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Notas biográficas de Elena G. de White

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    Mudanza a Connecticut en 18491Nota.—Después de visitar la familia Hastings en Nueva Ipswich, el pastor White y su esposa regresaron a Maine, pasando por Boston, y llegaron a Topsham el 21 de marzo de 1849. Al sábado siguiente, mientras adoraban con la pequeña compañía de ese lugar, la Sra. White recibió una visión en la cual vio que la fe de uno de los hermanos de Paris, Maine, estaba vacilando, y esto la indujo a pensar que era su deber visitar al grupo de ese lugar. “Fuimos—le escribió ella en una carta a los Hnos. Hastings—, y encontramos que ellos necesitaban ser fortalecidos... Pasamos una semana con ellos... Dios me dio dos visiones mientras estaba allí, para gran consuelo y fortaleza de los hermanos. El Hno. Stowell quedó establecido en toda la verdad presente, de la cual él había dudado”.
    Después de regresar a Topsham se encontraban perplejos en cuanto adónde debían pasar el verano. Habían llegado invitaciones de los hermanos de Nueva York y de Connecticut, y en ausencia de una luz positiva decidieron responder al llamado de Nueva York. Escribieron una carta que daba indicaciones con respecto a su llegada a Utica, donde algunos de los hermanos podrían encontrarlos. Pronto, sin embargo, la Sra. White se sintió agobiada y oprimida. Su esposo, viendo su angustia, quemó la carta que acababan de escribir, se arrodillaron y rogaron que la carga les fuera quitada. Al día siguiente el correo les trajo una carta del Hno. Belden, de Rocky Hill, Estado de Connecticut, urgiéndolos a aceptar la invitación. El pastor White y su esposa vieron en esta ferviente invitación la manifiesta providencia de Dios, y decidieron ir, creyendo que el Señor estaba abriéndoles el camino.

    En junio de 1849, la Hna. Clarisa M. Bonfoey propuso vivir con nosotros. Sus padres acababan de morir, y una división de los muebles de la casa le había dado todo lo necesario para empezar un nuevo hogar de una pequeña familia. Ella gozosamente nos permitió el uso de estas cosas, y realizó las tareas de nuestra casa. Ocupamos una parte de la casa del Hno. Belden en Rocky Hill. La Hna. Bonfoey era una preciosa hija de Dios. Tenía una disposición alegre y feliz; nunca estaba triste, y sin embargo no era vana ni frívola.NBEW 134.3

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