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Testimonios para la Iglesia, Tomo 4

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    Influencia cristiana

    En su relación con otros, todos los que en el sanatorio son seguidores de Cristo deberían buscar la elevación del modelo de cristianismo. He dudado de hablar de esto porque algunos extremistas llegarán a la conclusión de que es preciso discutir con los pacientes sobre puntos de doctrina y hablar en las reuniones religiosas que tienen lugar en el sanatorio como si estuvieran entre los hermanos en nuestra propia casa de adoración. Algunos manifiestan ausencia total de sabiduría al dar su testimonio en esas pequeñas reuniones destinadas más específicamente al provecho de los pacientes y atizan su celo hablando del mensaje del tercer ángel u otros puntos peculiares de nuestra fe, mientras los enfermos no entienden nada de lo que están hablando porque les suena a griego.4TPI 558.1

    Está bien que esas personas participen en una reunión de oración de creyentes, pero no en aquella cuyo objetivo es beneficiar a aquellos que desconocen nuestra fe. Debemos adaptar nuestras oraciones y nuestros testimonios a la ocasión y a las personas presentes. Quienes sean incapaces de hacer esto no deben asistir a esas reuniones. Hay algunos temas sobre los que los cristianos pueden hablar provechosamente en cualquier ocasión, entre los que se encuentra la experiencia cristiana, el amor de Cristo y la sencillez de la fe, y, si sus corazones están imbuidos del amor de Jesús, este resplandecerá en cada oración y exhortación. Que los frutos de la verdad santificadora se vean en la vida, en un ejemplo piadoso, y causará un efecto que ninguna influencia opuesta podrá contrarrestar.4TPI 558.2

    Es una vergüenza para el nombre cristiano que se vea tan poca estabilidad y verdadera piedad en la vida de muchos que profesan a Cristo. Cuanto entran en contacto con las influencias mundanas su corazón se divide. Se rinden al mundo en lugar de a Cristo. A menos que una fuerte excitación despierte los sentimientos, su comportamiento jamás induciría a pensar que aman la verdad o son cristianos.4TPI 558.3

    Algunos reconocerán la veracidad de lo que escribo, pero no se dará en ellos ningún cambio radical; no pueden discernir las engañosas maquinaciones del corazón carnal y a causa de su ceguera espiritual las influencias que corrompen y arruinan el alma los seducirán. El hechizo de la tentación atrapa con sus encantos a los que no se aperciben del peligro. En cada ocasión favorable el adversario de las almas los usará como sus agentes y agitará todos los elementos de depravación que existen en sus naturalezas impías. Manifestarán una tendencia continua hacia lo que es maligno. Los apetitos y las pasiones clamarán indulgencia. Los hábitos de años se revelarán bajo las poderosas tentaciones de Satanás. Si tales personas se encontraran a muchas millas de distancia de nuestras instituciones de Battle Creek, la causa de Dios sería mucho más próspera.4TPI 558.4

    Esas personas se reformarían si tuvieran el más mínimo sentido de su condición y la perniciosa influencia que ejercen, a la vez que se esforzarían decididamente por corregir sus errores. Pero no meditan, ni oran, ni leen las Escrituras como debieran. Son frívolos y volubles. No están anclados en ninguna parte. Los que desean ser fieles y ejercer una influencia salvífica sobre los demás encuentran en estas personas un tropezadero para sus pasos y su trabajo es diez veces más duro de lo que sería de otro modo.4TPI 559.1

    Se me ha mostrado que los médicos deberían estar más estrechamente unidos a Dios y permanecer y trabajar sinceramente en su fuerza. Su papel es de responsabilidad. No están en juego las vidas de sus pacientes, sino también sus almas. Muchos a quienes se proporcionan beneficios físicos también podrían recibir una gran ayuda espiritual. Tanto la salud del cuerpo como la salvación del alma dependen en gran medida de la conducta de los médicos. Es de la máxima importancia que obren correctamente; que no sólo tengan conocimientos científicos, sino que también conozcan la voluntad y las maneras de Dios. Sobre ellos descansan grandes responsabilidades.4TPI 559.2

    Hermanos, debéis ser conscientes de vuestra responsabilidad y, por causa de ella, humillar vuestras almas ante Dios y pedirle sabiduría. No os habéis dado cuenta de hasta qué punto la salvación de las almas de aquellos cuyo sufrimiento corporal queréis aliviar depende de vuestras palabras, vuestras acciones y vuestra conducta. Vuestro trabajo deberá resistir la prueba del juicio. Debéis guardar vuestras propias almas del pecado de la soberbia, la autosuficiencia y la confianza en sí mismo.4TPI 559.3

