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Mensajes Selectos Tomo 1

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    Démosle lugar a Cristo para que obre

    El alma que acepta a Jesús se coloca bajo el cuidado del gran Médico, y sean cuidadosos los hombres en la forma en que se interponen entre el paciente y el Médico que discierne todas las necesidades del alma. Cristo, el Médico del alma, entiende sus defectos y sus males, y sabe cómo curar lo que ha adquirido con su propia sangre. El puede suplir perfectamente lo que le falta al alma. Pero los hombres se ocupan tanto de lo que no les corresponde, quieren hacer tanto, que se exceden y no le dan lugar a Cristo para que actúe.1MS 209.2

    Cristo puede hacer mejor que nadie cualquier moldeamiento y corrección que se necesiten efectuar en el alma. Quizá la convicción no sea profunda, pero si el pecador viene a Cristo, viéndolo en la cruz, el justo muriendo por los injustos, la escena derribará cada barrera. Cristo ha tomado a su cargo la obra de salvar a todos los que confían en él para su salvación. Ve los errores que necesitan ser corregidos, los males que deben ser reprimidos. Vino para buscar y salvar lo que se había perdido. “Al que a mí viene—dice—no le echo fuera”. Juan 6:37.1MS 209.3

    Por la bondad y misericordia de Cristo, el pecador ha de ser restaurado al favor divino. Dios, en Cristo, diariamente está rogando a los hombres que se reconcilien con él. Con los brazos extendidos, está listo para recibir y dar la bienvenida no sólo al pecador sino al pródigo. Su amor agonizante, manifestado en el Calvario, es la seguridad que tiene el pecador de aceptación, paz y amor. Enseñe Ud. estas cosas en la forma más sencilla para que el alma entenebrecida por el pecado pueda ver la luz que brilla del Calvario.1MS 209.4

    Satanás está trabajando en muchas formas para que los mismos hombres que debieran predicar el mensaje estén ocupados con teorías hábilmente confeccionadas que él hará que parezcan de tal magnitud e importancia como para llenar toda la mente. Y al paso que piensan que están dando grandes y maravillosos pasos en su vida cristiana, están idolatrando unas pocas ideas, y se daña su influencia y tiene poco peso del lado del Señor.1MS 210.1

    Que cada ministro haga esfuerzos decididos para estar seguro de lo que es la mente de Cristo. A menos que la mente de Ud. sea más equilibrada en algunas cosas, su conducta lo separará de la obra y no sabrá en qué tropieza. Expondrá ideas que le hubiera sido mejor no haber originado nunca.1MS 210.2

    Hay quienes toman de la Palabra de Dios, y también de los testimonios, párrafos aislados u oraciones que se pueden interpretar para adaptarlos a sus ideas, se detienen en ellos y se fundamentan en su posición, cuando Dios no los está guiando. Aquí está el peligro de Ud.1MS 210.3

    Ud. toma pasajes de los testimonios que hablan de la terminación del tiempo de gracia, del zarandeo entre el pueblo de Dios, y Ud. habla del surgimiento de entre este pueblo de un pueblo más puro y más santo que se levantará. Todo esto agrada al enemigo. No debemos tomar innecesariamente un rumbo que haga diferencias o cree disensiones. No debiéramos dar la impresión de que si no se siguen nuestras ideas particulares, es porque les falta comprensión y fe a los ministros, y porque ellos están caminando en la oscuridad.1MS 210.4

    La mente de Ud. ha estado sometida a una tensión forzada durante un largo tiempo. Ud. tiene mucha verdad, preciosa verdad, pero mezclada con suposiciones. Sus ideas extremistas y su vigoroso lenguaje con frecuencia destruyen el efecto de sus mejores esfuerzos. Si muchos aceptaran las opiniones que Ud. presenta y hablaran y procedieran conforme a ellas, veríamos la más grande conmoción fanática que jamás se haya visto entre los adventistas del séptimo día. Esto es lo que desea Satanás.1MS 211.1

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