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Mensajes Selectos Tomo 1

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    No es una cuestión capital

    A mis hermanos en el ministerio.

    Estimados Colaboradores:

    Tengo palabras que dirigir a... todos los que han sido activos en sostener con argumentos sus puntos de vista en cuanto al significado de “el continuo” de Daniel 8. No ha de hacerse de esto una cuestión capital, y ha sido muy desafortunada la agitación que ha resultado de que se la tratara como tal. Como resultado ha habido confusión y la mente de algunos de nuestros hermanos ha sido apartada de la cuidadosa consideración que se debiera haber dado a la obra que el Señor ha ordenado que debiera hacerse en este tiempo en nuestras ciudades. Esto ha sido halagador para el gran enemigo de nuestra obra.1MS 196.2

    La luz que se me ha dado es que no debiera hacerse nada para aumentar la agitación en cuanto a esta cuestión. No se presente en nuestros discursos como un asunto de gran importancia ni se trate de ella como tal. Tenemos una gran obra delante de nosotros, y no tenemos una hora que perder de la obra esencial que debe hacerse. Limitemos nuestras reuniones públicas a la presentación de asuntos importantes de verdad sobre los cuales estamos unidos y tenemos clara luz.1MS 196.3

    Quiero presentar a vuestra atención la última oración de Cristo como se registra en Juan 17. Hay muchos temas de los cuales podemos hablar: verdades sagradas y capitales, bellas en su sencillez. Podéis ocuparos de ellas con intenso fervor. Pero no se trate en este tiempo “el continuo” u otro tema que despierte controversia entre los hermanos, porque esto demoraría y obstruiría la obra en la que el Señor quiere que precisamente ahora se concentren las mentes de nuestros hermanos. No agitemos cuestiones que revelarán una marcada diferencia de opinión, sino más bien extraigamos de la Palabra las verdades sagradas acerca de las demandas obligatorias de la ley de Dios.1MS 197.1

    Nuestros ministros debieran procurar presentar la verdad de la manera más favorable. Hasta donde sea posible, hablen todos las mismas cosas. Sean los discursos sencillos y traten de cuestiones vitales que se puedan entender fácilmente. Cuando todos nuestros ministros vean la necesidad de humillarse, entonces el Señor podrá obrar con ellos. Necesitamos reconvertirnos ahora para que los ángeles de Dios puedan cooperar con nosotros haciendo una impresión sagrada en la mente de aquellos por quienes trabajamos.1MS 197.2

    Tiremos en forma pareja

    Debemos unirnos en los vínculos de una unidad semejante a Cristo. Entonces no serán en vano nuestras labores. Tirad en forma pareja y no provoquéis contenciones. Revelad el poder unificador de la verdad, y esto hará una impresión poderosa en las mentes humanas. Hay fortaleza en la unidad.1MS 197.3

    Este no es un tiempo para hacer resaltar puntos de diferencia que no son importantes. Si algunos que no han tenido una vigorosa comunión viviente con el Maestro, revelan al mundo la debilidad de su experiencia cristiana, los enemigos de la verdad, que nos observan de cerca, se aprovecharán de eso y será estorbada nuestra obra. Cultiven todos la humildad y aprendan de Aquel que es manso y humilde de corazón.1MS 197.4

    El tema de “el continuo” no debiera producir los movimientos que ha creado. Como resultado de la forma en que ha sido tratado este tema por hombres de puntos de vista opuestos en esta cuestión, ha surgido controversia y ha habido confusión... Mientras exista la actual diferencia de opiniones acerca de este tema, no se lo haga prominente. Cese toda contención. En un tiempo como éste, el silencio es elocuencia.1MS 198.1

    El deber actual de los siervos de Dios es predicar la Palabra en las ciudades. Cristo vino a la tierra desde las cortes celestiales para salvar a las almas, y nosotros, como encargados de distribuir su gracia, debemos impartir a los habitantes de las grandes ciudades un conocimiento de su verdad salvadora.—Carta 62, 1910.1MS 198.2

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