    Conservad una verdadera dignidad cristiana pero evitad cualquier fingimiento. Que vuestro corazón y vuestra vida sean estrictamente honrados. Que la fe, como la palmera, hinque sus raíces por debajo de las cosas aparentes y obtenga alimento espiritual de las fuentes vivas de la gracia y la misericordia de Dios. Hay una corriente de agua que fluye hacia la vida eterna. Tomad vuestra vida de esa fuente oculta. Y si os despojáis de la soberbia y fortalecéis el alma por medio de la comunión constante con Dios, promoveréis la felicidad de todos aquellos que entren en contacto con vosotros. Os apercibiréis del olvidado, informaréis al ignorante, alentaréis al oprimido y abatido y, en la medida de lo posible, aliviaréis al que sufre. Emprenderéis el camino hacia el cielo además de indicarlo.4TPI 560.1

    No os satisfagáis con el conocimiento superficial. Que las adulaciones no os obnubilen ni os desaliente la crítica. Satanás intentará que llevéis una conducta tal que seáis objeto de admiración y adulación, alejaos de tales engaños. Sois siervos del Dios vivo.4TPI 560.2

    La relación con los enfermos es un proceso extenuante y acabaría por secar las fuentes mismas de la vida si no tuvierais ocasión ni oportunidad de recreo y los ángeles de Dios no os guardaran y protegiesen. Si pudieseis ver de cuántos peligros os libran esos mensajeros del cielo, el corazón os rebosaría de gratitud y los labios no cesarían de expresarla. Si hacéis que Dios sea vuestra fuerza, aun en las circunstancias más desalentadoras, podréis alcanzar una altitud y una amplitud de perfección cristiana que apenas podríais imaginar que fuese posible alcanzar. Vuestros pensamientos se elevarán, vuestras aspiraciones serán nobles, la percepción de la verdad será clara y los propósitos de acción os levantarán por encima de los motivos sórdidos.4TPI 560.3

    Tanto el pensamiento como la acción serán necesarios para que alcancéis la perfección de carácter. Mientras estéis en contacto con el mundo debéis guardaros de no buscar con demasiada vehemencia el aplauso de los hombres y vivir según su opinión. Si queréis andar sobre lo seguro, sed prudentes, cultivad la gracia de la humildad y aferrad vuestras almas a Cristo. En todos los sentidos podéis ser hombres de Dios. En medio de la confusión y la tentación de la multitud mundana, con perfecta dulzura, podéis conservar la independencia del alma.4TPI 560.4

    Si estáis en comunión diaria con Dios aprenderéis a valorar a los hombres como él los valora y la obligación que tenéis de bendecir a la humanidad sufriente tendrá una pronta respuesta. No os pertenecéis; el Señor tiene sagrados derechos sobre vuestros afectos más supremos y los más altos servicios de vuestra vida. Tiene el derecho de usaros, en cuerpo y mente, hasta el grado sumo de vuestras capacidades para su honra y gloria. Cualquiera que sea la cruz que debáis cargar, cualquiera que sean los sufrimientos y trabajos que su mano os imponga, tenéis la obligación de aceptarlos sin murmurar.4TPI 561.1

    Aquellos por quienes trabajáis son vuestros hermanos que se encuentran en la desesperanza, que sufren trastornos físicos y la lepra espiritual del pecado. Si sois mejores que ellos lo acreditará la cruz de Cristo. Son culpables, corruptos y degradados, son esclavos de los engaños de Satanás. Aun así, Cristo bajó del cielo para redimirlos. Son merecedores de la más tierna piedad, compasión y esfuerzo infatigable porque están al límite mismo de la ruina. Sufren a causa de sus deseos no satisfechos, sus pasiones desordenadas y la condena de sus propias conciencias; son miserables en todos los sentidos de la palabra porque pierden su afecto por esta vida y no tienen perspectivas para la vida futura.4TPI 561.2

