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Mensajes Selectos Tomo 1

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    Capítulo 65—Cómo hacer frente a un punto de doctrina controvertido*Disertación Matinal Dada En Battle Creek, Míchigan, El 29 De Enero De 1890, Que Fue Publicada en The Review And Herald, 18 De Febrero De 1890.

    Luz Adicional

    Necesitamos entender el tiempo en que vivimos. No lo entendemos ni a medias. No lo aceptamos ni a medias. Mi corazón se conmueve dentro de mí cuando pienso en el enemigo al que tenemos que hacer frente, y en cuán pobremente estamos preparados para eso. Las vicisitudes de los hijos de Israel y su actitud justamente antes de la primera venida de Cristo me han sido presentadas vez tras vez para ilustrar la posición del pueblo de Dios en su experiencia antes de la segunda venida de Cristo: cómo el enemigo se valía de cada oportunidad para dominar las mentes de los judíos y cómo hoy está procurando cegar las mentes de los siervos de Dios para que no puedan discernir la preciosa verdad.1MS 475.1

    Cuando Cristo vino a nuestro mundo, Satanás dominaba el terreno, y disputó cada centímetro en la senda de Cristo desde el pesebre al Calvario. Satanás había acusado a Dios de que requería abnegación de los ángeles, cuando él mismo no sabía nada de lo que significaba, y cuando él mismo no haría ningún sacrificio por otros. Esta fue la acusación que Satanás hizo contra Dios en el cielo. Y después de que el maligno fue expulsado del cielo, él continuamente acusó al Señor de que imponía un servicio exigente que él mismo no estaba dispuesto a prestar. Cristo vino al mundo para hacer frente a esas falsas acusaciones y para revelar al Padre. No podemos concebir la humillación que sufrió al tomar nuestra naturaleza sobre sí. No que el acto en sí de pertenecer a la raza humana fuera una desgracia, pero Cristo era la Majestad del cielo, el Rey de la gloria y se humilló a sí mismo para convertirse en una criatura y sufrir las necesidades y aflicciones de los mortales. Se humilló no a la posición más elevada para ser un hombre de riquezas y poder, sino que aunque era rico, por nosotros se hizo pobre para que pudiéramos ser hechos ricos por su pobreza. Dio paso tras paso en su humillación. Fue arrojado de una ciudad a otra, pues los hombres no querían recibir la Luz del mundo. Estaban perfectamente satisfechos con su posición.1MS 475.2

    Cristo había dado preciosas gemas de verdad, pero los hombres las habían envuelto con los andrajos de la superstición y el error. Les había impartido las palabras de vida, pero no vivieron de cada palabra que sale de la boca de Dios. Vio que el mundo no podía hallar la Palabra de Dios, porque estaba oculta por las tradiciones de los hombres. Vino para colocar delante del mundo la importancia relativa del cielo y de la tierra, y para poner la verdad en el lugar que le corresponde. Sólo Jesús podía revelar la verdad que era necesario que conocieran los hombres a fin de que pudieran obtener la salvación. Sólo él podía colocarla en el marco de la verdad, y fue su obra liberarla del error y presentarla delante de los hombres en su luz celestial.1MS 476.1

    Satanás se sintió movido a oponerse a Cristo, porque ¿acaso no había hecho todo lo posible desde la caída para hacer que la luz pareciera tinieblas y las tinieblas luz? Mientras Cristo procuraba presentar delante de la gente la verdad en su debida relación con la salvación, Satanás obraba mediante los dirigentes judíos y les inspiraba enemistad contra el Redentor del mundo. Ellos se determinaron a hacer todo lo que estuviera en su poder para impedir que hiciera una impresión sobre la gente.1MS 476.2

    ¡Cómo anhelaba Cristo exponer a los sacerdotes los mayores tesoros de la verdad, cómo ardía su corazón por eso! Pero la mente de ellos se había plasmado en un molde tal, que era casi imposible revelarles las verdades relativas al reino de Cristo. Las Escrituras no habían sido leídas correctamente. Los judíos habían estado esperando el advenimiento del Mesías, pero habían pensado que debía venir en toda la gloria que lo acompañará en su segunda aparición. Porque no vino con toda la majestad de un rey, lo rechazaron completamente. Pero no sólo lo rechazaron porque no vino rodeado de esplendor. Fue porque era la encarnación de la pureza, y ellos eran impuros. Anduvo por la tierra como un varón de integridad inmaculada. Un personaje tal, en medio de la degradación y el mal, no estaba en armonía con los deseos de ellos, y fue ultrajado y despreciado. Su vida impecable brillaba sobre los corazones de los hombres y les descubría la iniquidad en su carácter odioso.1MS 477.1

    El Hijo de Dios fue asaltado a cada paso por los poderes de las tinieblas. Después de su bautismo, fue llevado por el Espíritu al desierto y sufrió la tentación durante cuarenta días. Me han llegado cartas que afirman que Cristo no podría haber tenido la misma naturaleza que el hombre, pues si la hubiera tenido, habría caído bajo tentaciones similares. Si no hubiera tenido la naturaleza del hombre, no podría ser nuestro ejemplo. Si no hubiera sido participante de nuestra naturaleza, no podría haber sido tentado como lo ha sido el hombre. Si no le hubiera sido posible rendirse ante la tentación, no podría ser nuestro ayudador. Fue una solemne realidad que Cristo vino para reñir las batallas como hombre, en lugar del hombre. Su tentación y victoria nos dicen que la humanidad debe copiar el Modelo. El hombre debe llegar a ser participante de la naturaleza divina.1MS 477.2

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