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Notas biográficas de Elena G. de White

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    La visita del pastor

    Toda mi familia estaba profundamente interesada en la doctrina de la pronta venida del Señor. Mi padre había sido una de las columnas de la Iglesia Metodista. Había actuado como exhortador y había presidido reuniones celebradas en casas distantes de la ciudad. Sin embargo, el pastor metodista vino a visitarnos especialmente para decirnos que nuestras creencias eran incompatibles con el metodismo. No preguntó por las razones para creer lo que creíamos, ni tampoco hizo referencia alguna a la Biblia para convencernos de nuestro error, sino que se limitó a decir que habíamos adoptado una nueva y extraña creencia inadmisible para la Iglesia Metodista.NBEW 55.3

    Replicó mi padre diciéndole que sin duda debía equivocarse al calificar de nueva y extraña aquella doctrina, pues el mismo Cristo, en sus enseñanzas a sus discípulos, había predicado su segundo advenimiento, diciendo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:2-3. Cuando ascendió a los cielos, y los fieles discípulos se quedaron mirando tras su desaparecido Señor, “he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Hechos 1:10-11.NBEW 56.1

    “Y—prosiguió mi padre, entusiasmado con el asunto—, el inspirado apóstol Pablo escribió una carta para alentar a sus hermanos de Tesalónica, diciéndoles: ‘Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron’ 2 Tesalonicenses 1:7-10. ‘Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras’ 1 Tesalonicenses 4:16-18.NBEW 56.2

    “Esto es de suma autoridad para nuestra fe. Jesús y sus apóstoles insistieron en el suceso del segundo advenimiento gozoso y triunfante; y los santos ángeles proclaman que Cristo, el que ascendió al cielo, vendrá otra vez. Este es nuestro delito: creer en la palabra de Jesús y sus discípulos. Es una enseñanza muy antigua, sin mácula de herejía”.NBEW 57.1

    El predicador no intentó hacer referencia ni a un solo texto que probara que estábamos en error, sino que se excusó alegando falta de tiempo, y aconsejándonos que nos retiráramos calladamente de la iglesia para evitar la publicidad de un proceso. Pero nosotros sabíamos que a otros de nuestros hermanos se los trataba de la misma manera por igual causa, y como no queríamos dar a entender que nos avergonzábamos de reconocer nuestra fe, ni dar lugar a que se supusiera que no podíamos apoyarla en la Escritura, mis padres insistieron en que se les diesen las razones de semejante petición.NBEW 57.2

    Por única respuesta declaró evasivamente el pastor que habíamos ido en contra de las reglas de la iglesia, y que el mejor método era que nos retiráramos voluntariamente de ella para evitar un proceso. Replicamos a esto que preferíamos un proceso regular para saber qué pecado se nos atribuía, pues sentíamos la seguridad de que no estábamos obrando mal al esperar y amar la aparición del Salvador.NBEW 57.3

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