    Vuestro campo de trabajo es importante, debéis estar activos y vigilantes, prestando pronta e incondicional obediencia a los llamamientos del Maestro. Tened siempre en mente que vuestros esfuerzos por reformar a los otros deben ser hechos en el espíritu de una firme amabilidad. Nada ganaréis si os mantenéis fríos y distantes de aquellos a quienes ayudáis. Debéis hacer que los pacientes vean que al sugerirles que reformen sus hábitos y costumbres les presentáis algo que no los arruinará, sino que los salvará, y que a la vez que abandonan lo que hasta entonces habían tenido por bueno, deben construir sobre una base más segura. Si bien la reforma debe ser defendida con firmeza y resolución, toda apariencia de rudeza o espíritu dominador debe ser cuidadosamente evitada. Cristo nos dio preciosas lecciones de paciencia, longanimidad y amor. La rudeza no es signo de energía, tampoco lo es la dominación ni el heroísmo. El Hijo de Dios era persuasivo. Atraía a los hombres hacia sí. Sus seguidores deben estudiar su vida con mayor detenimiento y andar en la luz de su ejemplo, aun a costa de cualquier sacrificio del yo. La reforma continua, debe estar presente ante la gente; vuestro ejemplo reforzará vuestras enseñanzas.4TPI 561.3

    Se me presentó el caso de Daniel. Aunque sus pasiones eran similares a las nuestras, la pluma inspirada nos lo presenta con un carácter sin mancha. Su vida es un ejemplo vivo de que se puede llegar a ser un hombre íntegro, aun en esta vida, si se hace de Dios la fuente de nuestra fuerza y se aprovechan sabiamente las ocasiones y los privilegios que estén a nuestro alcance. Daniel era un gigante intelectual; y aun así, constantemente buscaba aumentar su conocimiento y alcanzar logros más elevados. Otros jóvenes tenían las mismas oportunidades; pero, a diferencia de él, no dedicaron todas sus energías a buscar la sabiduría, el conocimiento de Dios tal como se revela en su palabra y en su obra. Aunque Daniel era uno de los mayores hombres del mundo, no era orgulloso ni autosuficiente. Sentía la necesidad de alimentar su alma con la oración y cada mañana suplicaba sinceramente ante Dios. Nada lo habría privado de este privilegio, ni siquiera la amenaza del foso de los leones impidió que continuara orando.4TPI 562.1

    Daniel amaba, temía y obedecía a Dios. Y aun así no huyó del mundo para evitar su influencia corruptora. La providencia de Dios lo puso en el mundo aunque no era del mundo. Rodeado de todas las tentaciones y las fascinaciones de la vida cortesana, conservó la integridad de su alma, con una adherencia a los principios que era firme como una roca. Hizo de Dios su fuerza y él no lo olvidó en el momento de mayor necesidad.4TPI 562.2

    Daniel era fiel, noble y generoso. A la vez que ansiaba estar en paz con todos los hombres no permitía que ninguna potencia lo desviara del camino del deber. Estaba dispuesto a obedecer a aquellos que eran sus gobernantes, en la medida que ello no entrara en contradicción con la verdad y la justicia. No había reyes ni decretos que lo apartaran de su fidelidad al Rey de reyes. Daniel sólo tenía dieciocho años cuando fue llevado a una corte pagana para entrar al servicio del rey de Babilonia. Su juventud hace que su noble resistencia al error y su firme adhesión a la justicia sean aún más admirables. Su noble ejemplo debería dar fuerza a los que, aún hoy, sufren pruebas y tentaciones.4TPI 562.3

    El estricto cumplimiento de las exigencias de la Biblia será una bendición, no sólo para el alma, sino también para el cuerpo. El fruto del Espíritu no sólo es amor, gozo y paz, también es la templanza. Se nos urge a no descuidar el cuerpo porque es templo del Espíritu Santo. El caso de Daniel nos muestra que, a través de los principios religiosos, los jóvenes pueden triunfar sobre la concupiscencia de la carne y permanecer fieles a las exigencias de Dios, aun a pesar de un gran sacrificio. ¿Qué habría sucedido si hubiese entrado en componendas con los oficiales idólatras y hubiese cedido a la presión del momento comiendo y bebiendo según era costumbre entre los babilonios? Ese único paso en falso habría bastado para llevarlo a dar otros, hasta que su vínculo con el cielo se dañara y se alejara de él víctima de la tentación. Pero, puesto que se aferró a Dios con una confianza firme, el espíritu del poder profético descendió sobre él. A la vez que los hombres lo instruían en los deberes de la vida de la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios de las edades futuras.4TPI 563.1

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