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Mensajes Selectos Tomo 1

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    ¿Fue apreciada la bendición?

    A fin de aumentar nuestras dotes espirituales, es necesario caminar en la luz. En vista del acontecimiento de la pronta venida de Cristo, debemos trabajar con vigilancia para preparar nuestras propias almas, para mantener nuestras lámparas bien acondicionadas y brillando, y para presentar a otros la necesidad de prepararse para la venida del Esposo. Velar y actuar deben ir juntos. La fe y las obras deben estar unidas, o nuestro carácter no será simétrico y bien equilibrado, perfecto en Cristo Jesús.1MS 161.2

    Si dedicáramos nuestras vidas exclusivamente a meditar con oración, nuestras luces se opacarían, pues la luz nos es dada para que podamos impartirla a otros, y mientras más impartamos la luz, más brillante llegará a ser nuestra propia luz. Si hay una cosa en el mundo en que debamos manifestar entusiasmo, que se manifieste en buscar la salvación de las almas por quienes murió Cristo. Una obra de esta clase no nos hará descuidar la devoción privada. Se nos da la exhortación de ser “no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”. Romanos 12:11.1MS 161.3

    Que vuestro ojo sea sincero para la gloria de Dios significa tener sinceridad de propósito, manifestar la obra que se ha efectuado en vuestro corazón, que somete vuestra voluntad a la voluntad de Dios y lleva en cautividad todo pensamiento a la gloria de Dios. El mundo os ha estado contemplando para ver cuál sería el resultado de la obra de reavivamiento que hubo en el colegio, el sanatorio, la oficina de publicaciones y entre los miembros de la Iglesia de Battle Creek. ¿Qué testimonio habéis dado en vuestra vida diaria y vuestro carácter?1MS 161.4

    Dios esperaba que hicierais todo lo posible, no para complaceros, divertiros y glorificaros, sino para honrar a Dios en todos vuestros caminos, respondiéndole de acuerdo con la luz y los privilegios que os había dado por medio del don de su gracia. Esperaba que testificarais delante de los seres celestiales y que fuerais testigos vivientes ante el mundo, del poder de la gracia de Cristo. El Señor os probó para ver si trataríais su rica bendición como algo barato y sin importancia, o si la consideraríais como un rico tesoro que debe ser manejado con temor reverente. Si todos hubieran tratado el don de Dios de esa manera—pues la obra fue de Dios—, entonces, de acuerdo con la medida de la responsabilidad de cada uno, hubiera sido duplicada la gracia dada, como lo fueron los talentos de aquel que comerció diligentemente con el dinero de su señor.1MS 162.1

    Una bendición convertida en maldición

    Dios ha estado probando la fidelidad de su pueblo, poniéndolo a prueba para ver qué uso daría a la preciosa bendición que le fue confiada. Esa bendición provino de nuestro Intercesor y Abogado en las cortes celestiales, pero Satanás estuvo listo para aprovecharse de cualquier oportunidad que se le presentara, a fin de convertir la luz y bendición en tinieblas y maldición.1MS 162.2

    ¿Cómo puede convertirse la bendición en maldición? Persuadiendo al instrumento humano a que no aprecie la luz, ni revele al mundo que ha sido efectiva en transformar el carácter. Imbuido por el Espíritu Santo, el instrumento humano se consagra para cooperar con los instrumentos divinos. Lleva el yugo de Cristo, levanta sus cargas y trabaja en armonía con Cristo para ganar preciosas victorias. Camina en la luz como Cristo está en la luz. Para él se cumple el texto: “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. 2 Corintios 3:18.1MS 162.3

    Otro año ya ha pasado a la eternidad con su peso de registro, y la luz del cielo que brilló sobre vosotros fue para prepararos, a fin de que os levantéis y brilléis, para que exhibáis las alabanzas de Dios al mundo, como su pueblo observador de sus mandamientos. Habíais de ser un testimonio viviente. Pero si no hay un esfuerzo especial de un elevado y santo carácter que dé testimonio delante del mundo; si no se ha hecho un esfuerzo mayor que el que se ve en las iglesias populares de la actualidad, entonces no ha sido honrado el nombre de Dios y su verdad no ha sido magnificada delante del mundo, al presentar las credenciales divinas en el pueblo que ha recibido gran luz. Si ese pueblo no ha tenido mayor aprecio de las manifestaciones del poder de Dios que comer y beber y levantarse para jugar, como lo hizo el antiguo Israel, entonces, ¿cómo puede confiar el Señor a su pueblo ricas y benignas revelaciones? Si los que componen ese pueblo proceden directamente en contra de la voluntad conocida de Dios, y lo hacen en casi cada asunto, y si caen en el descuido, la ligereza, el egoísmo, la ambición y el orgullo, y si corrompen sus caminos delante del Señor, ¿cómo puede darles otro derramamiento de su Espíritu Santo?1MS 163.1

    Dios tiene las más ricas bendiciones para los suyos, pero no puede prodigárselas hasta que sepan cómo tratar el precioso don manifestando las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Hebreos 12:1, 2. Una parte del gozo que fue puesto delante de Cristo fue el gozo de ver su verdad, provista del poder omnipotente del Espíritu Santo, impresionando su imagen en la vida y el carácter de sus seguidores.1MS 163.2

