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Mensajes Selectos Tomo 1

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    Capítulo 2—Elena G. de White y sus escritos

    Una carta al Dr. Paulson

    Santa Elena, California,

    14 de junio de 1906

    Estimado Hermano,

    Su carta me llegó mientras estaba en el sur de California. Durante semanas, mi tiempo y energía se han enfocado en la consideración de asuntos relacionados con el desarrollo de la obra de nuestro sanatorio de allí [de California] y en la redacción de las visiones que me fueron dadas acerca del terremoto y sus lecciones.1MS 27.1

    Pero ahora debo contestar las cartas recibidas de Ud. y de otros. En su carta, Ud. habla de que fue instruido desde niño en tener fe implícita en los testimonios y dice: “Fui inducido a concluir y creer con toda firmeza que cada palabra que Ud. habló en público o en privado, que cada carta que Ud. escribió en cualquier circunstancia y en todas ellas, fueron tan inspiradas como los Diez Mandamientos”.1MS 27.2

    Mi hermano, Ud. ha estudiado mis escritos diligentemente, y nunca ha encontrado que yo haya pretendido algo semejante, ni tampoco encontrará que los pioneros de nuestra causa jamás pretendieran eso.1MS 27.3

    En mi introducción al libro El conflicto de los siglos, sin duda Ud. ha leído mi declaración en cuanto a los Diez Mandamientos y a la Biblia, lo que debería haberle ayudado a una correcta comprensión del asunto que consideramos. Aquí está la declaración:1MS 27.4

    “La Biblia nos muestra a Dios como autor de ella; y sin embargo fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas por Dios (2 Timoteo 3:16); y con todo están expresadas en palabras humanas. Y es que el Ser supremo e infinito iluminó con su Espíritu la inteligencia y el corazón de sus siervos. Les daba sueños y visiones y les mostraba símbolos y figuras; y aquellos a quienes la verdad fuera así revelada, revestían el pensamiento divino con palabras humanas.1MS 28.1

    “Los Diez Mandamientos fueron enunciados por el mismo Dios y escritos con su propia mano. Su redacción es divina y no humana. Pero la Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el idioma de los hombres, es una unión de lo divino y lo humano. Esta unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del hombre. Se puede decir de la Biblia, lo que fue dicho de Cristo: ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ Juan 1:14.1MS 28.2

    “Escritos en diferentes épocas y por hombres que diferían notablemente en posición social y económica, y en facultades intelectuales y espirituales, los libros de la Biblia presentan contrastes en su estilo, como también diversidad en la naturaleza de los asuntos que desarrollan. Sus diversos escritores se valen de expresiones diferentes; a menudo la misma verdad está presentada por uno de ellos de modo más patente que por otro. Ahora bien, como varios de sus autores nos presentan el mismo asunto desde puntos de vista y aspectos diferentes, puede parecer al lector superficial, descuidado y prevenido, que hay divergencias o contradicciones, allí donde el lector atento y respetuoso discierne, con mayor penetración, la armonía fundamental.1MS 28.3

    “Presentada por diversas personalidades, la verdad aparece en sus variados aspectos. Un escritor percibe con más fuerza cierta parte del asunto; comprende los puntos que armonizan con su experiencia o con sus facultades de percepción y apreciación; otro nota más bien otros aspectos del mismo asunto; y cada cual, bajo la dirección del Espíritu Santo, presenta lo que ha quedado inculcado con más fuerza en su propia mente. De aquí que encontremos en cada cual un aspecto diferente de la verdad, pero perfecta armonía entre todos ellos. Y las verdades así reveladas se unen en perfecto conjunto, adecuado para satisfacer las necesidades de los hombres en todas las circunstancias de la vida.1MS 29.1

