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Notas biográficas de Elena G. de White

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    Visita a la casa del Hno. Abbey, en Brookfield

    Al día siguiente proseguimos nuestro viaje en barco, y llegamos hasta el condado de Madison, Estado de Nueva York. Dejamos entonces el barco, alquilamos un carruaje, y recorrimos cuarenta kilómetros hasta Brookfield, donde estaba el hogar del Hno. Ira Abbey. Siendo que era viernes de tarde cuando llegamos a la casa, se propuso que uno de nosotros fuera a la puerta e hiciera las averiguaciones del caso, de manera que si nos veíamos chasqueados en nuestra esperanza de recibir la bienvenida, pudiéramos regresar con el mismo conductor, y pasar el sábado en un hotel.NBEW 124.2

    La Hna. Abbey llegó hasta la puerta, y mi esposo se introdujo como alguien que guardaba el sábado. Ella contestó: “Me alegro de verlo. Pase”. El replicó: “Hay tres personas más en el carruaje conmigo. Pensé que si todos veníamos a la vez la espantaríamos”. “Yo nunca me espanté de ver cristianos”, fue la respuesta. La Hna. Abbey expresó gran gozo al vernos y nos dio una calurosa bienvenida, tanto ella como su familia. Cuando el Hno. Bates fue introducido ella dijo: “¿Será éste el Hno. Bates que escribió aquel libro tan directo sobre el sábado? ¿Y viene a vernos? Yo soy indigna de que entréis debajo de mi tejado. Pero el Señor os ha enviado a nosotros; pues tenemos hambre de la verdad”.NBEW 125.1

    Se mandó a un niño al campo para comunicar al Hno. Abbey que habían llegado cuatro observadores del sábado. El no manifestó apuro, sin embargo, por conocernos; porque anteriormente había sido engañado por algunos que lo visitaban a menudo. Estos, profesando ser siervos de Dios, habían esparcido el error entre la pequeña grey que estaba tratando de mantenerse fiel a la verdad. El Hno. y la Hna. Abbey habían luchado contra ellos por tanto tiempo, que tenían miedo de volver a tener relación con ellos. El Hno. Abbey tenía miedo de que fuéramos de la misma clase. Cuando él vino a la casa nos recibió fríamente, y entonces comenzó haciendo unas pocas preguntas sencillas y directas con respecto a si guardábamos el sábado y si creíamos que los mensajes pasados eran de Dios. Cuando tuvo evidencias de que veníamos con la verdad, gozosamente nos dio la bienvenida.NBEW 125.2

    Nuestras reuniones en este lugar resultaron una alegría para los pocos que amaban la verdad. Nos regocijamos de que el Señor en su providencia nos había guiado de esta manera. Gozamos de la presencia de Dios juntos, y fuimos consolados al encontrar a unos pocos que habían permanecido firmes a través de todo el tiempo del esparcimiento, manteniéndose unidos a los mensajes de verdad en medio de las tinieblas que lo espiritualizaban todo y manifestaban fanatismo. Esta querida familia nos ayudó en nuestro camino de una manera piadosa.NBEW 126.1

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