de la influencia del hombre se encuentra en el conocimiento de la voluntad de Dios y en su realización. Tenemos la capacidad de mejorar tanto en la mente como en el comportamiento, de manera que Dios no se avergüence de poseernos. En el sanatorio deben existir normas elevadas. Si en nuestras filas hay hombres con poder cultural e intelectual, han de ser llamados al frente para ocupar cargos en nuestras instituciones.4TPI 541.1

    Los médicos no debieran ser deficientes en muchos sentidos. Ante ellos se abre un amplio campo de utilidad, y si no se capacitan en su profesión la culpa es únicamente suya. Deben ser alumnos diligentes. Mediante una estrecha aplicación y fiel atención a los detalles, han de convertirse en obreros responsables. No debiera ser necesario que nadie los vigile para comprobar que han hecho su trabajo sin cometer errores.4TPI 541.2

    Los que ocupan posiciones de responsabilidad han de ser tan educados y disciplinados, que todos los que entran en contacto con su esfera de influencia logren ver lo que el ser humano puede llegar a ser, y puede realizar, cuando se relaciona con el Dios de sabiduría y poder. ¿Y por qué un hombre que tiene este privilegio no podría llegar a poseer un poderoso intelecto? La gente del mundo se ha burlado repetidamente diciendo que los que creen en la verdad presente poseen una mente débil, son deficientes en la educación y carecen de posición e influencia. Sabemos que esto no es así; ¿pero no existirá alguna razón para esas aseveraciones? Muchos han considerado que la ignorancia y la falta de cultura son una señal de humildad. Tales personas están engañadas en el significado de la verdadera humildad y la mansedumbre del cristiano.4TPI 541.3

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