    “Dios se ha dignado comunicar la verdad al mundo por medio de instrumentos humanos, y él mismo, por su Santo Espíritu, habilitó a hombres y los hizo capaces de realizar esta obra. Guió la inteligencia de ellos en la elección de lo que debían decir y escribir. El tesoro fue confiado a vasos de barro, pero no por eso deja de ser del cielo. Aunque llevado a todo viento en el vehículo imperfecto del idioma humano, no por eso deja de ser el testimonio de Dios; y el hijo de Dios, obediente y creyente, contempla en ello la gloria de un poder divino, lleno de gracia y de verdad”.1MS 29.2

    La integridad de los Testimonios

    En perfecta armonía con esto están mis declaraciones que se encuentran en el artículo “The Testimonies Slighted” [Los testimonios desatendidos], escrito el 20 de junio de 1882, y publicado en Testimonies for the Church 5:62-84. De esto cito varios párrafos para su consideración:1MS 29.3

    “Muchos contemplan con complacencia propia los largos años durante los cuales han defendido la verdad. Ahora creen que tienen derecho a una recompensa por las pruebas y obediencia pasadas. Pero esa genuina experiencia del pasado en las cosas de Dios los hace más culpables delante de él por no preservar su integridad y avanzar a la perfección. La fidelidad del año pasado nunca expiará el descuido del año actual. La veracidad de ayer de un hombre no expiará su falsedad de hoy.1MS 29.4

    “Muchos excusan su desobediencia de los testimonios diciendo: ‘La Hna. White está influida por su esposo; los testimonios están modelados por el espíritu y juicio de él’. Otros estuvieron procurando conseguir algo de mí que luego pudieran interpretar para justificar su conducta o para darles influencia. Entonces fue cuando decidí que nada más saldría de mi pluma hasta que se viera en la iglesia el poder de Dios que convierte. Pero el Señor colocó la responsabilidad sobre mi alma. Trabajé por vosotros fervientemente. La eternidad dirá cuánto nos costó esto tanto a mi esposo como a mí. ¿No tengo yo un conocimiento del estado de la iglesia, cuando el Señor ha presentado su caso ante mí vez tras vez durante los años? Se han dado repetidas amonestaciones, pero no ha habido un cambio decidido...1MS 30.1

    “Sin embargo, ahora cuando os envío un testimonio de amonestación y reproche, muchos declaráis que es meramente la opinión de la Hna. White. Así habéis insultado al Espíritu de Dios. Sabéis cómo el Señor se ha manifestado mediante el espíritu de profecía. Pasado, presente y futuro, han pasado delante de mí. Se me han mostrado rostros que nunca había visto, y años después los reconocí cuando los vi. He sido despertada de mi sueño con una vívida sensación de temas previamente presentados a mi mente, y a media noche he escrito cartas que han cruzado el continente y, llegando en medio de una crisis, han salvado a la causa de Dios de un gran desastre. Esta ha sido mi obra por muchos años. Un poder me ha impelido a reprobar y reprochar errores en que no había pensado. Esta obra de los últimos 36 años, ¿procede de lo alto o de abajo?...1MS 30.2

    “Cuando fui a Colorado, estaba tan agobiada a causa de vosotros que, en mi debilidad, escribí muchas páginas para que se leyeran en vuestro congreso. Débil y temblorosa, me levanté a las tres de la mañana para escribiros. Dios hablaba mediante la arcilla. Podríais decir que esta comunicación era sólo una carta. Sí, era una carta, pero inspirada por el Espíritu de Dios para presentaros cosas que me habían sido mostradas. En estas cartas que escribo, en el testimonio dado, os presento lo que el Señor me ha presentado. No escribo un solo artículo en la revista que exprese meramente mis propias ideas. Son lo que Dios ha desplegado ante mí en visión: los preciosos rayos de luz que brillan del trono...1MS 31.1