    Las inteligencias divinas cooperan con los instrumentos humanos mientras éstos tratan de magnificar la ley y hacerla honorable. La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma. Es en el alma convertida donde el mundo ve un testimonio viviente. Siendo esto así, ¿daremos lugar al Señor del cielo para que actúe? ¿Encontrará un lugar en el corazón de los que pretenden creer la verdad? Su pura y desinteresada benignidad, ¿hallará una respuesta en el instrumento humano? ¿Verá el mundo un despliegue de la gloria de Cristo en los caracteres de los que profesan ser sus discípulos? ¿Será favorecido y glorificado Cristo al ver que su propia simpatía y amor se vierten en raudales de bondad y verdad mediante sus instrumentos humanos? Al implantar su Evangelio en el corazón, Dios está prodigando los recursos del cielo para la bendición del mundo. “Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. 1 Corintios 3:9.1MS 164.1

    ¿Qué ha hecho la rica bendición de Dios para los que fueron humildes y contritos de corazón para recibirla? ¿Ha sido apreciada la bendición? Los que la recibieron, ¿han manifestado las alabanzas de Aquel que los ha sacado de las tinieblas a su luz admirable? Hay algunos que ya están poniendo en duda la obra que fue tan buena y que debiera haber sido apreciada al máximo. La están considerando como una especie de fanatismo.1MS 164.2

    Sed extremadamente cuidadosos

    Sería sorprendente que no hubiera algunos que, por no tener una mente bien equilibrada, no hubieran hablado y procedido imprudentemente, porque cuandoquiera y doquiera obra el Señor dando una bendición genuina, también se revela una falsificación a fin de dejar sin efecto la verdadera obra de Dios. Por lo tanto, necesitamos ser extremadamente cuidadosos y caminar humildemente delante de Dios, a fin de que tengamos el colirio espiritual que nos permita distinguir la operación del Espíritu Santo de Dios de la operación de aquel espíritu que produciría licencia desenfrenada y fanatismo. “Por sus frutos los conoceréis”. Mateo 7:20. Los que realmente contemplan a Cristo, serán transformados a su imagen precisamente por el Espíritu del Señor y crecerán hasta la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo Jesús. El Espíritu Santo de Dios inspirará a los hombres con amor y pureza, y en sus caracteres se manifestará refinamiento.1MS 164.3

    Pero porque algunos han malversado la rica bendición del cielo, ¿negarán otros que Jesús, el Salvador del mundo, ha pasado por nuestras iglesias para bendecirlas? Que ninguna duda ni incredulidad pongan esto en tela de juicio, pues al hacerlo, os colocáis en terreno peligroso. Dios ha dado el Espíritu Santo a los que han abierto la puerta de su corazón para recibir el don celestial. Pero no se rindan ellos después a la tentación para creer que han sido engañados. No digan: “Porque siento que estoy en tinieblas, y estoy oprimido con la duda, y nunca vi el poder de Satanás tan manifiesto como ahora, por lo tanto estuve equivocado”. Os amonesto a que seáis cuidadosos. No sembréis una expresión de duda. Dios ha obrado en vosotros, poniendo doctrinas de sana verdad en verdadero contacto con el corazón. La bendición os fue dada para que produjera frutos en forma de sanas prácticas y caracteres rectos.1MS 165.1

    El pecado de rechazar la evidencia

    El pecado por el cual Cristo reprochó a Corazín y Betsaida fue el pecado de rechazar la evidencia que las habría convencido de la verdad si se hubieran rendido a su poder. El pecado de los escribas y fariseos fue el pecado de colocar en las tinieblas de la incredulidad la obra celestial que se había efectuado delante de ellos, de modo que fue puesta en duda la evidencia que debiera haberlos conducido a una fe arraigada, y las cosas sagradas que debieran haber sido apreciadas fueron consideradas como si no tuvieran valor. Temo que los nuestros hayan permitido que el enemigo proceda precisamente así, de modo que algunos hayan considerado como fanatismo el bien emanado de Dios, la rica bendición que él ha dado.1MS 165.2

    Si se continúa en esta actitud, entonces cuando el Señor deje brillar otra vez su luz sobre los nuestros, ellos se apartarán de la luz celestial diciendo: “Sentí lo mismo en 1893, y algunos en los cuales había confiado dijeron que la obra era fanatismo”. Los que han recibido la rica gracia de Dios y llegaron a la conclusión de que era fanatismo la operación del Espíritu Santo, ¿no estarán listos para censurar la obra del Espíritu de Dios en lo futuro, y el corazón será así impermeabilizado contra las súplicas de la queda vocecilla? El amor de Jesús puede ser presentado a los que así se atrincheran contra él sin ejercer ningún poder constreñidor en ellos. Pueden ser prodigadas las riquezas de la gracia del cielo, y sin embargo ser rechazadas en vez de ser apreciadas y reconocidas con gratitud. Hubo hombres que creyeron de corazón para justicia, y por un tiempo se hicieron confesiones para salvación. Pero, es triste decirlo, los que las recibieron no cooperaron con las inteligencias celestiales ni apreciaron la luz realizando las obras de justicia.—The Review and Herald, 6 de febrero de 1894.1MS 166.1

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