    “¿Qué voz reconoceréis como la voz de Dios? ¿Qué poder tiene el Señor en reserva para corregir vuestros errores y mostraros vuestra conducta tal como es? ¿Qué poder para obrar en la iglesia? Si rehusáis creer hasta que cada sombra de incertidumbre y cada posibilidad de duda sean quitadas, nunca creeréis. La duda que demanda perfecto conocimiento nunca dará fruto de fe. La fe descansa sobre evidencia, no demostración. El Señor requiere de nosotros que obedezcamos la voz del deber, cuando hay otras voces en torno de nosotros que nos instan a seguir un proceder opuesto. Se requiere nuestra atención ferviente para distinguir la voz que habla de parte de Dios. Debemos resistir y vencer la inclinación y obedecer la voz de la conciencia sin parlamentar o entrar en componendas, no sea que deje de instarnos y predominen la voluntad propia y el impulso.1MS 31.2

    “La palabra del Señor nos viene a todos los que no hemos resistido a su Espíritu determinando no oír ni obedecer. Esa voz se oye en amonestaciones, en consejos, en reproches. Es el mensaje de luz del Señor para su pueblo. Si esperamos que haya llamadas más fuertes o mejores oportunidades, la luz puede ser retirada y nosotros dejados en tinieblas...1MS 31.3

    “Me apena decir, mis hermanos, que vuestro pecaminoso descuido de caminar en la luz os ha envuelto en tinieblas. Podéis ser ahora sinceros en no reconocer ni obedecer la luz; las dudas que habéis albergado, vuestro descuido en atender los requerimientos de Dios, han cegado vuestra percepción de modo que la oscuridad es ahora luz para vosotros y la luz tinieblas. Dios os ha ordenado que avancéis a la perfección. El cristianismo es una religión de progreso. La luz de Dios es plena y amplia, y espera que la demandemos. Cualesquiera bendiciones que el Señor pueda dar, tienen una infinita reserva más allá, un depósito inextinguible del cual podemos sacar. El escepticismo puede considerar las demandas sagradas del Evangelio con bromas, burlas y negaciones. El espíritu de mundanalidad puede contaminar a muchos y dominar a pocos; la causa de Dios podrá mantenerse firme sólo por grandes esfuerzos y continuo sacrificio. Sin embargo, triunfará finalmente.1MS 32.1

    “La palabra es: Avanzad, cumplid vuestro deber individual y dejad todos los resultados en las manos de Dios. Si avanzamos donde Jesús nos guía, veremos el triunfo de él y compartiremos su gozo. Debemos participar en los conflictos si queremos llevar la corona de victoria. Como Jesús, debemos ser hechos perfectos mediante el sufrimiento. Si la vida de Cristo hubiese sido cómoda, entonces podríamos fácilmente rendirnos a la pereza. Puesto que su vida fue señalada por la abnegación, el sufrimiento y el sacrificio propio continuos, no nos quejaremos si somos participantes con él. Podemos caminar seguros en la senda más oscura si la Luz del mundo es nuestro guía...1MS 32.2

    “La última vez que el Señor me presentó vuestro caso, y me hizo saber que no habíais tomado en cuenta la luz que os había dado, se me ordenó que os hablara claramente en el nombre del Señor, pues su ira se había encendido contra vosotros. Estas palabras me fueron dichas: ‘Tu obra proviene de Dios. Muchos no te oirán, pues rehúsan oír al gran Maestro; muchos no serán corregidos, pues sus caminos son rectos ante sus propios ojos. Sin embargo, preséntales los reproches y amonestaciones que te daré, ya sea que los escuchen o rehúyan’”.1MS 32.3

    En relación con estas citas, estudiad otra vez el capítulo “Naturaleza e Influencia de los Testimonios”. En castellano está en Joyas de los Testimonios, 2:270-293 y también en el capítulo siguiente, 294-302.1MS 33.1

    La declaración que Ud. cita del Testimonio No 31 [tomo 5, en inglés, pp. 67—no está en castellano] es correcta: “En estas cartas que escribo, en el testimonio dado, os presento lo que el Señor me ha presentado. No escribo un solo artículo en la revista que exprese meramente mis propias ideas. Son lo que Dios ha desplegado ante mí en visión: los preciosos rayos de luz que brillan del trono”. Esto es verdad en cuanto a los artículos en nuestras revistas y en los muchos tomos de mis libros. He sido instruida de acuerdo con la Palabra y en los preceptos de la ley de Dios. He sido instruida al elegir entre las lecciones de Cristo. ¿No está de acuerdo con las enseñanzas de Jesucristo la posición que tomo en mis escritos?1MS 33.2

    El peligro de afirmaciones engañosas

    No he de contestar sí o no a algunas de las preguntas que Ud. me ha hecho. No debo hacer declaraciones que puedan ser mal interpretadas. He sido instruida para ver y sentir el peligro de los que están poniendo en peligro su alma, a veces, por escuchar afirmaciones engañosas acerca de los mensajes que Dios me ha dado. Mediante muchas distorsiones y rodeos y falsos razonamientos acerca de lo que he escrito, tratan de vindicar su incredulidad personal. Estoy triste por mis hermanos que han estado caminando en la neblina de los recelos, el escepticismo y los falsos razonamientos. Sé que algunos de ellos serían bendecidos por mensajes de consuelo si las nubes que oscurecen su visión espiritual pudieran ser despejadas y así pudieran ver correctamente. Pero no ven con claridad. Por lo tanto, no me atrevo a comunicarme con ellos. Cuando el Espíritu de Dios disipe el misticismo, se hallarán fe y consuelo tan completos y esperanza en los mensajes que se me ha ordenado dar, como se hallaron en ellos en los años pasados.1MS 33.3

    La verdad ciertamente ganará la victoria. No duerme, sino vela Aquel que dio su vida para rescatar al hombre de los engaños de Satanás. Cuando sus ovejas se aparten de seguir la voz de un extraño, al cual no pertenecen, se regocijarán otra vez en la voz que habían seguido con amor.1MS 34.1

    Podemos aprender preciosas lecciones de la vida de Cristo. Los envidiosos fariseos torcieron los hechos y palabras de Cristo, que, si se hubieran aceptado debidamente habrían beneficiado su entendimiento espiritual. En vez de admirar la bondad de Cristo lo acusaron de impiedad en presencia de sus discípulos. “¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?” Mateo 9:11. En vez de dirigirse a nuestro bendito Salvador, cuya respuesta los hubiera convencido inmediatamente de su maldad, hablaron con los discípulos e hicieron sus acusaciones, como levadura maligna, donde podían hacer gran daño. Si Cristo hubiese sido un hombre impío, habría perdido su ascendiente sobre el corazón de sus seguidores. Pero debido a su confianza en Cristo, los discípulos no prestaron oídos a las insinuaciones de sus perversos acusadores.1MS 34.2

    Deseando que los discípulos fueran censurados, esos perversos acusadores fueron a Cristo, vez tras vez, con la pregunta: ¿Por qué hacen tus discípulos lo que no es correcto? Y cuando juzgaron que nuestro Señor había faltado, no le hablaron a él sino a sus discípulos, para plantar las semillas de incredulidad en el corazón de sus seguidores.1MS 34.3

    Así procedieron para provocar la duda y la disensión. Utilizaron todo método posible para introducir la duda en el corazón de la pequeña grey, a fin de que estuviera atenta a algo que pudiera reprimir el bien y la obra benéfica del Evangelio de Jesucristo.1MS 35.1

    Una obra de este mismo carácter se efectuará para influir sobre los verdaderos creyentes de hoy día. El Señor Jesús lee el corazón. Discierne los intereses y propósitos de los pensamientos de todos los hombres acerca de él mismo y sus creyentes discípulos. El contesta sus pensamientos acerca de los criticones: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. Mateo 9:12. Los insolentes fariseos habían exaltado la idea de su propia piedad y santidad, al paso que estaban listos para censurar la vida de otros.—Carta 206, 1906.1MS 35.2

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